Sentía como el sol calentaba su piel y como el viento la refrescaba por la velocidad del carro, escuchaba como el sonido de las llantas estaba en contacto con el asfalto y como los pájaros cantaban una melodía suave y distante. No podía creer que se mudara de nuevo a otro lugar con su abuela, y que tuviera que dejar todo atrás como si no existiera.
-Todo bien- dijo su abuela – no tienes frió querida-
-Sí- suspire- sabes que no me molesta el frío, me agrada- sonreí- ¿Cuánto falta?-
-Falta un poco más-
Mi abuela Margery, para tener ya 64 años no lo pareciera. Era una de esas personas que aparecen en televisión es tan amable y gentil conmigo desde siempre. Su cabello era de un castaño oscuro, sus ojos eran verdes oscuros, era una mujer llena de buenas curvas; siempre me divertía diciéndole que a donde quiera que vaya ella siempre llamara la atención a pesar de su edad.
-Podemos parar cerca, necesito ir al baño- rápidamente mi abuela acelero y nos encontramos en una pequeña tienda y gasolinera.
Después de que salí del baño me adentre a la tienda mientras que mi abuela le ponía gasolina al carro; tenía esa clásica decoración antigua hecha de madera.
-Wow...- exclame, realmente era muy hermosa, habían muy pocas personas, cuando decidí salir ya algo o mejor dicho alguien llamó mi atención.
Era una chica blanca de cabello negro largo amarrado en una coleta, usaba un vestido morado muy largo de mangas largas, tenía muchas pulseras y una pañoleta le cubría desde la nariz; estaba sentada en una mesa con cartas y una ¿esfera?.
-Veo que tenemos a una persona curiosa aquí- me hablo, me avergoncé un poco al estar mirándola fijamente- no te preocupes, ven acércate- me senté frente a ella- Hola-
-Hola- salude- perdona, es que me llamo mucho la atención- sonrió divertida- nunca antes había visto a una adivina-
-Oh...- sus ojos destellaban brillo al mirarme- no solo soy una adivina, pero lo aceptare por ahora- la mire confundida sino era una adivina que era- ¿quieres una lectura?-
-¿lectura?-
-Sí- seria posible- que quieres que te lea la mano o las cartas- eran unas cartas viejas se las veía por los bordes desgastados pero eso no le quitaba la belleza de las mismas, pero sentía que no debía elegirlas.
Que extraño.
-la mano- le di mi mano y sentí como suavemente pasaba sus dedos por mi palma, su sonrisa se hizo enigmática- ¿Puedes ver algo?-
-Wow...- susurro suavemente- veo que has sido una chica muy buena y de buenas notas- siempre- Alegre, compasiva, amorosa y veo que tu familia es pequeña solo tú y tu abuela- la mire sorprendida, ¿Cómo?- me dicen que te estas mudando- asentí- en tu nuevo lugar vas a encontrar cosas sorprendentes, buenos amigos y aventuras- como una mano podía decir tanto de alguien era sorprendente- tu vida va a ser sorprendente-
-¿En serio?- pregunte
-Sí- mire como frunció el ceño de pronto, para luego dar lugar una sonrisa burlona- y encontraras a alguien interesante- fruncí el ceño- y no se lo pondrás fácil como veo- río cerrando mi mano.
-¿Eso es todo?- no podía serlo, faltaba algo.
-Eso es todo por ahora- se levantó y de pronto me roció algo, será que se volvió loca- tranquila no estoy loca- la mire avergonzada- te estoy haciendo un pequeño regalo ahora- ¿Por qué?- recuerda que todo ocurre por algo y no tienes que temerle a eso- me ayudo a levantarme y me acerco a la puerta- Recuerda esto Wendy, el dolor te hace sentir viva en todo momento-
-Que- la mire sin palabras – como sabes m-
-¡Wendy!- mire a mi abuela, que prendió el carro- ¡Vámonos!- dándome señales de que nos fuéramos ya.
-Tranquila nos volveremos a encontrar de nuevo- sentí como me susurro al oído.
Cuando me di vuelta no había nadie, la tienda estaba cerrada como si nadie nunca hubiera estado ahí. Me acerque para tratar de ver a esa chica pero no la encontré ni a ella ni a su mesa. Es como que ella nunca hubiera estado ahí; sentí como un escalofrío me recorrió completo.
-¡Wendy!- salte por el grito de mi abuela.
Le di la última mirada a la tienda y sin más me subí al carro, pero seguí observando la tienda a pesar de que nos alejábamos más y más todavía podía divisarla. Sus palabras todavía resonaban en mi cabeza y sentí una presión en el pecho que se hacía cada vez más pesada; podía decirlo que esa chica era bastante extraña.
-¿abuela como es el pueblo?- dije, es mejor distraerme un poco.
-Es un pueblo realmente hermoso- dijo- las mañanas son realmente frías, puedes escuchar a los pájaros cantar tan cerca y al viento susurrar secretos- sus ojos adquirían un brillo tan especial- También en la casa tenemos un pequeño columpio que justo está al lado de un río, recuerdo que mi padre me ayudaba a columpiarme- carcajeo con fuerza- y una vez tú madre se cayó de él, tu abuelo Lucian corrió tan rápido que pareció que se esfumo- reí con ella.
-Suena encantador- respondí- ¿Cómo es posible que nunca haya venido?- cerré los ojos suspirando.
-Cuando Amaris, tú mama, se enfermó de pronto- la mire triste- recién se había casado, Fenris dijo que era mejor llevarla a la ciudad y se fueron, yo me quede en el pueblo pero cuando me contaron que tu ibas a nacer- me agarro mi mano suavemente- deje botado todo y fui a la ciudad, nadie me iba a detener para ir a conocer a mi nieta- me estire y le di un suave beso- y jamás me he arrepentido de mi decisión-
Reí con ella, realmente amaba mucho a mi abuela ella era realmente alguien especial para mí.
-Abuela- me miro de soslayo al girar en una curva- ¿Cómo se llama el pueblo?-
-Edge Moon-
Hola, espero que les haya gustado la historia seguiré publicándola.
Utilizare a los chicos de got7 y red velvet, pero la historia será completamente mía.
Bueno los veo en el siguiente capítulo :D
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DESTINO
FantasyAlguna vez has sentido como si lo que todo te rodeara, faltara algo. Wendy siempre ha sentido que algo en su vida faltara y cuando junto con su abuela se muda al pueblo de infancia de su madre, todo su mundo se pone de cabezas. Y ella no estaba l...
