LOUISA

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 PARA ESTE FANFIC ES NECESARIO LEER LA PARTE 1 DE ESTA HISTORIA "FAKE LOVE" COMPLETA EN MI PERFIL.

ATENCIÓN: CONTENIDO SENSIBLE, TEMAS DELICADOS SOBRE ABUSO FISICO, SUSTANCIAS, TRANSTORNOS, VIOLENCIA Y OTROS DE ÍNDOLE LEGAL Y MORAL. ESTE FANFIC ES TOTALMENTE FICCIÓN Y NO SE BUSCA DE NINGUNA MANERA ROMATIZAR NI GLORIFICAR LOS ACTOS COMETIDOS EN ESTE, RECUERDEN QUE LOS PUNTOS DE VISTA SON DESDE PERSONAJES TRANSTORNADOS Y NO DEBEN TOMARSE COMO EJEMPLO DE NINGUNA MANERA.

SI SON SENSIBLES A TODO LO DESCRITO RECOMIENDO ABSTENERSE A LEER, GRACIAS!. 

Louisa caminaba y caminaba, de un lado a otro en busca de un nuevo color, un nuevo pincel, el lienzo la llamaba con fervor con ganas de que la pintura quedara acabada, sus pequeñas manos con uñas mordidas estaban manchadas de distintos tonos y matices, en su rostro había una sonrisa, pero claro, un deje de concentración, Louisa estaba obligada a qué sus pinturas fueran un éxito. Se limpiaba constantemente la pintura en la bata de mezclilla totalmente manchada de uno y mil colores, todo el que viera su rostro estaba destinado a sucumbir ante su belleza y elegantes movimientos que le había dejado como costumbre la academia para señoritas a la que asistió cuando era adolescente, Claro, era una señorita de "alta alcurnia", tenía dinero y el nepotismo le había hecho brillar como una talentosa artista, no era que no fuera buena, pero sus exhibiciones financiadas por sus padres le habían ayudado al inicio de su carrera.

- Ah, una bailarina. -Su acompañante miró anonadada el gran lienzo frente a ella, con una hermosa bailarina parada de forma más que perfecta en un escenario, era como una fotografía llena de sentimientos, el semblante de la hermosa joven de la pintura era melancólico, digno de una auténtica presentación, como un ángel caído del cielo.

Louisa pintaba cosas que ella dejo de hacer tras su accidente en tren cuando era niña, un accidente que no fue su culpa, pero que sus padres le reprocharon el resto de su vida; pintaba todo aquello que anheló más no podía cumplir, volteo la mirada hacia Amanda, la chica de nacionalidad americana que le ayudaba en el taller, le sonrió con ternura y asintió.

- Una jodida bailarina.- Susurró, pensando en que esa bailarina era otro sueño frustrado, Louisa quería hacer demasiadas cosas, bailarina, gimnasta, corredora, modelo, nadadora, cosas que requerían que sus piernas estuvieran en perfectas condiciones, pero eso no sucedió, lastimosamente las secuelas del accidente la dejaron con ambas piernas llenas de cicatrices y un ligero cojeo en la pierna derecha, era ese pequeño defecto el que hacía que los pretendientes se alejaran, que algunas personas la vieran con lástima, un pequeño defecto que la perseguía todos los días antes de ir a la cama.

-Es muy bonita Louisa, tienes talento para la pintura.

No es que tuviera talento real; más bien practicó hasta el cansancio de día y noche perfeccionando la única cosa que evitaría que se volviera loca e inestable, pintar, postrada en la cama durante meses y teniendo cirugía tras cirugía para que pudiera caminar le había hecho caer en una profunda depresión, y lo peor es que sus padres solo la orillaron a que encontrara una forma de sobresalir, de otra forma, ya no les servía de nada, tendrían que dejarla a su suerte pues lo peor que podría pasarles era que su adorada hija se volviera una "don nadie"; tomó clases hasta el cansancio, llenó cuadernos completos llenos de carboncillo, colores, acuarelas y lápices, su mente estaba tan abarrotada de información que a veces soñaba que pintaba lienzos uno tras otro como una impresora.

Rusia era un lugar frío para la sangre de Louisa que pertenecía realmente a Transilvania, cerca de la capital Romana, pero se había logrado acostumbrar lo suficiente como para dejar de castañear los dientes por las noches, no creció mucho durante los dieciocho años de vida que tenía, de hecho, no cumplía la mayoría de edad para algunas naciones, pero realmente a los ojos de la sociedad no podía tener más de quince o dieciséis.
La pequeña dama de 1.50 metros, de largos cabellos castaños era medianamente alegre cuando se encontraba lejos de su familia directa, se pintaba los labios en tonos rojizos oscuros y la manicura en color azul casi siempre; sus ojos mieles y pecas por todo el rostro le daban un aire angelical, tenía un pecho en copa a, había desarrollado muy poco su joven cuerpo, y sus caderas eran inexistentes, pero eso no se notaba por los grandes abrigos y holgados pantalones que siempre lucía ya fuera con tenis o botas, casi nunca zapatillas o tacones por su pie plano pues le lastimaban al poco rato de utilizarlos y por las horrorosas cicatrices que adornaban sus pies desnudos, además su condición tras el accidente la hacía apoyar su peso sobre un pie, el cuál terminaba sumamente adolorido cada que se atrevía a utilizar los zapatos más finos de su guarda ropa; Luisa era muy diferente a Serena, desde la forma en la que crecieron hasta el cómo habían llevado sus vidas hasta este momento... dos chicas tan parecidas pero ninguna conocía o había coincidido entre las calles de la misma ciudad durante su estancia en ese sitio.

Louisa volteo la mirada para dejar de observar la pintura terminada, no le gustaba quedarse absorta en esos peligrosos pensamientos que la llenaban de melancolía, miró cuidadosamente a su alrededor, su estudio era un desastre, pero estaba reconfortada por la calidez que le brindaba ese pequeño sitio que consideraba su hogar, miró con atención cada rincón lleno de libros, pinceles y tubos de óleo abierto y sin abrir, solo hasta que algo llamó su atención, un papel en la ventana junto a una fresca Rosa, se acercó con algo de confusión, Amanda no dejaría algo como eso a la vista si le perteneciera a ella.

-¿Esto es tuyo?

Amanda miró a la Dirección de Louisa, miró igual de extrañada el pedazo de papel.

-No, seguro alguien lo dejó ahí...

-Es un tercer piso, veo poco probable que hayan trepado hasta acá, pero... veamos que dice eta cosa.

Era un papel feo y arrugado, dentro de él había una nota dirigida a ella, la nota hablaba sobre cosas del amor, cosas triviales que no le interesaban en lo más mínimo, seguro era una broma para molestarla o un simple gesto de alguien que quisiera acostarse con ella, ya había pasado por esto un par de veces, fans locos que querían involucrarse de una u otra forma con ella, sujetos que la encontraban hermosa y exitosa pero que se desalentaban al ver como caminaba, gente superficial que no le interesaba conocer su interior, solo les gustaban las apariencias y buscaban el estatus al perteneces a su círculo cercano, Louisa lo odiaba, y sabía que no tenía que hacer amistad con ese tipo de personas, prefería la compañía de Amanda, que aunque prácticamente era su empleada al menos nunca se metía en su vida privada.

-Que estupidez. - soltó con una risilla al terminar de leer la nota .-¿Un acosador?

Amanda se asomó curiosa para ver lo que Louisa sostenía, tomó con cariño la rosa.

-Un admirador más bien. - Opinó la rubia oliendo la flor.

-Más bien una broma o una tonta forma de intentar cortejar a alguien.

Amanda movió los hombros e hizo un gesto de resignación, Louisa se convirtió en alguien tan amargada, aunque su carácter fuerte la representaba de forma única, ella sí que tenía total control de lo que demostraba para el mundo, era una chica fuerte y estaba pasando por un duelo demasiado crudo como para ablandar su corazón, estos momentos no eran estables para Louisa Stan, pues había perdido algo muy importante hace relativamente poco tiempo, había perdido a Alex Bones.

La castaña se asomó por la ventana buscando al que intentaba hacerse el gracioso con su "tonta broma", miró por todos lados poniendo atención a las personas, pero todas estaban en lo suyo, nadie le devolvía la mirada o se escondía intentando que no lo vieran, solo fue así hasta que se encontró de golpe con un par de ojos azules, la veían desde lo bajo silenciosa pero atentamente, era un muchacho que estaba cruzando la calle, no se le podía ver el resto del rostro, estaba totalmente cubierto, además que la noche no ayudaba mucho a verle a detalle. Ella al percatarse de que la miraba le mostró el dedo medio suponiendo que se trataba del idiota que se había atrevido a dejarle una nota tan absurda.

El sujeto no dejó de mirarla, es más, le brillaron los ojos ante un gesto tan altanero de su parte, se veía emocionado, como si el hecho de que lo notara fuera suficiente para él, típico de los stalkers raros que se obsesionan con sus ídolos, Louisa no permitiría que nadie le arruinara su paz, aunque eso incluyera ser grosera con sus supuestos fans.

- Jodidos tipos.

Le arrebató la rosa a su compañera y junto a la nota las lanzó por la ventana sin rechistar.

-Odio las flores cortadas. -dijo para si misma.

Los ojos azules no se despegaron de ella. 

TRUE LOVE (Jeff the Killer 2)Stories to obsess over. Discover now