Dulces

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Odiaba profundamente esto, ¿por qué siempre que compraba sus bonbones favoritos desaparecian?
Una pelinegra se lamentaba en silencio mirando el envase vacío de bonbones. Sabía perfectamente quien era el culpable y lo atraparia con las manos en la masa, nadie se metía con su comida.

Mas o menos 3 días pasaron de aquel suceso, no dijo nada acerca del producto desaparecido, simplemente lo reemplazo. Pero obviamente desaparecio de nuevo, justo como lo habia planeado.

- Estas muy callada Sayaka - decía una ojiturqueza mientras bebía su té de la tarde.

- De nuevo - respondió su acompañante mientras comia una galleta.

- ¿Cómo dices? - preguntó curiosa por la simple respuesta.

- Mis bonbones, desaparecieron de nuevo - respondió mirandola a los ojos.

Kirari solo la miro con neutralidad o eso pensaba ella. Sayaka podía notar sus signos de nerviosismo, era mínimos pero claramente los conocía bien.

- Oh, eso es lamentable. Te llevare a que compres más si lo deseas - dijo sin mirarla a los ojos.

- Fuiste tú quién se los comió - expresó con calma desde el otro lado de la mesa.

Claro que era ella, solo ellas dos vivian en esa casa. La habían descubierto. Pero no cederia tan fácil.

- ¿Por qué lo dices? - Sorviendo un poco más de la infusión - Acusar a alguien sin pruebas no es correcto. Quizas fue un animal salvaje -

- Oh jojo claro que las tengo- decia con una sonrisa - Y claramente concuerdo con que es un animal salvaje -

Los ojos de Kirari se abrieron sorprendidos al notar lo que le mostraba la ojinegra en su tableta.

Había instalado cámaras en la cocina y en ellas, se la podia ver tomando los dulces desaparecidos y si, los devoraba como un animal salvaje.

- ¿Tienes algo que decir al resp.. - volteo para ver el rostro de la culpable y casi se desmaya.

¡¿Acaso la mismísima Kirari Momobami estaba sonrojada?! Eso es demasiado para su corazón.

- Solo queria pobrarlos pero no pude parar, son exquisitos, ahora sé porque te gustan tanto. No pensé que a la Señora Momobami le molestara tanto - era igual a una niña pequeña al decir aquello.

El "Señora Momobami" hacia que la piernas de Sayaka temblaran. Esa mujer, sus gestos y sus correcta elección de palabras hacian que pierda la compostura.

- Señora Momobami, ¿usted puede perdonar mi atrevimiento? - decía mientras se levantaba posicionándose junto a ella - Quizas halla algo que pueda hacer al respecto - le decía seductoramente al oído, sabía perfectamente como ganarse a su esposa.

- Kirari no te atrev..- muy tarde para reclamos, los labios de la líder del Clan estaban sobre ella y no estaban dispuestos a apartarse. Cuando por fin pudo respirar la observó, una pequeña sonrisa se victoria adornaba su cara - N-no creas que te perdono -

- ¿Si te sigo besando lo harás? - decía divertida al ver el poema que se formó en rostro de Sayaka al decir esas simples palabras.

(Pero que descaro) pensaba- Quizas lo piense - dijo cruzandose de brazos y apartando la mirada.

- Sera una larga disculpa - colocando sus manos en su cintura, le sonrió con dulzura para volver a plantarle otro beso.

A la semana siguiente Sayaka compró más bonbones y volvieron a desaparecer.

- ¿Hola? - saludó una peliplata por el teléfono.

- Ririka soy yo. Sayaka me echo de la casa - decia otra peliplata por la línea.

- Hermana, te dije que no lo volvieras a hacer - la reprendió con amabilidad.

- Eso estuvo muy mal Presidenta -
Se burlaba una rubia que estaba junto a la hermana mayor - Si vienes a la casa espero que no comas mis dulces o te pondre una orden de alejamiento -

La menor de la gemelas suspiró con pesadez, si que tenia un serio problema con los dulces.

• Dulces | One-Shot •Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora