para tiempo todas las cosas tenían diferentes velocidades, había palabras sabias que solo se quedaban en tu cabeza un segundo y amores que duraban la eternidad. el tiempo se comportaba de manera rara, lo cual era un pensamiento gracioso viniendo de la personificación de éste.
se sentó a contar mentalmente cuanto le tomaba al café enfriarse, había libros en la estantería que parecían nuevos donde contaba el paso del tiempo y el paisaje de otoño en la ventana. sus manos se entrelazaron detrás de su cabeza y tiró esta hacia atrás suspirando, muchas veces en el día tenía ese pensamiento de que él estaba yendo demasiado rápido, todo a su alrededor se tomaba un respiro mientras el corría en círculos en su propio lugar, como había hecho durante miles de años.
la puerta se abrió y él observó con sus ojos incoloros al individuo que acababa de entrar, se veía joven, con un ojos, que a veces se encontraban detrás de gafas y otras muchas al descubierto, que revelaban los secretos del universo en un idioma que jamás fue hablado nacido en un lugar que jamás fue descubierto. su nombre por supuesto era sabiduría y su presencia se sentía extraña, intrusiva, nueva, como si dejaras entrar a alguien a tu hogar sabiendo que él conoce cada escondite secreto en esta aún sin haber estado.
–¿que dirían todos si te vieran perdiendo el tiempo?
escupió cada palabra con el tono de un bromista, su tono independientemente de lo que expresara tenía un matiz extraño, como alguien que sabía cada secreto oculto ante la psiquis humana, y lo hacía, tiempo admitía que ese bastardo sabía todo aunque a él no le agradara ese hecho.
porque sabiduría siempre hacía que todos se sintieran como unos estúpidos, aún cuando no era su intención, pero su seguridad al hablar siempre le apagaba la voz, siempre que él hablaba tiempo sentía que las horas estaban pasando y ya no podía controlarlas. y eso le molestaba.
–¿no deberías estar adquiriendo conocimientos por ahí en lugar de molestarme para que vaya a la reunión?
–si esperas que cambie de apariencia y pase mi día sentado leyendo libros te equivocas, siempre estoy aprendiendo, aún si lo único que hago es pararme aquí a hablar contigo.
tiempo rodó los ojos y sintió como diez horas se le fueron volando.
–no quiero ir a la reunión hoy, solo sentarme hasta que se pase el otoño.
–destino dijo que era importante.
tiempo bufó claramente, si, destino siempre creía que todo era importante.
–entonces mejor me apuro, porque sería una tragedia llegar tarde.
habló con el sarcasmo escapando de la lengua, bajó sus pies de la mesa y suspiró cuando estiró sus brazos, sabiduría lo miraba en silencio, sus cósmicos y sabelotodos ojos le escrutaban, quizás estaba aprendiendo un idioma nuevo, o quizás estaba descubriendo un nuevo material. cualquiera que sea, tiempo nunca lo sabría.
le encantaba el camino que lo llevaba desde su espacio en el mundo a la sala de reuniones, porque si, tiempo se negaba a llamarlo hogar, se deterioraban y las personas a las que considerabas familia podrían cambiar con el paso de los años, por lo que jamás llamaría con un término tan momentáneo a algo tan eterno como ese pequeño espacio en el que veía como avanzaba la humanidad. le encantaba porque en él veía naturaleza imperturbable, cada objeto ubicado con una razón se hallaban atemporales, flores que nunca habían mostrado signos de marchitarse y fauna que se encontraba con la misma vitalidad que el primer día, y le encantaba saber que había un espacio en su mundo en el cual no necesitaba controlar el tiempo, porque nunca iban a cambiar.
su acompañante abrió la puerta y el se dirigió a la mesa, sentándose en la silla que sabía le pertenecía porque el mismo la diseño, su base estaba compuesta de engranajes que nunca se detenían, con un respaldar hecho de un reloj de arena que funcionaría lo mismo que durase el universo y sobre el, la mitad de un reloj común el cual marcaba las horas actuales por las que la humanidad estaba pasando. miro al frente y pudo notar como sabiduría se sentaba en la suya, una sobria silla que en la parte superior tenía la forma de una cabeza mirando hacia abajo con un iluminación en su cerebro, rio ante la vista, sabiduría no era extravagante pero le gustaba que los demás tuviesen en claro que él era todo lo contrario a un estúpido.
la puerta se abrió una vez mas y los demás entraron, cada uno ubicándose en su lugar mientras tiempo se dedicaba a jugar con las agujetas de sus zapatos, los cuales estaban sobre la mesa.
–me alegro de saber que hoy todos estamos presentes, ahora, a lo que nos concierne...
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days gone by
Randomtiempo dedicaba su vida a ver como los días pasaban, siempre a su velocidad -minusculas intencionales -recopilaciones de los momentos de tiempo -las actualizaciones no tienen un horario específico
