Parte única

215 29 11
                                        

"¿Este es el final?

       ¿Así es como va a terminar todo? ¿No prometimos estar juntos por siempre? ¿Protegernos de todo aquello que se quisiera interponer entre nosotros?

       Tal vez solo fueron mentiras dichas con el ímpetu del momento, sin ser realmente dichas de corazón, tal vez debería de resignarme y aceptar este final, porque así es como nos tocó vivir y no podemos cambiarlo por más que quisiéramos.

       ¿Eres feliz? Allá donde estás, ¿lo eres? En serio que quisiera saber el cómo te encuentras, pero es imposible, porque yo estoy aquí, viendo la hermosa luna que alumbra la noche, y tú estás allá, en un lugar al que no te podré alcanzar hasta dentro de muchos años, porque estoy seguro de que te molestarías si fuera en este momento, y lo que menos quiero es que te enojes conmigo, porque lo eres todo para mí.

       No siento que he ganado en absoluto, los demás se ven felices, de vez en cuando veo la tristeza en sus ojos, pero ellos son fuertes y aprendieron lo que es la vida y a sobrellevarla, pero yo no. Te he perdido tantas veces, pero siempre volvías, siempre te recuperaba, ¿por qué esta vez no es igual?, ¿te perdí para siempre?

       Las estrellas y la Luna son testigos de lo que vivimos, son testigos de los sentimientos que cargo conmigo y que jamás pude decir, son testigos de los sentimientos que susurraste con tus últimas palabras, aquellos que no tuve tiempo de disfrutarlos y corresponderlos, porque te fuiste, y esta vez no volverás.

       Tus hermosos ojos, la Luna se veía hermosa cuando se reflejaba en ellos, me perdía en tu mirada siempre que te observaba, porque no existía nada más hermoso que tú, y no creo que algo así jamás llegue a existir, porque eras más hermoso que cualquier flor.

       Siempre me apoyaste, ¿por qué lo hiciste? Tú siempre tenías la razón, sin embargo, hacías lo que te pedía, me apoyabas de manera incondicional, siempre estando para mí, nunca te alejaste o cuando lo hacías, tu corazón venía conmigo, haciéndome sentir feliz y amado de una manera que no lograba comprender. Debí decírtelo cuando tuve la oportunidad, decirte lo feliz y querido que me hacías sentir, pero ahora es demasiado tarde.

       ¿Aprenderé a vivir sin ti? Supongo que sí, mis amigos me han dicho que podré superarlo, que es cuestión de tiempo, pero yo no quiero, no quiero que se me haga normal el despertarme y no verte a mi lado, el caminar y no tomarte la mano, el vivir y no vivir contigo.

       Dicen que debería dejarte ir de una vez por todas, que no puedo atarme a tu recuerdo, pero nadie me dice cómo hacerlo, nadie me enseña a dejarte ir, pero creo que es principalmente porque no quiero hacerlo.

       Probablemente tú desees que te deje ir, porque tú eras la persona más amable, porque a pesar de tu máscara de indiferencia, te preocupabas por todos y cada uno de los miembros de nuestra familia, y todos lo sabemos, todos sabemos que a pesar de que eras incapaz de sentir, lo seguías haciendo, porque tu corazón era tan grande que nunca podría dejar de amar.

       A veces me despierto buscando tu rostro a mi lado. A pesar de que no podías dormir te quedabas a mi lado toda la noche, haciéndome compañía y provocando en mí una calidez que en estos momentos extraño. ¿Sabes cuántas veces ha entrado alguien a mi habitación porque me escucha gritar? Demasiadas para contarlas, pero siempre es por el mismo sueño, el sueño en el que te desvaneces en cenizas en mis brazos. Creo que jamás podré borrar esas imágenes de mi memoria, porque quiero recordar todos los momentos en que vi tu hermoso rostro, aquel que no contemplé lo suficiente.

       Ni siquiera pude darte entierro, no queda nada de ti en este solitario mundo más que nuestros recuerdos, nadie podrá saber cómo lucía el héroe que los salvo a todos, solo nosotros seremos capaces de agradecerte cada día de nuestras vidas por tu sacrificio. Pero yo no quiero, no quiero agradecerte por morir, no quiero agradecerte por desaparecer, lo único que quiero hacer es gritarte, gritarte por lo estúpido que eres, por lo malditamente altruista que eres, porque si no lo hubieras sido, seguirías aquí, a mi lado, observando el cielo estrellado.

       Si estuvieras conmigo en este momento, ¿qué me dirías? Probablemente dirías que soy un estúpido por preocuparme por ti, que no eres nadie importante, pero eso no es verdad, porque eras, eres y serás lo más importante en mi vida para siempre, no importa dónde estés, porque lo que siento por ti es superior a cualquier otra cosa, y mis sentimientos perdurarán hasta la eternidad, así como los tuyos, que me acompañarán hasta la muerte.

       ¿Qué más podría decirte? Supongo que querrás saber lo que planeo hacer ahora. Por el momento todavía estoy pensando en ello, pero la mayoría ya está listo. Mis amigos me están ayudando bastante, ya que abrir un orfanato no es fácil, ¿sabes? Quería hacer esto contigo, quería cuidar niños a tu lado. El orfanato llevará tu nombre, porque quiero que esos niños conozcan al verdadero héroe y sientan ese orfanato como el amor que tú les tendrías, porque estoy seguro de que amarías a cada uno de los niños con todo tu corazón.

       Podría alargarme mucho más, pero creo que es momento de dejarte ir aunque no quiera hacerlo. Eso no significa que te olvidaré, eso jamás podré hacerlo, pero es momento de continuar con los sueños que teníamos juntos, porque voy a cumplir cada uno de ellos.

       Por último, solo tengo que decirte algo. Te amo, te amo como nunca he amado a nadie, te amo desde que nos conocimos en el orfanato, mi amor por ti crece cada día y jamás va a dejar de aumentar, porque tú eres lo que me mantiene en pie. Lamento mucho no habértelo dicho antes, cuando aún estabas vivo, pero espero que mis sentimientos lleguen a ti, y si no, cuando sea mi momento, iré corriendo a gritártelos, porque te amo.

Con amor

Yuu."

       —"Con amor, Yuu" —dijo la maestra mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos—. Este es el final de la carta de Hyakuya Yuuichiro, uno de los principales héroes que nos salvaron de la extinción hace cien años.

       Los alumnos lloraban, hasta los más antipáticos tenían un rostro de pura tristeza en su rostro. ¿Quién había sido esa persona que Yuuichiro amó tanto?

       —Maestra, ¿no hay nada más de ellos? ¿Quién era la otra persona?

       —Esta carta es el único testigo de su amor, pueden encontrarla en el museo de Sanguinem, esta solo es una copia, pero si ven la verdadera, podrán apreciar los sentimientos que esa misma emite con solo ver la escritura. Del chico no hay ninguna fotografía, pero pueden ir al orfanato "Mikaela", allá habrá alguien que podrá contarles más acerca de la historia de los héroes Hyakuya Mikaela y Hyakuya Yuuichiro.

       El timbre retumbó en el salón de clases, dando fin a la clase. Los alumnos querían saber más, pero era momento de irse.

       Cuando todos se levantaron, un pequeño niño de cabellos rubios y ojos azules gritó:

       —¡Maestra Krul! ¿Usted cree que ellos podrán volver a ser felices en una nueva vida?

       —Sí, lo creo —dijo la maestra con una sonrisa mientras observaba al niño de cabello negro y ojos verdes acercarse rápidamente al rubio para jalarlo fuera del salón—. Definitivamente lo serán.

Porque te amoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora