One Last Time

151 27 6
                                        

Si te marchas nada tiene sentido aquí, pero si nos vamos juntos encontraremos sentido en otra parte.

Lo tengo todo, absolutamente todo, no hay nadie en todo el pueblo que pueda igualar mis capacidades, he construido un imperio, más allá de una alcaldía, cree un mundo completo al que podía manejar a mi gusto, ellos respondían a mi... pero ¿Qué importan los títulos, las tierras y el poder? ¿Qué importan los aplausos y las luces? ¿O las riquezas? Si tú no estás a mi lado, entonces las luces sólo son cegadoras, este traje es demasiado ajustado, me asfixia, y los aplausos son molestos. Mi perspectiva se ha transformado desde la última vez que te vi y desde la última conversación que tuvimos, mis recuerdos ahora son más claros sin la nube de la ambición bloqueando la vista, y puedo ver con claridad el día que te marchaste.

Fue el día de las elecciones, con expresión seria dabas por terminada tu misión en el pueblo así como dabas por terminada también nuestra relación. Cuando me puse el traje de alcalde te vi festejado pero con la mirada vacía, gritabas pero tu voz no estaba llena de dulzura o felicidad, eran como esos gritos hipócritas del resto del público, nadie me quería ahí, pero sabían que era mejor estar en mi lado bueno que en mi lista negra, jamás pensé que tú te sentirías así. Habías cancelado nuestro matrimonio días antes, tú testimonio fue que había mucha presión en el pueblo, personas que veían nuestro matrimonio como la mayor desgracia que hubiese azotado el lugar y eso que habíamos tenido muchas desgracias antes. Estaba herido, por lo que al verte desaparecer entre el mar de personas escapando de mi, ya no significó nada, estaba tan enojado que podía volver a destrozar casa enteras o a asesinar a todos aquellos que te hubiesen hecho dudar de nuestro amor, y estaba enojado contigo, porque pensé que eras cobarde por marcharte solo por lo que ellos dijesen, estaba enojado de que no lucharas más, estaba enojado de que sus comentarios hubiesen significado más que mis palabras de amor.

Habíamos construido un refugio inexpugnable, uno donde ni los ojos más curiosos podrían observar nuestra intimidad, nuestro amor había florecido como las amapolas en las colinas que llevan al pueblo, se había fortalecido con miradas furtivas y promesas de un futuro juntos, desde el principio escuchábamos comentarios sobre lo moralmente incorrecto de nuestro amor, criticas que resaltaban en fuego cuando te llamaba con ternura y juraba estar a tu lado por siempre. Era fácil ignorarlo porque tu risa era como una burbuja de aire en un barco que se está hundiendo, era fácil aguantar todo ese odio cuando al final del día tu amor era como una venda que cubría todo el daño causado por sus garras y dientes afilados, pero cuando te fuiste, ya no había nada que reparara todo ese daño y la herida se fue haciendo más y más profunda.

Sé que no fui el mejor, cometí muchos errores y el más grande fue no darme cuenta del miedo que tenías, te fuiste alejando de mi pero yo no podía notar tu ausencia, tenía mis ojos clavados en la cima de un pedestal, quería el control absoluto del lugar, quería controlar aquel pueblo para moldearlo y hacerlo un paraíso ideal para ti, quería expulsar y castigar a todos aquellos participes de los ataques de odio hacia nuestro amor, deseaba tomar en mis manos a toda la población, hacerla colapsar y alzarla nuevamente desde los escombros para crear el lugar a tu imagen, un pueblo donde tus pasos fueran venerados y tus sonrisas celebradas. Quería crearte un mundo, una burbuja, donde el odio no existía, donde yo te protegía, y donde lado a lado nos mantendríamos unidos. Fue lo de lado a lado lo que pronto olvidé al llegar al poder, me había centrado tanto en la campaña y en la compañía que tenía, que pronto me había llenado de ambición, olvidando porque hacía todo esto desde un principio. Fue un error fatal, y perder mi apoyo fue lo que hizo que aquellos comentarios contaminaran tu fuerza.

Decidirme a actuar fue complicado, algunos días estaba más seguro que otros, observaba tu espacio lleno de recuerdos y sentía como si estuviese en una montaña rusa, rememorarte era como la caída de 85 grados que me hacía sentir un vacío profundo en el estómago, me hacía perder el aire, pero pronto algún ciudadano emproblemado me hacía regresar a la triste realidad, donde tú ya no estabas y donde ellos ya no me querían ahí.

Bienvenido, alcalde Stories to obsess over. Discover now