Prólogo

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Era una tarde fresca, recién había empezado el otoño y las hojas comenzaban a caerse de los árboles. Las clases habían terminado por ese día y los estudiantes se dispersaban por el camino. Las voces agudas de las chicas contrastaban con las voces graves de los chicos, todos parecían felices y todos eran ajenos a lo que ocurría en el callejón de tras del Instituto Shirokin.

Chaejin era un chico recién transferido al instituto. Su apariencia causo gran furor entre las chicas de su clase, ya que aun con su estatura, era dueño de un rostro delicado y un tanto afeminado. A sus compañeros no pareció gustarles  mucho la atención que tenia de parte de las chicas, pero pasó una semana y su agradable carácter termino por ganarse el aprecio de la mayoría de los de su clase. Pero no fue así para el resto de la escuela. En el instituto había ciertos rufianes que mataban el tiempo atormentando a los demás y ya habían “echado” el ojo a su próxima víctima: Chaejin. Justamente ese era el motivo por lo que Chaejin se encontraba en ese callejón, tirado y con el labio partido, rogando de un poco de compasión por parte de sus atacantes. Ruegos que fueron totalmente ignorados y que solo lograban encender el apetito sádico de los rufianes.

Luego de 10 minutos haber sido golpeado, pateado y humillado, el pobre chico se había dado por vencido y solo se cubría su rostro para evitar moretones que luego tendría que explicar en su casa. Un último golpe estaba por ser lanzado por parte del que parecía el líder del grupo, justo en la cara de Chaejin, cuando una mano salvadora detuvo el puño. Y no solo eso, otro brazo resguardaba el cuerpo mancillado del chico, solo separándose para propinar una golpiza a los agresores de Chaejin.

No supo cuánto fue, pero los sintió como segundos, en los que su protector, acabo con los otros chicos, haciéndolos huir del lugar. Sus labios formaron una sonrisa temblorosa, se sentía seguro, miro al chico quien lo había defendido, esperando ser recibido por una mirada cálida y amable, más fuera de la realidad. El chico parado frente a él, tenía la pinta de sus agresores, su mirada era dura, reprobatoria. Soltó un bufido molesto y se alejó de Chaejin dejándolo en el suelo, golpeado y confundido.

*****

Había intentado no meterse, pero era obvio que ese chico, jamás se defendería. Solo esperaba que su tutor no se enterara que había sido parte de una pelea, de nuevo. No quería otro sermón como el de la mañana, todo por llegar tarde  5 minutos, aunque en realidad eso solo fue un pretexto para regañarlo por todas las clases que se había saltado y las veces que se había quedado dormido, en otras. Nadie esperaba nada de él, así que porque debía esforzarse. Aunque la verdad era que, Seyong esperaba que alguien aunque fuera  por un instante, tuviera expectativas de él. Él no había sido siempre un matón, de hecho, durante su educación primaria, obtuvo muchos reconocimientos, medallas, diplomas, era un modelo de estudiante. Esa fantasía desapareció al entrar al instituto o mejor dicho cuando su padrastro entro en su vida, así sin avisar. Para Seyong fue difícil aceptarlo, ya que no imaginaba a alguien más, ocupando el lugar de su padre fallecido, pero amaba a su madre y por eso lo acepto, lo soporto. Pero ya estando ultimo años de instituto, con las exigencias de sus profesores como los reclamos de su madre, estaba cayendo en un hoyo de desesperación, en un abismo de desolación. Donde su único desahogo lo encontraba en las peleas. Solo al sentir su puño chocando con la piel ajena, dejaba a lado su frustración, sabía que el contrario no tenía culpa de su mala estrella, pero no podía parar.

El sol comenzaba a esconderse y el viento a soplar más fuerte, Seyong caminaba a su trabajo de medio tiempo. No necesitaba trabajar, pero era una excusa perfecta para estar fuera de casa hasta tarde y no toparse con los ojos cansados y decepcionados de su madre. Pasaba la tarde-noche  sirviendo, recogiendo y limpiando mesas, esperando que una vez llegara a casa todos estuvieran dormidos y el también pudiera descansar y prepararse para un nuevo mal día.

Teen Love (Myname)Where stories live. Discover now