Capítulo 1

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Sacando espinas 

El edificio debía tener más de veinte pisos pero lo increíble no era la altura, sino el impresionante anuncio espectacular que estaba enfrente a él y que abarcaba toda la fachada de un edificio tan importante como aquel en el que estaba. El rostro impreso en el espectacular le daba una mirada de autosatisfacción, de logro, de éxito. Ese hombre, porque ya era un hombre; sonreía cálidamente y su cuerpo sólido y delgado era enmarcado por un traje Armani de un color verde profundo que le calzaba a la perfección. Tenía una camisa blanca lo suficientemente desabotonada para mostrar un torso agradablemente marcado y que era en extremo sugerente mientras anunciaba la última fragancia de la marca italiana.

Joaquín Bondoni era el modelo. El rostro de Joaquín era impecable y le daba al edificio y a la ciudad entera, un toque de distinción que le hacía ver bien.

La cara de Joaquín había estado en los últimos años rondándole incansablemente. Desde marcas de ropa, productos para la belleza, hasta un éxito de taquilla en Marvel. Joaquín se había convertido en un gigante... en más que eso, en un titán mediático de éxito.

Emilio nunca lo había dicho (realmente no tenía a nadie a quién decírselo y que le importara), pero siempre admiró la capacidad de Joaquín. El empuje y la resistencia que tenía para luchar en contra de un entorno que jamás sería amable porque estaba lleno de estereotipos funestos.

Lo que a él le había costado un poco, a Joaquín le costó el triple. A los dieciocho, Joaquín tuvo la resolución de salir del clóset. Todo el mundo le dijo que era un error, le dijeron sobre las repercusiones que tendría para su carrera. Todo el mundo le dijo que nadie se había atrevido a tanto, que ni siquiera el mismísimo Juan Gabriel había hecho eso.

Pero la opinión que más le importaba a Joaquín era la de su madre y ella nunca dijo nada. Así que Joaquín convocó a una rueda de prensa y salió del armario perdiendo mucho en México, pero ganándolo todo al ser honesto consigo mismo. Emilio secretamente había admirado mucho aquella fortaleza.

Tal vez fue el haberse ganado el derecho de ser él o el simple hecho de que el karma no siempre es una perra, pero Joaquín había terminado obteniendo un pequeño papel en una serie producida por Netflix. El papel era minúsculo pero eso le bastó a Joaquín para terminar brillando y lo demás, como suelen decir, fue historia.

A ese papel se le iniciaron dos series mas, una participación grande en una nueva serie de Taika Waititi, y luego Marvel se lo llevó para que interpretara al primer superhéroe gay. Un muy chingón Johnny Storm en un remake de los "4 Fantásticos" que terminó por conquistar a todo el mundo.

En los Estados Unidos estuvieron encantados con la historia que parecía salida de un cuento: El chico gay que se vio obligado a ser profeta fuera de su tierra. Lo adoptaron, lo amaron y terminó lográndolo todo aunque lejos de su país.

Emilio no podía decir que estaba sorprendido cuando se enteró que Joaquín, ahora convertido en una estrella, había aceptado regresar a México para un programa especial por los diez años de Aristemo.

Parecía mentira que la empresa siguiera explotando el proyecto, pero qué más les quedaba. La televisión estaba prácticamente muerta y la única manera de mantener a flote todo era apelar a la nostalgia.

Él mismo había tenido que suspender unas fechas de la promoción de su nuevo disco porque su papá le pidió que estuviera ahí para el especial. Aunque, Emilio estaba seguro que Joaquín había aceptado y no de mal gana; Joaquín no dejaba de ser el mismo tipo humilde y agradecido, lo cual era ridículo, Joaquín estaba agradecido con la empresa que estuvo a punto de desecharlo como si fuese una mercancía dañada sólo por su orientación sexual.

Hasta la raízMga kuwentong kahuhumalingan mo. Tumuklas ngayon