Si estoy aquí sentada pensando en retrospectiva es porque siento que necesito un momento de iluminación que se de sobra que no va a llegar, faltan escasos días para una boda con la que hace mucho que no me siento emocionada, no voy a negar que en algún momento de mi vida estuve enamorada de Bernardo pero hace tanto que no recuerdo ni como se sentía.
Creo sinceramente que la única extasiada con todo el asunto de la boda es su madre que al fin saldrá de su último hijo en casa y podrá dedicarse totalmente a sí misma o a su molesto esposo.
Miro el borde de la cerca más allá hay un atardecer nada especial, uno como cualquier otro en estas fechas, Bernardo está sentado a mi lado, algo debe estar diciendo pero quizás debo llevar unos quince minutos desconectada de la conversación, lo último que recuerdo haber escuchado fue algo respecto a que la cerca debería pintarse de blanco para finales de esta semana, repentinamente siento como su mano se posa en mi rodilla, Elizabeth puedes decirme en que piensas porque llevo rato hablando solo me comenta, volteo y lo miro extrañada, como si no entendiera lo que me dice, ¿qué pasa? me pregunta, siento un nudo en mi garganta no encuentro palabras con las cuales responder a su pregunta, la cara con la que me mira me hace saber que no comprende porque no le contesto, de pronto todo aquello que retuve durante estos meses de preparación se deslizo de entre mis manos, comencé a sollozar poco a poco hasta que perdí el control llorando desconsoladamente, Bernardo me abraza, acaricia mi espalda y repite como un mantra todo está bien pequeña, para cuando levanto mi cara, mis ojos están rojos e hinchados, al igual me mis labios y nariz, debo verme terrible, pero Bernardo cierra sus ojos y me besa, me intenta tranquilizar y me dice que han sido días cargados de mucho stress y me entiende un poco aunque si le digo que está mal, será más sencillo de solucionar, mi mente se nubla y me quedo allí admirando sus facciones, es un hombre muy varonil, guarda cierta belleza tosca que podría enamorar a cualquiera, pero por lo visto ya no a mí, pues no veo lo mismo que vi en él hace años, de mis labios solo sale una pregunta ¿crees que tardamos muchos años en casarnos?, su frente vuelve a llenarse de surcos y me dice, solo necesario para estar seguros de que no queremos separarnos nunca más, vuelvo al ataque con otra pregunta ¿realmente crees que soy la mujer de la que no querrías separarte nunca más?, su frente no hace más que arrugarse y me dice Eli cuando te pones así, realmente logras hacerme dudar, comienza a reír, hasta que su vista regresa a mi rostro y por fin creo que entiende lo que pasa, pues me suelta como si mi cuerpo quemara entre sus brazos, ¿estas dudando Elizabeth?, debo reconocer que a lo que sus brazos me soltaron poco me falto para caer al piso, pero al encontrar su cara de asombro, me sentí culpable de lo que sentía que debía hacer, pero hay que ser sincero en esta vida y valiente también, quizás si fuera un poco más valiente le hubiera ahorrado los gritos de horror que pego posterior a mi confesión, indudablemente sentí que debía mirar a sus ojos y decirle la verdad y fue lo que hice: "Bernardo no estoy clara de si lo que estamos haciendo está bien o no, creo que la presión de tu madre nos hizo precipitarnos un poco, o quizás esperamos tanto que yo realmente no estoy segura de que tú seas el hombre con el que quiero pasar el resto de mi vida", todo su rostro se contorsiono, gritó, tapo sus ojos, sus mejillas y por último su rostro entero.
Cuando logro calmarse, me dijo que solo era el stress del momento el que me había hecho perder la razón, Eli tenemos seis años juntos, ambos conocemos a la familia del otro, pasamos el año pasado prácticamente viviendo juntos, sé que todo lo de la boda ha sido tardado, han sido meses horribles y mi mamá ha enloquecido llevando todo más allá de lo planeado, pero no debes ponerte así.
De pronto me quedo mirando a los ojos y con toda la fe que lo caracteriza me dijo te amo y no ha cambiado mi idea, extendió su mano pidiendo la mía, así que tuve que ser más contundente, Bernardo no puedo casarme contigo si no recuerdo ni que me enamoro de ti, cuando te miro veo un hombre atractivo, pero algo perdí en el camino, debemos detener esto.
Ok ok, vamos a dejar de hablar de la casa, de la mudanza, de la fiesta y hablemos de nosotros, porque Eli estamos a cinco días de unirnos por el resto de nuestras vidas. Estoy seguro de que si hablamos esto con detenimiento recordaras las razones para amarme, así como yo tengo las mías para estar perdidamente enamorado de ti. Es más te propongo algo, dame estos días para convencerte de que puedo ser ese hombre que te enamoro.
Bernardo esto es alargar el dolor, creo que lo más sano para ambos es que suspendamos la boda y hablemos con tu mamá y con mis papás al respecto, entiendo que en esta oportunidad soy yo quien debe asumir culpas y explicar lo que grita mi mente.
No Elizabeth me niego rotundamente a perderte dame estos días y si te hago aunque sea dudar, si necesitas más días pospondremos la boda y si no los necesitas y logro recordarte la razón por la que nos enamoramos, serás mi compañera en la vida.
No crees que si no está fluyendo el amor es quizás porque allí no es Bernardo, Eli estás pensando demasiado, vamos levantemos nuestros traseros de estos escalones tan incómodos, vamos al apartamento tomemos un baño y te invito a cenar, debo aprovechar cada hora que me queda o me tocara ir a la iglesia a mí solo a explicarle a nuestras familias como no pude conquistarte.
YOU ARE READING
Un nuevo comienzo
Teen FictionFaltan sólo cinco días para nuestro matrimonio y no logro recordar que fue lo que me trajo hasta este punto, quizás tardamos mucho o nos precipitamos, yo no he tenido otro novio en mi vida y siento que no recuerdo por qué lo amé. Bernardo me pidi...
