Cuando se entra a una relación normalmente no se espera que las cosas acaben, pero se sabe que en cualquier momento cualquier cosa puede pasar.
En mi caso nunca pasó nada y eso fue lo que nos mató, éramos fieles y estábamos comprometidos con el compromiso, nos encerramos y enfocamos en estar juntos, hasta que lentamente nos transformamos. Eventualmente, noté que en nuestra metamorfosis, pasabamos mucho tiempo juntos sin estar en realidad presentes.
Desayunabamos, almorzabamos y cenabamos por inercia, a la hora de dormir rara vez cruzabamos palabras. Los días pasaban entre haz esto o no hagas esto otro, todo era que haceres y responsabilidades que de a pocos mataron la espontaneidad.
Ojalá alguna persona entienda esta parte de la historia que viene a continuación...
Cuando notas que a tu pareja no le brillan los ojos cuando le dices "hagamos esto juntos", duele, y más cuando tus ojos si lo hacen al externderle esa propuesta.
Cuando jugar, hacer bromas y algo tan sencillo como acostarse en las piernas de tu pareja es algo que uno de los dos no disfruta, duele, y más cuando extrañas con cada parte de tu piel a esa persona.
Cuando quieres decirle lo mucho que sientes y amas a esa persona pero prefiere no escucharte o no leerte, duele, y más cuando te gustaría oír las mismas cosas que le quieres decir.
A lo largo de mi vida ninguna infidelidad me ha dolido tanto como me dolió su frialdad. Diría que él sacó lo peor de mí, pero no fue así, yo saqué lo peor de mí y también de él; exigiendo demostraciones de amor que ya no le nacía hacer, mendigando por un amor que ya no nos hacía felices.
Así terminó todo, entre llantos y preguntas estupidas, ¿me quieres dejar por tu amiga con la que si hablas?, ¿deseas a alguien más y por eso ya no me tocas?, ¿acaso estás cansado de mí?, ¿por qué no me demuestras que me amas?.
La verdad es que no necesitaba respuesta a todo eso, por más de que me asegurara que su amor seguía intacto yo me sentía sola y vacía, llegue a extrañarlo incluso cuando estaba sentada a su lado.
Así que no importa si nos amábamos, si nos comprometimos, o si lo dimos todo y hasta quizás demás, porque al final del día quedamos vacíos.
Lo que importa es que no era suficiente ni para él ni para mí, el estar en una relación en la que nos atormentaba cada palabra y acción de nuestro compañero, incompredidos, nos encargamos de alejarnos cada vez medio centímetro más.
Finalmente, cuando teníamos en medio kilómetros sentimentales de distancia, y con el "te amo" más triste de mí vida, nos separamos.
David Calvo, más conocido como Celopan, escribió en su libro "El patito que nunca llegó a ser cisne" el siguiente parrafo:
"Nos costó demasiado tiempo entender que la llama solo puede seguir ardiendo si hay alguien que le sigue dando mecha".
Perdón si yo me encargue de apagar el fuego con el que me iluminabas.
Solo me queda decir que lo amo, lo extraño y lo anhelo.
Pero sobre todas las cosas espero que vuelvan a brillar esos ojos que amo con locura, así yo ya no sea la razón de ello.
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¿Cómo terminar después de decir "Te Amo"?
RomanceEl amor inspira y destroza, esta es la historia del por qué me aleje de la persona que más amaba.
