chapter one

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- Gracias por la comida mamá, estaba maravillosa -Se levantó de la silla dejando sus cubiertos sobre los platos y retirando la loza de su madre que también había acabado, los lavó y los dejó estilando.- voy a repasar un poco en mi habitación yo apago las luces después. Buenas noches, te amo má.

Besó la suave mejilla de la mujer y ella le sonrió, y asintió con un gesto lento.

Desde que el padre las había abandonado hace 10 años, Brea tomó la costumbre de reservarse al máximo las palabras. En su vida cotidiana trabajaba como escritora por lo que usualmente estaba encerrada en mundos que ella misma creaba para escapar de la realidad y el trauma latente en el que permanecía cautiva.

Aunque era algo solitario para su única niña la cual extrañaba en sus días más nostálgicos los mimos y la alegría de los saludos efusivos, sin embargo ya había aprendido a convivir con el silencio e incluso se había adaptado al lenguaje corporal. Se había convencido de que disfrutaba el silencio puesto que si lo quería podía ser tierno, tenso e incluso sexy.

Cerró la puerta de la habitación y puso llave, tomó la mochila y sacó la nueva cajita y el celular.

Abrió el armario y debajo de la tabla que había puesto como suelo falso, sacó la lencería que tanto la encendía, sus sostenes se reducían a un montón de cuerdas que se conectaban y alzaban sus redondos senos juveniles, adornó su cuello con una correa gruesa de cuero y en su femineidad dejó una pequeña braga la cual, como los sostenes, tenía amarras que subían hasta su abdomen para realzar sus caderas y cintura. Se miró al espejo y se maquilló, los ojos grandes y castaños se esfumaban en sombra violeta con glitter y en sus labios abundaba el gloss, aunque ella se imaginaba por la viscosidad del producto que era mucho más que eso.

Abrió el cajón de su escritorio y sacó una paleta de allí.

Tomó el celular y se sentó en el suelo a un lado de la cama, lo desbloqueó e ingresó a la cuenta de meetme, una aplicación en la que llevaba semanas manteniendo conversaciones con distintos hombres a los que persuadía con su sumisión, más nunca había sentido con alguno la pasión suficiente para mostrarle los conjuntos que con tanto detalle preparaba.

Le respondió a Joshua. Ella se mofó del romanticismo falso, sabía que ese mensaje podía ser enviado simultáneamente a personas, al igual que muchas veces ella les escribía a múltiples hombres cuánto amaba sus mensajes.

Estaba aburrida,finalmente había encontrado por casualidad una app en la que sus deseos y fantasías sexuales tenían cabida, pero cuando llegó allí descubrió qué tan exigente era.

En la escuela era la alumna de honor, estaba encargada de la conexión entre alumnos y profesores, y por ende todos le veían como una estudiante confiable y sobre todo, muy correcta.
Su error había sido disociar sus deseos de lo que su crianza le había instruido. Su pelo negro liso, tomado en un moño alto, su uniforme siempre perfecto, los zapatos siempre brillando.

Una niña buena sin duda.

Bufó cansada y empezó a mirar su cuerpo, había heredado unas piernas gruesas y unos senos presuntuosos, trabajaba arduamente en su cintura para poder mirarse con agrado y deseo. Sí, ella misma se deseaba profundamente, creaba en sus imaginación escenas donde era azotada, imaginaba ser penetrada mientras con pasión se introducía algún consolador y se apretaba los pezones.

Y era esta imaginación tan traviesa la que había generado tantas exigencias las cuales hasta el momento eran nada más que estorbos.

Se quejó de otra aburrida noche y se dirigió al baño a quitarse el maquillaje, tomó su celular para poner música y se dio cuenta de que había un mensaje nuevo.

"ashes.x: tienes un culo hermoso, joder".

Se rió para sus adentros, pero contestó.

"baby.grl: ¿qué le harías a este culo hermoso, cariño?"

Sin darse cuenta su imaginación ya lo había imaginado, primero la besaría, sin amor, con única pasión, la alzaría y con su corbata le ataría las manos tras la espalda, la pondría boca abajo en la cama y golpearía su trasero. Le mordería los muslos y cuando su pene estuviera lo suficientemente duro empezaría a rozarle en su entrada, sus fluidos empezarían a bañar la punta hasta que lo metiera completo de una vez, tirándole del pelo a cada embestida. Rugiendo y metiendo sus dedos en su boca, hasta que su ingle quedara roja de tanto chocar con sus glúteos, luego cuando aquel instrumento empezara hincharse más y más, quedaría cubierta de él. Sin evitarlo lamió el gloss de sus labios y los mordió con fuerza.

Claramente a estas alturas había empezado a introducirse dedos sin darse cuenta de que había recibido una respuesta.

"ashes.x: en primer lugar te enseñaría que yo no soy "cariño" soy tu daddy, y luego para que lo recuerdes, te amarraría con la corbata las muñecas y te subiría a mi escritorio, y te azotaría las nalgas hasta que tus gritos me suplicaran meter mi pene gordo".

Mierda, mierda, mierda.

Este tipo la había calentado más de lo que imaginó.

"baby.grl: ¿y si no te quiero decir daddy?"

"ashes.x: mierda nena, tú vas a rodar los ojos a cada mordisco hasta que en mi oído se escuche un "daddy, perdona a esta niña mala".

daddy issues|| a.iWhere stories live. Discover now