La Puerta

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Torcí rápidamente el angosto, lúgubre y silencioso pasillo para poder llegar, lo antes posible a casa. Desde que crucé el umbral del portal, tenía una ciega impresión de que alguien me observaba desde el fondo del pasillo,
tras de mi…pero nada, solo una desagradable sensación paranoica que me incitaba a volver la mirada en busca de un desconocido invisible... era una sensación en la que constantemente me sentía observado desde todos los oscuros rincones por unos ojos vacíos y fríos que estudiaban, desde la oscuridad, todos mis movimientos.

Llegué por fin al portal y con la ardiente necesidad de salir de aquella bizarra sensación me dispuse a abrir… pero entonces escuché pasos… ¿pasos? Volví a girarme, pero no había nadie, cesaron los débiles, pero impasibles pasos y el único acompañante que encontré fue el débil titileo de una de las luces fluorescentes del techo.

Una vez había pasado y cerrado la puerta tras de mí los pasos volvieron a sonar, aunque esta vez más cerca, hasta detenerse ante mi puerta, ¿sería mi mujer?... Tenía una extraña sensación que me incitaba a no mirar, pero la verdad, no estaba muy preocupado, serían imaginaciones mías. Sin embargo, cuando atisbé por el ojo de la puerta corroboré que en el pasillo no había nadie, al mismo tiempo que cesaban aquellos pasos.

Me dirigí al salón, pensando en que se estaba haciendo tarde y que mi mujer debía estar al llegar. No obstante, un fuerte golpe en la puerta de entrada me abdujo de mis pensamientos, parecía que estaban intentando entrar, podía oír con claridad cómo estaban forzando la cerradura... tomé el atizador de la chimenea y fui hacia la puerta...con cada paso que daba
sentía que aumentaban las pulsaciones de mi corazón, tenía una mezcolanza interior entre miedo a lo desconocido y peligroso, y la adrenalina producida por la falsa valentía que me hacía avanzar hacia adelante. Cuando me hallaba a un paso de la puerta, se abrió de golpe, con violencia, el miedo me hizo presa y retrocedí en respuesta. En ese momento, como si mi alma hubiera sido atravesada por una corriente mortecina, se apoderó de mi un frio espeluznante que me recorrió todo el cuerpo erizándolo. No podía dar crédito a lo que acababa de suceder, no me salían las palabras, me encontraba paralizado al observar que fuera no había nadie. Entonces, antes de que pudiera salir de mi parálisis la puerta volvió a cerrarse con fuerza.

Ya había caído la noche y cuando me vi con fuerzas me dirigí al salón me senté e intenté darle un sentido lógico a lo que acababa de suceder. De nunca he sido una de esas personas que creen en lo sobrenatural. Pero no tenía explicación para lo que acababa de ocurrir. De repente, volví a escuchar los pasos... Pero esta vez...dentro de la casa, avanzaban por el pasillo, eran profundos y certeros, agudicé mi oído todo lo que pude y oí el rechinar de una de las puertas. Me asomé al pasillo, estaba oscuro, pero se oía ruido al fondo, ajetreo, estaban abriendo y cerrando cajones...volví a coger el atizador, pero... no estaba donde lo había dejado... estaba en lo alto de la mesa del recibidor. Sin darle más importancia, cogí el atizador y encendí la luz del pasillo, todas las puertas estaban cerradas, menos la del fondo, que estaba entornada. Me dirigí hacia la habitación sintiendo un temor mayor, pues esa falsa valentía había desaparecido y se había tornado en horror hacia lo imposible y desconocido. Con la respiración entrecortada por la adrenalina y las manos temblorosas... abrí de golpe la puerta... no había nadie.... pero en el momento en el que la abrí un grito desgarrador y sórdido rompió el silencio que hasta el momento había sido mi fiel compañero... la tensión de la escena fue cortada por ese grito que venía de todas partes y de ningún sitio. En ese instante las luces se apagaron y tras un breve silencio se apoderó de mi un desagradable pitido que, como el grito, no tenía procedencia ni emisor. Retrocedí en consecuencia al dolor de cabeza, quedándome frente al espejo que había al final del pasillo. Entonces, el pitido cesó y al borde de que el corazón dejara de latirme la ví...

El pasillo estaba oscuro, pero al lado de la puerta de entrada, iluminada por la tenue y marfilea luz de la luna que entraba por la ventana del salón, podía distinguir la figura de una mujer atemporal, muda, una fantasmagórica aparición de pesadilla. Ella era alta, de lánguida silueta, vestía un traje negro raido, pero con delicados bordados que contrastaban a la luz del plenilunio, y llevaba un tupido velo oscuro cubriéndole el semblante... La impávida silueta, sin mediar palabra alguna, me señaló, tras lo cual dirigió lentamente las óseas agujas que tenía por dedos hacia la puerta.

En lo que dura un parpadeo la mujer desapareció y volvió la luz. Me sentía mareado todo me daba vueltas, parecía como si me hubieran drogado y sentía una fuerte atracción por abrir la puerta de entrada. A cada paso que daba todo me daba más vueltas, el pasillo parecía incluso más largo de lo normal, como si algo o alguien no quisiera que escapara de aquella sensación hipnótica. Cada vez me costaba más aguantar el equilibrio. Sin embargo, cuando estaba a la altura del salón, un estridente sonido me sacó de aquel magnetismo. Ese sonido provenía de mi teléfono... era mi mujer... se me derramaron dos lágrimas de la angustia, estaba pasando por una pesadilla y esa llamada parecía un bote salvavidas que me sacaría del horror y me devolvería a la cordura...

-¡Carla! ¡Carla! ¿Dónde estás?

+ Cariño, cálmate estoy en casa desde hace un rato, te llamaba porque me tienes preocupada. ¿Todavía no has salido del trabajo? Por favor, ven pronto a casa, están pasando cosas extrañas y estoy asustada.

-¿Cómo que estas en casa?

+Si, aquí estoy, ya te lo he dicho ¿qué ocurre?

-Pero... ¿Dónde?

+En el salón... Pero ¿qué ocurre?, me estas preocupando...

-  …

¿+Alex? ¡¿Alex estás ahí?!

-  …
Corté la llamada, en el salón no había nadie, solo la penumbra y la luz que entraba por el pasillo. No, no, no y NO, esa no era Carla, imposible allí no había nadie y sus ojos se lo confirmaban. Alguien estaba jugando con mi cordura...esa mujer... Seguro que era ella la que se había hecho pasar por Carla.

Tres estrepitosos golpes irrumpieron la amalgama de pensamientos que atacaban mi cabeza, que se encontraba al borde de la locura... Provenían de la puerta... se repitieron, esta vez con más fuerza. Así pues, envuelto en ese macabro vals marcado por los impacientes tresillos que retumbaban en la puerta, no sé si preso del pánico o de la locura que me había provocado la inexplicable conversación con Carla, salí a enfrentar a quién fuera que me tenía sumido en aquella pesadilla, que parecía no tener fin. Salí de golpe al pasillo... no había nadie. Sin embargo, avancé gritándole a los demonios que se escondían en las sombras del pasillo. Fue entonces cuando la volví a ver... aquella mujer estaba al final del pasillo y señalaba tras de mi... A la puerta... No sé por qué, pero como si se tratara de una fuerza mayor sentí la atracción de girarme... caí de rodillas... en la puerta estaba Carla...pero... no estaba sola un policía la acompañaba. Le estaba informando de... que yo había muerto en un accidente de coche. Fue entonces cuando sentí tras de mí la sombra de la muerte, me giré y aquella mujer me tendió la mano, no sin antes descubrirse y mostrarme el rostro de la verdad.

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⏰ Letzte Aktualisierung: Apr 24, 2020 ⏰

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