Capitulo 1

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Ayda era el tipo de chica excepcional que daba orgullo a sus padres, que no tenía problemas con nadie, que todos sus maestros apreciaban, con tan solo diecinueve años de edad ya iba en octavo semestre de su carrera como artista, era tan buena en lo que hacía y tan reconocida que manejaba la vocería no solo de su facultad y también de la universidad completa; pero ella tenía su pasado, un pasado que ni sus padres adoptivos conocían completamente, y demostraba tanta madurez y superación al tema que nadie llegaría sospechar de ella con lo que estaba a punto de comenzar a pasar en la universidad y el sector.

Esteban, el novio de Ayda, tenía veintitrés y aunque no era vocero ni nada popular como ella, su apariencia y perfil se destacaba de un chico bastante aplicado, inteligente y sobre todo amoroso con ella; su padre era un gran abogado y por ello él también estaba en la facultad de derecho porque como decía su padre "un buen hombre conocedor de leyes, más que acusar puede ayudar" y eso quería él. Habían hablado en varias ocasiones con Ayda sobre defender los derechos de las mujeres, sobre todo aquellas vulneradas por sus parejas que tenían miedo a actuar.

Se llevó a cabo una reunión de los voceros de las facultades para discutir acerca de hacer marchas exigiendo al gobierno apoyo para arreglos propios de las instalaciones de la universidad, ella como la mayoría del personal estaban de acuerdo en que ya era hora de tomar medidas pero como era de costumbre, opuesto a todos sus ideales, la facultad de derecho exigía que se escogieran nuevos voceros, más preparados para hacer una visita al presidente y solucionar con diálogo; pero claro que ya lo habían intentado, las cartas, las visitas, las llamadas y nada de eso había dado resultado.

Llevaban varias semanas discutiendo el tema y al salir de la universidad cuando se reunía la pareja comenzó a volverse de locos, cada uno defendiendo su ideal. Pero Esteban era más brusco en sus opiniones, todo comenzaba a gritarlo y le ofendía cada palabra que Ayda aportaba en su defensa y la de los que estaban con ella. Para no terminar peleando como definitivamente igual pasaba ella solicitaba cambiar de tema cuando lo notaba agresivo, hasta que un día no pudo más, tuvo que gritarle para que se calmara o siquiera bajara la voz por el show que estaba haciendo en plena vía pública.

El tiempo se detuvo en ese par de segundos en que la fuerte palma de la mano de su novio la golpeó, retomando poco a poco los recuerdos de golpes anterior que le había perdonado por "pequeñeces", porque habían sido en privado y nadie más tendría porque saberlo, porque no podían dañar la imagen de pareja perfecta que tenían ante todo el mundo, y que había perdonado ya que creía muy en el fondo que ella iba a lograr con su novio el abogado, lograr defender las mujeres del maltrato; pero ese último golpe que le permitió también le había recordado su pasado: el fuerte maltrato que habían sufrido por parte de su papá, ella y su mamá.

Recordó por qué la policía la había encontrado sola fuera de su casa llorando frente a un terrible incendio que lo consumió todo, incluyendo sus padres; nadie sabía que desde que ese día había comenzado sus padres peleaban, mamá iba ganando la pelea, ya había dicho que lo echaba de la casa pero papá en su afán de ganar con un cuchillo apuñalo y mató a su propia esposa frente a una niña de tan solo nueve años. La furia la invadió y como pudo arrojo una jarra de agua sobre su padre y lo empujo hasta hacerlo tropezar y chocar contra la caja de los interruptores de electricidad donde también murió. Asustada por el escenario corrió a llamar la policía indicando que sus padres estaban muertos y colgó, no podía decir que ella había matado su padre (y le gustó la sensación) así que se le ocurrió lo que a ningún niño de esa edad, se revolvió el pelo para que creyeran que ella dormía antes de todo, abrió todas las llaves del gas y prendió fuego a su casa.

No tenía familiares que conociera así quedó en una casa de adopción hasta los 15 años cuando una pareja se enamoró de lo aplicada que era y la acogieron como hija propia. Su presente volvió a tomar vida y lo último que escuchó fue a su novio gritándole que aceptara había sido su culpa y que tenía que perdonarlo porque él... la amaba. Mientras una multitud intentaba tomar justicia por su propia mano y la policía del CAI más cercano protegerlo de los golpes ella solo derramó una lágrima de dolor tocando su mejilla en donde el anillo de la mano de su ex le había roto. Tomó un taxi omitiendo la ayuda que las personas le sugerían y fue directo a su casa, en donde aterrados sus padres la recibieron e hicieron curación.

Ayda no dio detalles de nada, únicamente informó que habían terminado con su novio, y sabiendo que sus padres no lo dejarían pasar por alto pidió que la acompañaran a dejar su denuncia. Efectivamente a las celdas más cercanas donde fue a poner su denuncia también tenían apresado a Esteban, que aunque no tenía aún la denuncia encima si eran varios los testigos que acudieron a informar y de paso linchar donde lo dejaran libre ese mismo día. La acercaron hasta la celda en donde estaba solo para que ella misma como víctima confirmara que se trataba de él.

Esos dos siguientes días no había asistido a la universidad, y como los chismes vuelan, recibía constantes mensajes de aliento de sus compañeros indicando que la esperaban con brazos abiertos; pero ella los ignoraba, su mente solo tenía espacio para dolorosos recuerdos, el llanto y los gritos de Esteban desde una celda pidiéndole perdón y ayuda para salir de aquel lugar. Pensó en lo agradable que sería escuchar gritar a su ex pero las últimas palabras de su vida con dolor, y una idea se fue armando.

El siguiente día sería viernes, tendría que asistir nuevamente a la universidad y Esteban saldría esa tarde de entre las rejas, no sin antes su visita, era la coartada perfecta ya que en sus clases del día había un hueco en la mañana. Tenía que pasar por víctima, claro que sí, pero también como ex novia y aún enamorada en shock de un chico que había compartido con ella por casi dos años, así que reunió unos amigos y juntos compraron mecato para las horas que le quedaban de encierro a Esteban y en el espacio libre fueron a compartir. Todos compraron en el mismo lugar, nada porque sospechar que unas horas más tarde, a punto de salir de prisión y estando todos en clase él moriría intoxicado por alguna comida.

Cuando les notificaron en el aula que Esteban estaba muerto, la sonrisa y satisfacción mental de Ayda no dio espera. Llevaron a notificar y como sospechosos a las cuatro personas que le habían llevado la comida ese día, pero por falta de pruebas claramente quedaron libres y el caso de la muerte se dio un parte médico como alergia a X alimento que desconocían de él. Esa noche en la oscura y placentera habitación Ayda repasó su improvisado pero perfecto plan, unas horas antes de eso por maldad pidió en secreto a la muerte, la luz de una idea para vengar su dolor y así surgió... Esteban le había confesado en alguna ocasión que ni sus padres sabían que era alérgico al maní y todo lo relaciono con él, así que compraron gaseosa y algunos brownies con una capa intermedia de crema de maní para compartir entre todos, convencieron la guardia policial informando que solo sería un momento como muestra de apoyo y perdón a su compañero.

Se revisó absolutamente todo y los dejaron entrar, con vigilancia y todo ya servido, sin envolturas ni nada. Nadie se fijó en paquetes y se asumió por el color, que los brownies tenían arequipe. Todos comieron y bebieron lo mismo, y hasta donde sabía nadie más enfermó. Todo había salido perfecto, sin errores y su mente, con más sed de venganza y pidiendo a gritos ser la defensora de quienes eran abusadas comenzó a maquinar más formas de asesinatos perfectos.

SOY CATRINAWhere stories live. Discover now