Solo Erika

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La brisa surcaba su cabello rojizo, el olor a pólvora que emanaba la metralla la empañaba igual que una flor recibe la primera gota de la mañana, ya no sentía dolor alguno, la primera bala fue una punzada de dolor insoportable hasta que las tres siguientes perdieron efecto cuando cayó al suelo. Lo primero que recordó fue a su profesor de danza, con esa sonrisa característica, bailando esa misma noche, donde descubrió que además de la amargura y la desdicha que su vida había tenido, una parte de ella seguía siendo feliz, una parte de ella que había destruido después de la muerte de su padre por parte de los Nazis, pero seguía ahí, latente, esperando ese mismo instante, esa canción que la llevaba a la gloria absoluta. También pensó, una semana antes, cuando su madre le suplico que no huyera de su casa, que había escuchado noticias de los Rusos, que invadirían Hungría y la primera ciudad que atacarían seria Budapest, ella no se preocupo mucho, ya tenía 15 años y se sentía segura a quien apoyar, que quería ser y a donde quería llegar, ya había rechazado las armas, ahora no rechazaría unirse a la brigada de la Cruz Roja para ayudar a los suyos. La realidad la acogió de nuevo, ya no podía respirar, tenía un pulmón perforado y la sangre caiga por todos lados, los soldados ya estaban próximos a atacar otra oleada de rebeldes

-<< ¿En serio esto será lo último que veré? >> - Pensó con desanimo.

Dos hombres cayeron al suelo al mismo tiempo que se escuchaban los disparos, uno de ellos quedo mirando fijamente a Erika, sus ojos estaban en blanco, estaba muerto. De pronto empezó a flaquear y el único movimiento involuntario que se le ocurrió a su cuerpo fue poner su cabeza en dirección al cielo, la mayoría de las personas tienen una fascinación por los paisajes, descubrir que hay más allá de la vida, Erika lo descubriría, sintió alivio al saber que moriría viendo un hermoso azul cielo acompañado de nubes blancas como el algodón, era la mejor forma de morir que ella podría tener.

Recordaba la foto que le habían hecho hacia dos semanas antes, cuando tenía su ametralladora aun, no soportaba la idea de posar ante una cámara y menos en tiempos de guerra, pero de imprevisto el camarógrafo tomo la fotografía, se podía ver en ella una irritabilidad que la caracterizaba, una tenacidad que ningún niño o adolescente podría tener en esta época, pero ante todo priorizaba ese cabello rojizo que hacía pensar que era solo una niña pequeña refugiándose de los soldados Rusos, pero el fotógrafo lo sabía, al igual que la mayoría del mundo que vio esa fotografía, ella no se movería, no correría, ella lucharía, hasta el último día.

Lastimosamente esa foto estaba circulando en todos los periódicos del mundo mientras ella tenia cuatro balas incrustadas en su cuerpo, al mismo tiempo que ella priorizaba sus respiraciones millones de personas se enteraban de su gran valor, de su pertenecía anticomunista, en ese momento ella solo miraba el cielo, preguntándose si existía el infierno, ¿Iré al cielo?, pero en su corazón solo quería una cosa, su padre, si existía un cielo realmente quería ir con su padre y ser su hija consentida por el resto de la eternidad.

Cinco horas después de que se apaciguaran los enfrentamientos la Cruz Roja encontró los cadáveres, el primer informe fue de cinco personas fallecidas, entre ellas una jovencita de quince años de edad, la fotografía paso al olvido, la revolución termino, seis décadas pasaron y su historia no replico en ningún periódico de la actualidad, solo una persona se intereso por accidente de ella, de su historia, de su vida, de su muerte, un joven buscador de historias que le relata este cuento, al parecer el mundo sigue ignorando a Szeles Erika Kornélia, pero ella también lo hace, porque no le interesa ser el centro de atención, ella solo quiere seguir siendo la niña consentida de Papá.

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⏰ Last updated: Feb 23, 2020 ⏰

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SOLO ERIKAWhere stories live. Discover now