Sonidos indescifrable y una voz en mi cabeza que me susurraba despacio, tan pacífica, pero que al mismo tiempo alertaba mis sentidos como si advirtiera de un peligro que me acechaba.
-No olvides...-a cada palabra la seguía un eco de si misma -...Las palabras a decir..-la lluvia se hacía cada vez más fuerte -Cuando la veas...- el suspiro del viento aturdía mis oídos con una melodía que se repetía en mi cabeza una y otra vez, Las gotas de agua acariciaban con su fria presencia la piel de mi rostro. El negro de la oscuridad eran lo único que mis ojos me permitían ver y el aroma a lluvia otoñal despertó mi olfato.
- Ojos Carmesí-
Desperté agitado, sentía mis propios latidos,que iban a mil por hora, sudaba y mi respiración se aceleraba constantemente. La misma pesadilla de ayer y antes de ayer, y la de hace tres días. A mí pesar, no recuerdaba con certeza cuándo fue la última vez que dormí placidamente. Me pesaban los ojos, sin verme al espejo asumía la presencia de mis ojeras. Las sábanas estaban en el piso, señal de haberme movido mucho durante la noche. Al final, logré calmarme, entendí que solo fue un sueño, un sueño que repetía todas las noche.
-Ojos carmesí...-murmuré con voz ronca de apenas haber despertado. ¿Que significaba? ¿Por qué se me hacía tan familiar? Quizás estaba muy cansado para encontrarle un sentido. Sin embargo ya hacía unas horas había amanecido, o eso decía el reloj que colgaba en la pared, sobre la puerta de madera que daba al pasillo.
Su Tic Toc erizaba mi piel,me hacía consciente del pasar del tiempo. Sentía en mis huesos el desasosiego, no entendía muy bien las razones, aunque quizás no había ninguna.
Me puse los mismos jeans negros de ayer, dormí con la camiseta puesta así que no tuve que ponérmela, tome mi celular que cargó toda la noche y me dirigí hacia mi ventana. Mire hacia la calle, al ser hora pico los autos abundaban, la gente caminaba, aquellos hombres de traje y corbata se los notaba tensos y apurados...el día se lucía por su tranquilidad.
Me dirigí a la puerta y salí de mi habitación, recorrí el pasillo, lleno de los cuadros que siempre le gustaron a mamá, a mi no me gustaban, sentía que todo el tiempo me observaban, sin importar desde donde los mirase. Quizás soy un poco paranoico, culpa de mi padre, siempre me dijo que me mantuviera alerta hasta con las cosas más inofensivas.
En fin, aún los guardo. Para recordarlos, para tener algo de ellos conmigo, para sentir que aún están conmigo en lo que antes era suyo.
A veces los extraño. Tenía apenas quince años, cuando no los volví a ver. Realmente no fue un día muy distinto a los demás, ellos llegaron de trabajar al mediodía, como de costumbre. Por ser mi cumpleaños, mi mamá, cocinó mi comida favorita y mi papá trabajaba en el sótano con "su proyecto", del que por cierto, nunca nos habló.
Y yo jugaba con Rubi, mi mejor amiga hasta el día de hoy, a "Temp 3",un juego de aventuras para consolas que, en su momento, llegó a ser el mejor juego del año. Era mi regalo y lo primero que hice fue probarlo
Todo era risas, estaba siendo el mejor cumpleaños de todos, me había convertido en adulto y estaban las personas que más quería a mi lado. Un plato de deliciosa comida sobre la mesa, una torta de cumpleaños en la nevera y un regalo que anhelaba hacía tiempo.
Mientras me cantaban el feliz cumpleaños fue cuando todo se tornó gris. El teléfono sonó, una llamada le llegó a mi padre, aparentemente mi abuelo Germán. Se cayó de las escaleras de su casa y estaba en el hospital. Ambos tuvieron que despedirse rápidamente, se disculparon por no poder estar en mi cumpleaños y se fueron.
Entendí la situación, me ofrecí a acompañarlos pero se negaron, dijeron que mejor me quedara con Rubí festejando.
Eso hice, aunque no estaba del todo feliz por lo que había ocurrido.
Pasó una hora, dos, luego tres. Ya empezaba a preocuparme. Los llamé, a cada uno, no tuve respuesta, caminaba por toda la casa Inquieto y asustado. Mientras, Rubí intentaba tranquilizarme como podía. Pasaron tres horas más, ya era de noche. Rubí que volviera a su casa, que la iba a mantener al tanto, no muy convencida accedió.
Seguía intranquilo, ¿por que no habían llamado? ¿O mandado un mensaje? ¿Tan mal estaba el abuelo?, así se me pasaron las horas hasta que de repente, a las 12 en punto, llegó una llamada de mi padrino, el mejor amigo de mi papá.
Dijo que hubo un accidente, de camino al hospital, mis padres chocaron, su auto se volcó, ambos se golpearon fuerte la cabeza y tuvieron muerte cerebral, no lograron sobrevivir... y no volverían a casa ese dia. Fue en ese instante cuando sentí que mi mundo se pausó, sentía por primera vez como si mi corazón dejase de latir, sentí frío, rabia, tristeza, ahogo.
Lloré por muchos días, me sentí impotente, impotente por no haber expresado mi cariño cuando pude hacerlo, impotente por no haberlos acompañado, por no haberlos abrazado cuando tuve la oportunidad, por no responder algún te quiero de vez en cuando.
Después de sus muertes, mi padrino cuido de mi, lo hizo como si fuese realmente un hijo suyo. Nunca me faltó comida, ni techo, tampoco me faltaron regaños, ni consejos o palmadas en la espalda, ni un hombro donde llorar o una mano para ayudarme a levantarme. Cumplió ese papel de padre hasta mis veinticuatro años, cuando me decidí por fin a vivir solo.
Dos años después allí me encontraba, parado frente a la pared color beige del pasillo,observando los viejos cuadros de mi madre y recordando una vez más a aquellos que me vieron crecer.
Fui al baño, lave mi cara y observé las ojeras que rodeaban mis ojos color gris. Cepille mis dientes, acomode un poco mi desaliñado cabello oscuro y camine hacia la puerta de salida.
Era sábado, había quedado con Rubí en ir a comer algo. Hacía semanas que no la veía, se había ido de vacaciones a la casa de sus padres, en la montaña.
Abrí la puerta que da a la calle y salí, pisé algo, mire bajo mi pie, se trataba de una carta, la levanté y leí el sobre. De repente, rugió con fuerzas el viento y despeinó mis cabellos.
"Para: Kain, hunter"
Abrí grande los ojos y no supe como reaccionar.
YOU ARE READING
Ojos Carmesi: La Historia de Kain
Fantasy----------------------------- Una gran amenaza acechante Una legión oculta Y unos ojos que darán vuelta la balanza entre el bien y el mal Kain era un muchacho completamente normal hasta que le llegó una enigmática carta para cambiar el rumbo de su...
