Retirada.

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Todo había acabado tan rápido como comenzó, la guerra por el salitre había sido un éxito para la armada chilena a pesar de haber estado en desventaja con respecto a los aliados, y ser apuñalado por la espalda del otro lado de la cordillera. Se sentía increíble, invencible, sobre todo cuando hizo a Perú y Bolivia firmar el tratado en que le cedían parte de su territorio. Nunca imagino que triunfaría sobre los dos países que se encontraban sobre el, geográficamente hablando.
Y nunca imagino, que Bolivia sería un dolor en el trasero aún 138 años después.

—Dimi mi mir —repitió para si imitando la voz de Bolivia al ver por las noticias como se celebraba el día del mar en dicho país. —Weones cargantes y este.

No le daría el mar, no importaba cuantas veces le amenazara, le suplicara, le redactara cartas formales e informales, le explicara la razón de porque lo necesitaba, el mar era suyo y no lo iba a devolver.

Apago el televisor y se metió las llaves de la casa en el bolsillo de sus jeans, iba a dar una vuelta por su playa ¿Cuál? Justo la que está más próxima a la frontera con Bolivia, le iría a hervir la sangre sentándose sobre la tibia arena mientras oía de lejos a los inmigrantes bolivianos protestando por el mar, solo debía subir una historia a Instagram compartiendo la ubicación con las bellas olas rompiendo sobre la arena y bastaría para joderle el día aún más a Julio.

Dicho y hecho tenía lista la historia para publicarla en insta, pero se encontraba dudando, con una sonrisa algo culpable pero llena de diversión. Mordió su labio inferior y respingo levemente la nariz al momento de apretar "compartir", una vez hecho el suspiro y la sonrisa de satisfacción no se la borrarían ni a golpes.

Hacer que quien lo odiaba lo odiase más era su pasión.

Se levantó de la pegajosa arena y camino descalzo hacia la suave espuma que ahora desaparecía bajo sus pies, a la espera de que una nueva y fina capa de agua le mojara los talones.

Sintió su pantalón vibrar y sin ocultarlo sonrió muerto de risa al ver la primera respuesta a su historia, Mexico le escribió "NO MAMES WEY, TU LO QUE QUIERES ES VER EL MUNDO ARDER"

Se limitó a enviarle el emoticón de fuego y una carita guiñando para luego apretar sin querer la respuesta del argentino en la bandeja de entrada.

—Chucha... —soltó al aire al abrir el mensaje a penas le llegó del Martín. —"Chúpala narigón qlio". —se limitó a mandarle ese audio con cariño en respuesta.

El tercer mensaje llegó un par de minutos después, era Peru, que le reprochaba por molestar así a Bolivia de una forma tan obvia y despectiva.

—"😒🤷🏻‍♂️" —fue lo único que le respondió y luego ignoró los demás mensajes.

Le parecía raro que aún no le escribiera nada el más bajo, siempre era el primero, o de los primeros, en responder sus historias con algún comentario ofensivo que derivaba en cuanto se odiaban o en el mar, o en las tantas cosas que tenían en desacuerdo.

Entro a ver quien había visto su historia y el resultado le irritó, el boliviano lo había visto y lo había ignorado.

—Puta la wea... —musitó para si y se metió el celular al bolsillo para ver al la línea del horizonte separar dos tonalidades de azul. Estaba tan concentrado sintiendo el agua ir y venir de entre sus dedos que no noto las pisadas furiosas acercarse por detrás. Solo sintió el fuerte empujón en su espalda y caer de boca a la mezcla de agua salada y arena, sus manos estaban en sus bolsillos, por lo que tardó unos segundos de más en estabilizarse y pararse mientras intentaba limpiar sus ojos llenos de agua salada.

DULCE VENGANZA Where stories live. Discover now