Otra noche más viajaba en este tren, otra noche mirando como me alejo de otra ciudad, no podía quedarme por más de tres semanas a un mes en un solo lugar, mi casa era este vagón, mi familia solo eran mis manos, mis acompañantes eran muchas personas con talentos extraordinarios o algo extraños, a pesar de siempre estar rodeada de personas me sentía sola. La pintura en mi cara de la última función aún seguía impregnada en mi rostro, cerré la puerta de este solitario vagón para encender un poco la luz de mi cómoda dónde tengo mi espejo junto al maquillaje que uso en funciones, aunque no soy ni payaso ni mimo me maquillo pero era porque no quería que nadie viera en si mi triste rostro, siempre era ojos con contorno negro, piel blanca y sin boca ya que soy trapecista no uso la boca para nada solo mis brazos y piernas. Ahí frente a ese espejo estaba una persona igual a mi, con mi mismo cabello, con mis cosas pero al quitar me el maquillaje pude ver qué no era yo, solo era el rastro de un antiguo inquilino quien olvidado pagar la energía ya que sus ojos se veían apagados, su cara sin emoción reflejaba el dolor del alma.
Otra mañana igual a todas las mañanas de llegada a una ciudad, bajar el equipo, armar la carpa y practicar, como siempre veía a todos hacer algo con sus números mientras yo solo subía la gran escalera hasta arriba que muchas veces sentía que tocaba el cielo. Mis compañeros intentaban cambiar mis ánimos muchas veces pero nunca lo lograban, pero aún sin ánimos mis actos eran los mejores ya que no juntaba ambos mundos. Pasamos toda la mañana y tarde practicando para la primera función en la noche. Cómo siempre pase practicando mis mortales en el aire, hice ejerció en brazos y practicamos nuevos saltos.
Era una noche como todas las primeras funciones en una nueva ciudad, Miles de voces, Miles de ojos, un calor humano algo asfixiante, el estrés del maestro de ceremonia, mis colegas calentando brazos y piernas, veo llegar el aro gigante donde entro en el inicio del show, era una noche como todas pero sin pensar iba ser muy diferente. Sonó esa maldita música que odiaba tanto así que entre a mi aro y comencé a moverme hacia adelante, hice trucos, me movía, me soltaba y sostenía en Miles de lugares de esa misma, claro al terminar salí de este aro para recibir aplausos, era el sonido que callaba a mis demonios internos, pero esa noche algo iba pasar, esa noche en una pequeña banca una hermosa chica me veía con admiración por lo que acabo de realizar.
Salí de escena pero esa chica no se borraba de mi, sentía como mi corazón bombeaba mucho más, mis manos se sentía raras, mi respiración se acelero, intento quitar todo pensamiento de mi cabeza ya que al ser de circo nadie se fijaría, además soy la loca sin boca que gira hacia atrás, hace mil piruetas en el aire ¿Como alguien se fijaría?
Saque todo pensamiento ya que iba iniciar nuestra rutina, salimos y me sentía nerviosa era mi primera vez desde los cinco años que fue mi primer número en el trapecio, ahí estaba nerviosa tragando grueso y todo empeoró cuando la luz del reflector me dió de lleno justo a mi.
Continuara.
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Universos cortos
Science Fictionpequeñas historias llenas de Miles de sentimientos, con partes de mi alma, con trozos de corazón.
