Me acabo de despertar. Son las 6:39 a.m. y no quiero que mi madre se entere de que estoy despierta. Me encuentro un poco mal, no físicamente sino psicológicamente también. Todo da vueltas, como cuando te despiertas con un resacón de mil demonios.
Miro por la ventana. Todo está nublado y oscuro, las calles vacías y el sonido del viento es protagonista del silencio de las aceras. Mi vecina se ha levantado hace poco, se está haciendo el desayuno y dentro de poco irá al trabajo. Ojalá yo algún día llegue a ser como ella : trabajar en una enorme empresa y cobrar mucho dinero mensual. Además es una mujer muy fuerte, que ha pasado por muchos baches en su vida... La pérdida de su prometido, el fallecimiento de su sobrina...
Bueno, antes de hablar de nadie, me presento, tengo 17 años, recién cumplidos, me llamo Emma. Desde pequeña voy a un psicólogo porque en situaciones de frustración pierdo el control y me vuelvo una persona completamente diferente. Él siempre me dice que el pasado es pasado y que debo olvidar todo aquello que me daña, pero me es imposible.
Siempre me despierto antes de que suene mi alarma para ir al instituto y no puedo evitar el no pensar por todo lo que pasé. Mi madre dice que soy muy fuerte, pero yo no le creo porque lo que ella no sabe es que no he superado aquella pérdida. Sigue presente en mi vida, no se irá y no la dejaré irse... La quiero, y solo muere quien es olvidado, yo no la olvidaré NUNCA.
Era la que le daba sentido a mi vida, nadie más. Y cuando la perdí mi vida perdió el color. El negro entraba por mis entrañas, las noches se hacían frías y oscuras, y el blanco ahora estaba manchado de gris. Joder, no debería de haber permitido que todo aquello pasase.
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Cuando Amanece
Teen FictionMe despierto y comienzo a pensar en todo lo que me rodea... No se si me asusta más mi pasado o mi futuro, lo que sé es que quiero vivir el presente. Carpe diem~
