Londres, la capital de toda funesta soberbia entre sus habitantes, aquella vieja Inglaterra plasmada en sus muros y esculturas, aquella en la que sus almas son filiformes y ensimismadas; aquella bella Londres, perdida en el Westway, con deseos y esperanzas de una vida mejor.
"Las clases sociales son un asco y las etiquetas también, al igual que la estulticia de toda la gente alrededor mío, ¿Cuándo cambiará la insolencia por la humildad?"
Ésto yacía escrito en una de las hojas ya amarillentas de aquella libreta de pasta de cuero gastado color café claro, con tinta negra como el cabello de aquel autor y su enardeciente deseo de que todo cambie. Al parecer su día a día en aquel colegio simplemente era desagradable, pues aquellos hostiles jóvenes en aquella casa de estudios le hacían ver cómo un aberrante chico del siglo xx; aunque claro estaba que ese era el actual siglo, aquello generalmente estaba mal visto por aquella multitud, y él tenía miedo de ser lo que en realidad era, negando rotundamente en su interior.
Sus blancos dedos fueron hasta aquel armazón del mismo color de sus letras, las yemas tocaron con delicadeza aquel material liso y suave arreglando en su tabique nasal aquellas gafas gastadas, un gesto apareció en él cuando sus ojos se posaron en aquella iluminada oquedad de aquel cielo por la tarde que pronto quedaría en pleyades y hermosos tonos púrpuras y azules oscuro, pero el aire, a pesar de ser algo sucio, le brindaba aquella seguridad que necesitaba antes de volver a ahogarse en sus problemas que no puede afrontar; así que simplemente su cálida sonrisa y tiernos y delicados ojos cerrados, se dejaron llevar por la brisa fría e incesante de los problemas de la realidad desapareciendo en una hipotermia efímera dejándole con más que escribir.
— Carajo — exclamó molesto antes de ocultarse de aquel balcón.
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For Tomorrow
RandomLas páginas de un diario pueden hacerse viejas mientras esperas del mañana, algo mejor; la tinta de tu suave bolígrafo puede agotarse y tus esperanzas aferradas a que todo mejore. Pero la escritura de aquel chico no se detenía por nada, o al menos e...
