La entrada de Kazumi había alertado a todo el reino. Los habitantes del lugar salieron de sus casas para recibir a la reina que recién había regresado de una guerra que posiblemente no volvería a causar problemas por un tiempo siempre y cuando el reino Shappire no volviese a intentar atacar a los escarlata.
La mujer no se detuvo, sino que se abrió paso entre la multitud llegando hasta el palacio. Entró para encontrarse con una cuna de las mejores joyas que podían incrustar donde sea que cupiesen del objeto junto con almohadas de primera calidad forradas con una cálida funda aterciopelada.
Entre las sábanas de piel se encontraba un pequeño niño de apenas unos meses cuyo cabello lucía azabache contrastando el brillo ámbar de sus grandes ojos y el rubor natural de sus mejillas.
El niño tan sólo se limitó a sonreír a su madre, claramente sin saber nada, ni si quiera que toda esa felicidad se iba a acabar en cuestión de años, y así fue cuando el pobre chico cumplió cuatro míseros años.
En Kiyoshi, hijo de la reina, se había detectado un poder superior al de cualquier escarlata, un poder que se denominaría a quien sea que lo posea, un elegido para hacer que los escarlata fuesen el reino más fuerte y cesara la guerra.
Al pobre niño, tan indefenso como mortal, decidieron introducirlo en la batalla de decisión del que sería el futuro líder de tan poderoso lugar. Sencillamente, no tenían problema en desatar una cadena de desdichas introduciendo a un pequeño infante como siguiente rey, pero tampoco es que lo hubiesen pensado mucho, sólo iban a dejar su destino en manos de un niño debido a que había sido el "elegido".
La obvia decisión del futuro para esa estúpida batalla por el liderazgo iba a terminar en una muerte o varias, aunque, sorprendentemente no la de Kiyoshi, pues cuando el miembro más fuerte tras Kazumi se lanzó a atacar al pobre infante, la reina se lanzó detrás abrazando al pequeño mientras rodaban con la mayor aturdida por el golpe que le costaría la vida, y así fue, Kazumi, reina de la más poderosa región, murió ante los ojos de su propio hijo menor.
Kiyoshi comenzó a temblar, tan pronto brotaron las lágrimas como grandes llamaradas que recubrían su cuerpo en cuanto se lanzó con ira y tristeza juntando todo el poder posible de su gran condición para acabar con la vida de cualquiera, siendo el propio asesino de su madre quien moriría en manos de un estúpido niño supuestamente nombrado elegido por la maldita leyenda que daría la "salvación del reino Pyrite".
La realeza sobrante, desgraciadamente presenció tal acto realizado por su pequeño, causando temor ante el poder de éste en su interior, provocando el abandono que próximamente le causaría tener que convivir con la que sería su "cuidadora".
Esos años fueron tan dolorosos como difíciles de sobrevivir, pero pasaron hasta "el día":
La belleza de las ropas que llevaba cada una de las personas presentes en aquella sala era deslumbrante. Iban todos de blanco puro casi transparente en según que prendas. Era una tela especialmente suave y fresca adaptada a las altas temperaturas del reino Pyrite.
Se podía contemplar la felicidad de que el joven Kiyoshi iba a ser coronado tras doce años de ganar la batalla decisiva. Sonreían todos sabiendo que su tranquilidad estaría cerca, todos menos él.
El joven de tez pálida y cabellos oscuros, estaba cabizbajo mientras escuchaba los murmullos y un ligero grupo, trataba de animarle.
Kiyoshi tenía que alzar su rostro para poder mirar a los ojos a los chicos que le rodeaban, salvo a Hiroshi, su mejor amigo.
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Hybrid
FantasyUn jóven híbrido entre humano y escarlata, perteneciente al reino elemental más poderoso de los cinco: Pyrite; es coronado rey debido al don que le persigue desde nacimiento, el poder que hará que Pyrite se muestre siempre como el más fuerte y consi...
