V/BÉSAME

247 28 16
                                        


El amor. Ese dulce sentimiento que te hace sentir mariposas en el estómago y te produce la necesidad de estar con esa maravillosa persona.

O el amor. Esa "cosa" que te hace pensar que insectos voladores se están peleando en tu estómago cada vez que estás con esa persona y para colmo, todo lo que hagas, veas o escuches te recordará a esa persona. Sí, todo.

Son dos formas completamente diferentes de explicarlo, ambas por supuesto de dos personas totalmente distintas, el sol y la lluvia. El egocentrismo y la irritabilidad personificado y la alegría y el optimismo encarnados.

Hinata Shoyo y Kageyama Tobio, dos amigos que solo comparten tres cosas en común: la pasión que sienten hacia el vóley, el ser idiotas y el amor que sienten mutuamente.

Este es el corto relato de cómo se confesaron. 

Al igual que cada mañana, competían para saber quién llegaría primero al entrenamiento matutino. Desgraciadamente para el mayor, ganó Kageyama, pues este había llegado a la puerta de los vestuarios hacía ya diez minutos.

— ¡Ja! ¡Te he vuelto a ganar, idiota! —empezó a chulearse nada más el otro llegaba agotado a dicha puerta. — Y... el que perdiera tenía que comprarle el almuerzo al otro, ¿recuerdas?

— ¡N-no fue culpa mía, Bakayama! Natsu... tenía problemas...— Al más alto le gustaba ver a Hinata así, pues casi siempre estaba lleno de energía manteniéndose invulnerable a todo. Y, aunque era verdad lo de la apuesta, decidió pasársela por alto, pero eso no significaba que no podía divertirse...

— Me da igual. Además, hoy no sé por qué tengo muchísima hambre... Quizás debería pedirme dos almuerzos, ¿no crees? —contestó lanzando una sonrisa para sus adentros.

— ¡¿Q-Qué!? ¡Pero si uno ya es carísimo! ¡Por favor, Kageyama! ¡Haré cualquier cosa!

— ¿Cu-cualquier cosa? —repitió Tobio asombrado. El que el enano saltarín le dijera que cumpliría con lo que dijera, no entró en ningún momento en sus planes, al fin y al cabo, él solo quería joderlo un poco, nada más. Pero, era una gran oportunidad y desaprovecharla sería pecado, así que, ¿por qué no?

— ¡Sí!

— Bésame.

— ¿C-cómo dices? Entendí algo raro por un momento.

— Estoy bastante seguro de que lo oíste bien, bésame. V-E-S-A-M-E

— Espera, ¿<bésame> no es con b? –Cuestionó Shoyo confundido.

— No, idiota, es con v, idiota, ¡todo el mundo lo sabe! —respondió Tobio, sonriendo para sus adentros, al fin y al cabo, él ya tenía un plan...

— No. Estoy seguro de que es con b. B-E-S-A-M-E, bésame. —Y cayó de lleno en la trampa...

— Vale, como quieras.

Y sin decir nada más, Kageyama se agachó hasta quedar en la misma altura que Hinata y le dio un beso en los labios. Un beso corto, torpe y seco, para enderezarse de nuevo y mirar hacia otro lado como si nada, ya sabéis, lo normal.

Nuestro saltarín de pelo naranja, en cambio, tardó unos segundos en analizar la situación y conforme lo hacía, su cara se teñía más y más de rojo, pasando por unos tonos desconocidos hasta ese momento.

— P-P-Pero, ¿¡por qué has hecho eso?! ¡¡Bakayama, idiota!!

— ¡¡No-no lo sé, idiota!!

—Ay... Qué vergüenza... Mi primer beso dado por Bakayama... —suspiró Hinata sentándose en el suelo. — ¡¿Se puede saber por qué has tenido que hacer... esa cosa?!

— ¿¡Qué voy a saber yo, mierda!? — respondió el otro empezando a sonrojarse descontroladamente. — ¡Es tu culpa, además!

— ¡¿La mía?! ¿¡Qué he hecho yo!? ¡Qué yo sepa el que me ha besado eres tú!

— ¡Es que eres tan jodidamente adorable que cada vez que te veo siento cosas como: bwaah, bum y shlupsh!

— ¿¡Q-Qué!? — exclamó Shoyo poniéndose de pie alarmado. —Yo... también siento eso, Bakayama...

« Joder, que monada. » —pensó el mayor, quien ya sabía que sus sentimientos hacia el menor no era simplemente de amistad, y eso que tardó tres meses en darse cuenta, bueno agradezcamos que solo fueran tres gracias a la ayuda de Sugawara y Tadashi.

— Bueno... ¿y ahora qué?

— No lo sé, la verdad. ¿Kageyama, en primer lugar,  te gusto? —preguntó el más bajo cohibido acercándose un poco hacia él.

— ¡S-sí! ¡Desde hace tres meses! ¡Sal conmigo, por favor! —contestó apoyando sus manos en los hombros del contrario imponiendo su altura ante él. Bueno, ya está, ya lo había dicho, ahora la cuestión era ganarlo todo siendo correspondido o perderlo todo siendo rechazado.

Shoyo, quien se había quedado  petrificado por unos segundos por dicha respuesta, se puso muy feliz, tanto que corrió hasta Tobio y al abalanzarse sobre él, provocó una caída al suelo.

— ¡Menos mal, porque no sabía que hacer si no! — exclamó mirando al ojiazul que tenía debajo suyo.

Tobio se quedó mirando al adorable chico que tenía encima suyo y, posesivamente abrazó de vuelta su pequeño cuerpo dedicándole una sonrisa verdadera, de esas que viniendo de él, cuestan siglos encontrar. Y ahí estaban los dos, en el suelo abrazándose como si no existiera un mañana.

Todo hubiera sido perfecto, si Tsukishima y Yamaguchi no hubiesen llegado en ese preciso momento y, como era de esperarse del más alto, empezase a burlarse.

— Vaya, vaya, parece que el rey se ha conseguido una pareja para gobernar juntos. Sigo sin poder creerme que haya tardado tres meses en decirlo. Hinata, te daría mis más sinceras condolencias, pero no me importas. ¿O no, Yamaguchi?

— Tsukki, tú tardaste 3 años. — contestó tranquilo el pecoso mirando al más alto a la cara. — Además, la declaración de ellos fue más tierna, tú simplemente me-

— Cá-cállate, Yamaguchi. — le cortó Tsukishima visiblemente humillado.

— Lo siento, Tsukki. Chicos, esperamos abajo, ¿si? — decretó mirando a la pareja que seguía en el suelo. — Vamos, Tsukki.

Tras asimilar la reciente conversación del pecoso con el rubio, la pareja se dio cuenta de la situación en la que estaban y, rápidamente, se alejaron uno del otro, pero dándose la mano, no querían echar a perder ese momento tan íntimo destrozado por un titán de metro noventa.

Puede que no compartieran un gran contacto como antes, pero con, al menos poder sentir a, su ahora pareja, era más que suficiente para ambos. Los dos estaban sonrojados, no hablaban, dejaban que su mísero contacto de manos contaran lo que se tenían que decir: que se querían y que no importaba nada más.



V/BÉSAMEStories to obsess over. Discover now