Cuando Sam y Ben salieron de la casa, Franky se aprovechó para hacer de las suyas, "la pecosa" como decía él le había gustado.
-Oye, pecosa, ¿me ayudas a traer unas cosas de la cocina?-preguntó el chico con arrogancia-.
-Me llamo Megan -protestó la chica-.
-Bueno, señorita protestona, ¿me ayuda? -preguntó de nuevo Franky con una sonrisa maligna en el rostro-.
-Está bien -bufó Megan-.
Esta se levantó del sofá y Franky comenzó a andar "guiándola a la cocina" pues realmente la dirigía a su dormitorio. Franky la dejó pasar antes, para así cuando ambos estaban dentro dentro del dormitorio encenderla luz y cerrar la puerta.
-¿Qué demonios haces? -preguntó Megan-.
-¿A ti que te parece? -respondió Franky con firmeza comenzando a andar hacia ella-.
-No te acerques más -suplicó Megan-.
-Umm, ¿me tienes miedo? interesante.
A esas alturas Franky tenía a la chica acorralada contra la pared y su cuerpo. Agarró el cuello de la chica con una de sus manos, haciendo un poco de presión, bajando su mano por su cuello.
-Para -suplicó Megan cerrando los ojos asustada-.
-Me encantas que me tengas miedo, pecosa -dijo en una carcajada el chico-.
Franky dirigió su boca por donde momentos antes había estado su mano y comenzó a besarlo húmedamente, de la boca de Megan se escapó un pequeño gemido involuntario.
-Así que te gusta -comentó Franky con gracia-.
Él esa vez se dirigió a su boca, agarrando la mandíbula de la chica con una mano y con a otra agarraba sus manos por encima de su cabeza.
Megan comenzó a patalear, pues se quedaba sin aire y estaba atemorizada de lo que podría hacerle ese chico, que además de prepotente, parecía ser problemático, bueno, lo era.
Franky se carcajeó, lamió el cuello de la chica y la soltó.
-Ésto no queda así, niña -comentó él- pronto nos veremos.
Megan se puso roja de la rabia y maldició en voz baja mientras salía del dormitorio del chico quitandose las babas del cuello. La boca de Franky sabía a tabaco mezclado con alcohol y menta, no era agradable.
Por otro lado Ben y Sam estaban hablando fuera de la casa.
-Te voy a recuperar, Sam -comentó Ben- y no me importa como.
-Deja de decir chorradas Ben, ya somos adultos.
-¿Y qué? aún somos jóvenes, todavía nos queda mucho por disfrutar, tu no te preocupes.
-¿Cómo no quieres que me preocupe, Ben?-protestó Sam- nuestros hijos son novios, ¿cómo crees que se tomarían eso?
-Sam, no serian hermanos de sangre, no tiene nada malo.
En ese momento llegó Megan a dónde se encontraba su madre.
-Mamá, vámonos de aquí por favor -gritó Megan-.
Megan se veía desesperada, dolorida y estaba llorando.
-¿Qué te pasa Megan? -preguntó su madre-.
-El idiota ese me ha besado -gritó señalando a Franky que se apoyaba en el marco de la puerta mientras se reía-.
-Franky, ¿qué demonios te pasa? -preguntó Ben-.
Franky sencillamente se rio con superioridad mirando a la chica, que en cierto modo estaba atemorizada.
-Ya está bien, nos vamos -dijo Sam cogiendo del brazo a Megan-.
Enseguida, Sam, Jimmy y Megan salieron de la casa de los Bruce para marcharse, Jimmy se veía algo preocupado, por su hermana, que tenía sus hijos llorosos pero no lloraba ya que su madre tenía bastantes problemas y no quería preocuparla más. Jimmy se sentó atrás en el coche junto a su hermana para abrazarla y relajarla.
-Tranquila Megan, no te hará nada, sólo quiere dar la impresión de que es un tío problemático pero realmente no es así.
-Me da igual Jimmy, me da miedo -susurró Megan-.
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Sam & The Storms
Teen FictionSegunda Temporada de Un Encuentro Inesperado de Ben Bruce.
