Tom Hollins, un niño de 12 años, apasionado por la cosmología y el arte, se encontraba sentando en su escritorio en altas horas de la noche, para ser precisos, a las 12:00 pm, diseñando un personaje nuevo en su cuadernillo.
A Tom le gustaba mucho dibujar, de hecho, su cuaderno estaba repleto de dibujos extraños y creativos sobre personajes que él mismo había creado. Esto era parte de su rutina diaria, claro, además de ir al colegio o ducharse. A simple vista, Tom parecía un niño un poco raro, estaba muy interesado por el universo y los cosmos a su corta edad, sus dibujos le consumían mucho tiempo, incluso dejaba de salir a jugar con sus amigos o fingía estar enfermo para no ir a la escuela y poder encerrarse en su cuarto y seguir dibujando.
Mery, la madre de Tom, estaba muy preocupada por la salud de su hijo, debido a que Tom no era muy sociable y casi no dormía por crear personajes nuevos, e incluso los bocetos que hacia Tom, le horrorizaban a tal punto, que le prohibía dibujar a ciertas horas de la noche.
Ese mismo día, la mamá de Tom entró a su cuarto para decirle que mañana era lunes, que era hora de dormir, pero Tom no hizo caso, sus ojos parecían llorosos, irritados, como si no hubiera dormido en años.
— Tom, ¿Te encuentras bien? — dijo la madre, con un tono preocupado.
— Sí, mamá, estoy bien, solo necesito terminar un boceto más y me voy a la cama
— Tom, sabes que no puedes quedarte hasta muy tarde dibujando.
— Pero siempre me levanto temprano...
— Ese no es el punto.
— Está bien, iré a la cama.
Ella sabía que era mentira, a veces escuchaba como Tom se levantaba de su cama, pero siempre estaba muy cansada para ir a su cuarto. Esa misma noche, escuchó los mismos ruidos, con la diferencia de que esta vez, Tom hablaba con alguien.
La madre se levantó de su cama y se dirigió a la habitación de Tom, un poco asustada y curiosa. Se asomó a su puerta y tocó, pero Tom no respondió.
— Tom, te escuché hablar hace unos minutos, ¿podrías abrir la puerta?
— ...
Solo se escuchaban pasos, ya que repentinamente Tom dejó de hablar cuando la madre se levantó. Esto le extraño mucho a Mery, quien era madre soltera y trataba de cuidar a su hijo a toda costa. Para su suerte, guardaba las llaves de las habitaciones en su neceser, así que no dudó en ir a buscar la llave y abrir la puerta de su habitación.
Cuando abrió la puerta, Tom no estaba, solo estaban sus dibujos esparcidos por toda la habitación. A la pobre mujer de unos 50 años, se le aceleró el corazón, su hijo había desaparecido, el cuarto estaba oscuro, excepto por la pequeña linterna que alumbraba los dibujos perturbadores y surrealistas de su pequeño hijo.
Mery muy nerviosa, comenzó a llamar a sus vecinos para decir si habían visto a su hijo salir, pero desafortudamente, nadie le contestó, posiblemente porque era muy tarde y todos estaban durmiendo. Lo único que le quedó a Mery, fue salir por su cuenta a buscar a su hijo.
Corría mucho viento, la noche parecía una pesadilla, los alumbrados públicos, estaban apagados, era como si Mery fuera la única que estuviera ahí. Su cuerpo comenzó a temblar, sintió un miedo profundo que no la dejaba pensar con claridad.
Algo inusual pasó unos segundos después, se prendió la luz del cuarto de Tom. La madre volteó y visualizó la ventana de su cuarto desde lejos y a su pequeño hijo parado frente a la ventana, estático. Tom estaba muerto. Podía verse la cara ensangrentada del niño pegada a la ventana y una figura extraña atrás de él, no parecía humana, de hecho, parecía como un personaje del cuadernillo de Tom.
La madre, muy cansada y perturbada por la situación, se arrodilló y luego cayó al suelo. Soltó una lágrima, pero luego, comenzó a llorar desconsoladamente en total oscuridad. Miró el cielo y una pequeña estrella apareció para iluminar un poco el cielo, era como si su hijo fuera la estrella, se sentía así.
A la mañana siguiente, los vecinos avisaron a la policía sobre la mancha de sangre que se encontraba en la ventana y que hace algunas semanas, se había mudado una señora llamada Mery Henderson, que siempre se le escuchaba hablar sola y que todo el mundo pensaba que tenía un hijo, pero cuando la visitaban, la casa siempre se encontraba sola.
La puerta de la casa se encontraba abierta, así que la policía aprovechó para entrar e investigar.
Encontraron fotos de Mery Henderson con su esposo, aparentemente astrologo. En la habitación donde estaba la mancha con sangre, encontraron cartas de hace 10 años de Mery, escritas para su próximo hijo, un próximo hijo que perdió, según lo que leyó la policía, y que desde ese momento, sintió que en alguna realidad, "Tom" estaría con ella.
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Disorted dreams (Sueños distorsionados)
TerrorRelatos cortos de terror basadas en pesadillas.
