- ¿Pasaporte? - pregunta mi hermano mayor, señalándome acusatoriamente.
- Lo tengo.
- ¿Documentos, certificado de intercambio, licencia de conducir? - sigue preguntando y yo asiento en cada cosa que dice.
- Thomas tengo todo, ya puedes dejar de preguntarme - digo con voz de cansada.
Nos encontrábamos en plena fila para ingresar a la parte de abordaje. Una cinta azul nos separaba.
- ¡An! - escuchó las voz de mi mejor amiga corriendo hacia donde estábamos -Ten, te compre unas revistas para que pases el tiempo.
- Tessa, estas son revistas para preadolescentes - digo mientras analizo la portada de la revista que me dió. Se ve claramente a las boysband del momento y los típicos chismes de los famosos.
- Fue lo único que conseguí, perdona - dice Tessa levantando los hombros.
Siento un carraspeo bastante fingido, era la azafata de la puerta. Yo era la siguiente en entregar mi boleto. Miro a mi hermano y a mi amiga, se notaba en sus miradas algo de tristeza.
- Nos vemos en Navidad - dice Thomas, y acto seguido me estrecha en sus brazos. Respiro su perfume y me separo, para abrazar a Tessa.
- Prometan no cambiarme por la persona que venga en reemplazo mío - digo por último antes de dar media vuelta y entregar mi boleto. La azafata con fastidio recibe mi boleto y me entrega el talón que sobra. Lo último que oigo es un "Jamás" de mi hermano y mi amiga.
Después de un rato esperando, por fin nos subimos al avión. Lo primero que decido es leer un poco la revista y después dormirme. Tengo muchas expectativas con este intercambio. La verdad que si seguía en mi ciudad, no iba a tener mucho futuro para lo que quiero hacer en mi vida.
El avión despega con un rugido que me sacude el pecho, como si mi propio cuerpo dudara de la decisión que acabo de tomar.
Nunca me gustaron las despedidas, y ver cómo mi ciudad se vuelve cada vez más pequeña sería una forma de traicionarme. Como si al observarlo, admitiera que estoy dejando algo atrás.
O a alguien.
Respiro hondo y vuelvo a abrir la revista que me dio Tessa. Paso las páginas sin leer realmente, deteniéndome apenas en fotos de chicos demasiado perfectos, sonrisas ensayadas y titulares ridículos.
"Las 10 señales de que le gustas".
Cierro la revista.
—Patético —murmuro para mí misma.
Apoyo la cabeza contra el asiento y cierro los ojos. Intento dormir, pero mi mente no coopera. Oxford aparece en mi cabeza como una imagen borrosa pero brillante: edificios antiguos, calles empedradas, gente que sabe exactamente qué hacer con su vida.
Todo lo contrario a mí.
O al menos, a la versión de mí que estoy dejando atrás.
***
El aterrizaje es brusco. No tanto como el cambio de aire. Apenas bajo del avión, lo primero que siento es el frío. Es seco, elegante... distinto. Me ajusto el abrigo y miro alrededor.
—Bienvenida a Inglaterra —susurro, más para convencerme que por otra cosa.
El aeropuerto es un laberinto de carteles en inglés perfecto y personas que caminan rápido, como si siempre llegaran tarde a algo importante. Sigo la corriente hasta migraciones, donde un hombre de mirada seria revisa mi pasaporte.
VOCÊ ESTÁ LENDO
Hola, bonita
RomanceAnne nunca imaginó que estudiar en Oxford cambiaría su vida para siempre. Lejos de casa, en una ciudad llena de historia, secretos y nuevas oportunidades, está decidida a concentrarse en sus estudios y demostrar que merece estar allí. Lo último que...
