Antonio Navas era un niño con bastantes problemas de ira y muy travieso, en el maternal, siempre se metía en problemas. En el patio de juego golpeaba a los niños y le jalaba el pelo a las niñas para que se salieran de la casita porque le molestaba que las personas se metieran en "su casita". A pesar de eso, Antonio era muy cariñoso pero muy pocos fuera de su familia lo sabían por culpa de sus arrebatos de ira.
Y pobrecito, aquel que se metiera con el niño, porque no le iba a salir barato. Una vez invitaron a la familia de Antonio a una fiesta, y el niño se quedó jugando con el perro, y aunque dije "jugando", más bien estaba molestando al perro. Llegó un momento en el que el perro no aguantó más y decidió morder al niño, y no, aunque lo lógico era que Antonio fuera llorando a buscar a sus padres lo primero que hizo fue agarrarle la pata al perro y morderlo de vuelta. Cuando sus padres llegaron encontraron al niño y al perro llorando.
Un año después sus travesuras no cesaron, más bien empeoraron, en la boda de su tío, escondió los anillos de boda en su pantalón y nadie los encontraba, cuando los consiguieron, lo primero que hicieron sus papás fue sentarlo a su lado después de regañarlo. Ahí no quedó el asunto, en un momento de distracción, Antonio se paró en mitad de la misa y echó a correr, nadie se había fijado, pero le quitó la silla al marido y como suponen, cuando era hora de sentarse, pues su tío no tenía silla y se cayó. En el banquete sus papás lo regañaron y castigaron, pero en forma de rebeldía lanzó los platos de su mesa al suelo.
Sus arrebatos de ira no los controlaba fuera quien fuera, en el aeropuerto cuando estaba de regreso de un viaje de vacaciones, decidió darse a la fuga. Sus papás ya habían pasado el detector de metales y él simplemente decidió salir corriendo, su papá casi desvestido tuvo que ponerse todas las prendas que se quitó de nuevo para perseguir a su hijo. Después de un tiempo un militar se dio cuenta de la desesperación del padre y lo ayudó a encontrar a Antonio. Que grata sorpresa se encontró el militar cuando consiguió a Antonio, pues el niño al ver que ese señor en traje verde delató su posición, lo primero que hizo fue correr hacia él y empezar a pegarle y al darse cuenta que no le estaba haciendo daño al señor, decidió morderlo.
Un día su sabio abuelo tras conocer todo lo que había hecho su nieto, sabía que eso no podía seguir así y que debía darle una seria advertencia al niño malcriado, entonces, se lo llevo para hablar privadamente y le dijo: "Mijo por favor contrólate de una vez por todas, sino en el futuro nadie se va a preocupar por ti y te vas a quedar solo" pero le entró por un oído y le salió por el otro.
Aprendió muy pronto que su abuelo tenía razón cuando tuvo un problema con su mejor amigo. Jacobo estaba rayando con marcador a Antonio, no es que a este le molestara, pero cuando se fue a quitar el marcador, le parecía que no salía. Se desesperó y decidió ir a golpear a Jacobo. Otra vez se metió en un lío y cuando le fue a explicar todo a su mamá, esta no pudo quedar más avergonzada con la mamá de Jacobo. Resulta que Antonio se quitó todo el marcador, pero lo que no se salía después de lavar eran las líneas verdes en su brazo, sus venas.
Después de ese accidente, Antonio no logro reconciliarse con su amigo. Los años iban pasando, pero el niño no conseguía tener una amistad tan buena como la que tuvo con Jacobo, y si lo lograba, de alguna u otra manera lograba estropear todo otra vez. En una final de futbol su nuevo mejor amigo, Juan, no había parado el gol del otro equipo, Antonio decía que era fácil de parar y tuvo un problema con Juan. Después de que se llamaran uno al otro tonto y se sacaran la lengua, Antonio se enfureció y se abalanzó en contra de Juan. Su ira lo nublaba tanto no que no se media, los papás de los otros compañeros agarraban a Antonio para que no golpeara a Juan, pero como no querían hacerle daño al agarrarlo le fue fácil soltarse y desatar su furia con Juan. El desenlace no fue muy placentero para Juan.
En otra ocasión, su equipo logro salir vencedor de un campeonato, pero la alegría de ganar no hizo que su rabia se desatara otra vez. En la celebración todo el equipo estaba en un trampolín y aunque el más alto del equipo lo empujara sin querer, no le dio miedo la estatura del niño y aun así recurrió a la violencia, todos sus otros compañeros decidieron agarrarlo, parecía un animal salvaje de hecho unos compañeros después dijeron que ese evento los traumo.
Poco a poco, a Antonio se le hacía más difícil hacer amigos. Ahí fue cuando se recordó lo que le dijo su abuelo. Desde ese momento, Antonio decidió que era hora de hacer una gran elección entre si seguir siendo así o cambiar. De ahí en adelante, socializar se le hacía demasiado fácil a Antonio. A pesar de que había personas que lo molestaban, el joven aprendió a controlarse. Su secreto para controlarse era el ejercicio, esta era la única forma que Antonio encontraba para desahogarse, y le servía extremadamente bien.
Ya siendo mayor y bastante maduro, Antonio consiguió una novia, ella se llamaba Sofía. Ambos parecían la pareja ideal y muchos los envidiaban. Entre esas personas que los envidiaban se encontraba Jacobo. Jacobo empezó a encontrarse con Sofía y le contaba todo lo que hizo Antonio antes. Cuando Antonio se enteró, él explotó e iba con todo a darse piña con Jacobo, pero los detuvo Sofía. Después de lo sucedido, Sofía decidió que no podía estar con Antonio. Él intento hasta lo imposible por volver con Sofía y pensaba que le molestaba lo que había hecho de niño, pero ella le explico que eso a ella no le importaba, lo que le molesto fue que el pensara ocultarle su pasado y además de una manera tan violenta, después de eso cortó todas sus comunicaciones con él y se mudó lejos.
Ese evento le dolió mucho a Antonio y lo dejó devastado, pero después de unos meses con el apoyo de su familia, volvió a ser el mismo de siempre. En todo momento recordando lo que su abuelo le dijo, Antonio no dejó que su ira superara su conciencia y logró que lo que hiciera cualquiera a su alrededor no lo molestara y dejando de molestar a los demás, fue como Antonio consiguió amistades tan duraderas.
De poco, iba mejorando como persona, consiguió graduarse de una gran universidad y tenía muy buena solvencia económica. Durante su tiempo en la universidad tuvo otra novia y unos años después se casaron y tuvieron tres hijos. En el momento del nacimiento de su tercer hijo, Antonio sintió que su vida no podía ir mejor, sentía que estaba viviendo con la mejor versión de él posible. Y resuenan las palabras de su abuelo, logró conseguir que varias personas lo quisieran y se preocuparan por él.
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La Historia de Antonio
Kurgu OlmayanEsta es la historia de como un niño malcriado fue mejorando poco a poco como persona hasta ser la mejor versión de si mismo
