Hace un poco encontré una foto de mi cumpleaños numero tres. Estamos juntos, yo con mi disfraz de princesa y a cara llena de pastel, seria, avergonzada y tú a mi lado, con tu sonrisa pícara, sincera, divertida ¿recuerdas? Yo estaba encantada de que un niño mayor que yo quisiera jugar conmigo. Nunca te lo dije, pero creo que ese día te di un pedacito de mi corazón. Desde entonces nos hicimos inseparables, pese a que ibas a un colegio distinto al mío y de que vivíamos lejos. Siempre nos veíamos en las tardes y jugábamos durante horas y horas hasta que no podíamos más y simplemente nos quedábamos acostados uno encima del otro como protegiéndonos entre nosotros. Tú solo eras tres años mayor que yo, pero nos entendíamos tan bien, incluso cuando yo era una pequeña niña de tres años preguntándote por todo a mi alrededor. Nunca te cansabas de mí. Me explicabas todo con tanta paciencia y juntos creábamos mundos nuevos e historias increíbles para que nuestro mundo fuera menos gris. En nuestro pequeño universo había hadas y monstruos y convivían juntos en armonía, y las estrellas bajaban a la tierra para cumplir nuestros deseos.
Crecimos, y poco a poco iniciamos a hacer planes juntos a futuro sin querer ¿Recuerdas la vez que vino el circo a la ciudad? Teníamos diez y trece años y nuestra mayor meta era fugarnos con ellos. Hablamos toda una noche sobre cuan fantástica e interesante sería nuestra vida en el circo. Yo sería bailarina y tú un domador de leones. Y por las noches, cuando acabara la función nos quedaríamos solos bajo la gran carpa, bailando y jugando hasta el amanecer. Yo te ayudaría a bañar a los leones y tú me ayudarías con mi coreografía de baile y así de poquito a poquito, conoceríamos el mundo.
Después iniciamos a ahorrar. Teníamos catorce y diecisiete y sólo queríamos escapar de nuestra pequeña ciudad. Nos íbamos a ir juntos en cuanto tuviéramos el dinero suficiente. Era un plan brillante. Llegar a una nueva ciudad, desde ceo, en búsqueda de un lugar chiquito, sin lujos ni nada. Sólo nos bastaría un techo bajo el cual dormir. Ambos encontraríamos trabajo para poder comer y en cuanto volviéramos a ahorrar lo suficiente nos iríamos de nuevo, y así por siempre. Sin hogar fijo, sólo tú y yo conociendo el mundo hasta el final ¡Qué incrédulos éramos! Pero he de admitirte que, aún ahora que tengo veintiuno, a veces me llega una urgencia por huir y dejar todo atrás. Y pienso en como planeamos irnos juntos tantas veces... Estoy segura de que, si estuvieras aquí y me lo propusieras, ni siquiera lo pensaría dos veces.
Te extraño
Te extraño tanto
Extraño tu voz, tu risa, el brillo de tus ojos cuando hablabas de algo que te emocionaba. Extraño tu sonrisa de lado cuando estabas a punto de hacer alguna tontería. Mierda, que extraño tanto sentir los latidos de tu corazón en cada abrazo que te daba y extraño sentir tu mano sosteniendo fuerte la mía cuando tenía miedo. Extraño tus susurros cuando nos quedábamos despiertos toda la noche hablando por teléfono
Sé que no puedo regresar el tiempo y estoy segura de que nunca va a bajar una estrella aquí y cumplirá mi deseo, pero te juro que daría todo, que daría mi propia vida para regresar a esa maldita noche. Y te hubiera rogado que te quedaras en casa. Joder, que hasta te hubiera amarrado a tu cama si fuese necesario. Hubiera dado todo para que te quedaras y quizá así, hoy no tendría que estar escribiéndote esto ahogándome en mis putas lágrimas. Quizá ya estaríamos viajando, quizá estaríamos simplemente en casa, estudiando. Quizá después de esa pelea ni siquiera seríamos amigos ahora, pero preferiría mil veces eso a estar aquí sin ti.
Moriste tan joven, tan lleno de ilusiones y con un futuro tan brillante que se quedará esperándote por siempre. De niña siempre creí que el destino nos había puesto juntos y que de alguna u otra forma, siempre estaríamos al lado del otro. Pero todo acabo y ahora simplemente no puedo entenderlo. No quiero ni siquiera pensar en que existe el destino, porque si es que lo hace, no logro explicarme como pudo ser tan cruel para arrebatarte la vida.
Te confieso que estuve molesta contigo durante tu funeral. Te odiaba tanto. Odiaba que me hubieras dejado sola cuando prometimos que sin importar que tan jodidos estuviéramos siempre estarías conmigo. Y tuve que pasar por eso sola, recibiendo abrazos de gente desconocida que no eran capaces de entender que el mero hecho de respirar sin que estuvieras ahí me quemaba. Y continué enojada contigo durante años. Enojada contigo y conmigo. Porque te dejé ir, porque hice que te fueras.
Resulta terriblemente aterrador como todo logra arruinarse en un instante. Si tan solo no hubiéramos discutido esa noche, o te hubieras quedado un poco más, estoy segura de que, si te hubieras ido diez segundos después, ese maldito ebrio no hubiera chocado contigo. Cada vez que pienso en eso se siente como si el mundo se comenzara a encoger y de repente siento que estoy cayendo en un agujero sin fin, cada vez más hondo.
Querido mejor amigo, te escribo esto porque ya he logrado perdonarnos a los dos. Ya no me culpo por tu partida ni te culpo y cuando pienso en la ultima palabra que te dije, ya no se siente incompleta. Ese "adiós" seco y arrogante que lance antes de que te marcharas ahora se siente como una despedida real. Antes no quería pensar en que pasa después de la muerte ¿realmente existe algo o simplemente es pura oscuridad? ¿Hay un cielo y un infierno? ¿Reencarnamos? Pero ahora me siento más tranquila cuando pienso en ello. Si es que no hay nada más tienes que saber que los dieciocho años que pasaste en la tierra fueron increíbles, viviste casa día con tanta pasión. Eras un soñador, pero a la vez siempre tuviste los pies sobre la tierra. Ahora que vuelvo atrás, sé que viviste mucho más de lo que viven miles de personas en ochenta años. Si es que hay cielo e infierno estoy segura de que probablemente iras al infierno porque nosotros nunca aspiramos el paraíso, merecíamos más. Y espero que cuando muera, llegue a ti. Y si al final resulta que tendremos que vivir mil vidas más, estoy segura de que nos encontraremos nuevamente. Después de todo, tú tienes una parte de mi corazón y yo tengo una parte del tuyo
Tuya por siempre, tu mejor amiga.
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Ultima carta a mi mejor amigo
Short StorySimplemente debo despedirme de ti. Nunca he dejado de pensarte ni de amarte. Y nunca dejare de hacerlo
