William y Joshua caminaron directamente hacia la puerta principal del edificio, recorrieron unos minutos el bosque hasta que finalmente llegaron a un claro.
- ¿Por qué me has traído aquí?
- Porque no quiero que, de algún modo, alguien se entere de la charla que tuvimos.
Joshua estudió a William por unos minutos, era unos cinco centímetros más alto que él, parecía tan frío como un témpano de hielo. Sus ojos no eran inexpresivos ni nada por el estilo, simplemente fríos. Parecía que todo a lo que mirase le estuviera mandado una maldición hasta el fin de su existencia. A lo mejor sólo utilizaba esa mirada cuando estaba con él, no estaba muy seguro de ello.
- Bueno, ¿qué quieres? – preguntó Joshua cansado del silencio.
William regresó a mirar a Joshua y estudió por unos minutos sus palabras, Joshua sabía lo que le iba a decir pero de todos modos prefirió sostener la mirada y callarse la boca.
- Iré directo al punto – dijo sin dejar de mirar a Joshua – me gusta Abril, y a ti también. Eres un problema, y me desharía de ti fácilmente, pero en esto no estamos sólo tú y yo, también está Abril, si te lastimo la lastimo a ella – la mirada de William se volvió más intensa –. Voy a luchar por ella, estés o no en el camino, y si lo estás no lo haré fácil para ti.
Joshua no respondió, las palabras de William lo habían tomado desprevenido. Sabía que le hablaría de aquel asunto, pero no esperaba que lo dijera de ese modo.
- Bien, lo fácil es aburrido. Abril es el amor de mi vida desde que tengo ocho años, no la voy a dejar ir ahora que tengo una oportunidad con ella, mucho menos por ti. Tampoco daré una pelea fácil, William, puedes estar seguro de ello.
- Bien, en ese caso quiero hacer un trato contigo.
Joshua volvió a mirar, cauteloso, a William. Le molestaba la frialdad de sus ojos, y la fina línea que formaban sus labios. Todo en él era desafiante, algo que a Joshua lo ponía alerta.
- ¿De qué se trata?
- Jugaremos limpio, no trampas, no insultos. Vamos a intentar mantenernos más alejados de lo habitual. No es un secreto el hecho de que no me caigas bien, y yo sé que no te agrado; así que es sólo por ella, una lucha por ella. Juego limpio.
Los dos jóvenes se miraron uno al otro, Joshua sabía que si no aceptaba, probablemente sería una pelea que no tendría ganador.
- Bien – dijo extendiendo la mano – juego limpio.
William alargó su mano y aceptó la de Joshua.
- Juego limpio – repitió.
Joshua sostuvo la mirada a William, y alejó su mano de la de él, pero no bajó los ojos. Necesitaba saber por qué William lo odiaba tanto, era claro que lo odiaba pero no sabía por qué.
- ¿Por qué me odias?
William bajó su mirada rápidamente y soltó un largo suspiro, pasó una mano por su cabello y volvió a ver a Joshua.
- Por desgracia, te odio irracionalmente, no es tu culpa, Joshua.
Joshua se sorprendió al escuchar su nombre de los labios de William, nunca antes lo había llamado así. Siempre lo llamaba por su apellido, nunca por su nombre.
- Me llamaste Joshua.
- Lo sé.
- Nunca antes lo habías hecho
- Lo sé.
- ¿Por qué?
Esta vez Joshua no obtuvo una respuesta inmediata a su pregunta, William bajó su mirada y comenzó a alejarse de Joshua. Ya cuando estaba a unos cuantos metros de donde Joshua estaba, se volvió a girar a él. Por primera vez Joshua podía decir que la mirada de William no era fría, sino más bien… dolida.
- Porque tu apellido hace que el rencor no deje de doler, me recuerda el pasado que tanto he intentado olvidar.
Joshua no se quedó callado, prefirió seguir averiguando.
- Si lo quieres olvidar, entonces ¿por qué repites mi apellido todos los días?
- Porque olvidar no está bien, tu apellido me recuerda que las personas podemos ser basura. Nos comportamos como basura, y nos dejamos tratar como ella.
- ¿Tiene que ver con tus padres?
William dio grandes zancadas hasta llegar donde Joshua, lo agarró por la camisa y lo miró directamente a los ojos.
- No intentes meterte en mi vida, Córdova, ya he hablado demasiado. Déjame en paz, sólo quería decirte que lucharé por Abril, no vine a hablarte de mi deprimente pasado.
Dejó la camisa de Joshua y se alejó de él lo más rápido que pudo, Joshua se preguntó cuántas personas más estaba rotas.
Tal vez todos estamos rotos, pensó, pero algunos en pedazos más pequeños.
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En busca del Viento
Teen FictionCuando Libertad sube al poder, Peniel se ve sumergido en una ola de injusticia y terror. La libertad ha sido atentada y todo el que ha querido luchar contra aquello ha sido callado. Abril y Daniel, dos jóvenes que no le tienen miedo a nada, empiezan...
