Las batallas que se libraban en su interior eran arrasadoras y le quitaban las ganas le luchar, de soñar y de sentir. En algunos momentos el dolor y la agonía eran tan intensos que le hacían entran en un limbo existencial; donde sentía que poco a poco dejaba de vivir.
El silencio se convirtió en su mejor amigo, en su compañero, en su confidente y en su consejero; un consejero que no decía absolutamente nada y eso a ella le gustaba.
Ante el dolor; silencio.
Ante la angustia; silencio.
Ante la tristeza; silencio.
Ante la ansiedad; silencio.
Ante la rabia; silencio.
Ante el enojo; silencio.
Entones, decidió que el silencio sería su mejor arma, su protector y su escudo, para no tener que explicarle a nadie las batallas que iba perdiendo en su interior.
Será que algo o alguien habrá causado esto? O alguien podrá hacer que ella se auto libere y decida romper con el silencio?
