Capítulo #8

160 6 9
                                        

Llevaba dos horas en el apartamento sin saber por donde empezar a decorar, para un hombre no es nada fácil,  aunque suene completamente machista, es trabajo de mujeres,anteriormente pude lo notar lo cansada que se encontraba kiki, así  decidí dejarla en un hotel, comenzaba a oscurecer y era lógico que necesitara dormir.

Yo también sentía el cansancio pero necesitabamos que este lugar este apto para habitar, con todo en cajas, un camión de la tienda lleno de muebles y una camioneta abarrotada de objetos, estaba un poco confuso, sentía que no podía con todo esto yo solo, pero siempre ha habido alguien que me sacaba de apuros.

-Joder Jonah, ¿vas a amueblar este apartamento o toda la ciudad?- Ricardo, Arantza, Ismael, Valeria, Valentina, Andrea y Daniel estaban en la puerta, era algo increíble, cuatro, cuatro años después, llego el día del encuentro, y a juzgar sus miradas están tan emocionados como yo al vernos.

-¿Qué diablos hacen aquí?- fue lo único que de mi boca logró salir, mis pensamientos se centraron en esa chica, la misma de siempre, la rubia de ojos miel que me volvía loco.

-Okay, ya Jonah se nubló- dijo Daniel. Maldito seas.

-Tengo mucho tiempo que no me nubló idiota, ahora vengan a abrazarme- habrá sonado muy infantil pero eso era lo que necesitaba, en mi estadía momentánea aquí me he sentido completamente solo, no he dejado de pensar en mi madre, en Sophie,mi hermanita, la he dejado, eso nunca me lo voy a perdonar, solo espero que ella algún día si lo haga, también pensé en Thiago,  lo llegue a querer casi como a un padre, se que yo era el hijo que nunca tuvo pero siempre deseó, todo hubiera sido tan diferente si hubiera aumentado sucompresión. 

-Ya me tienen asqueado de tantas demostraciones de afecto- Ricardo se molestó, por lo cual decidí soltar los brazos de todos para que el abrazo quedará completamente disuelto.

-Ahora si, menos hablar y más acción, Kiki necesita su apartamento listo para mañana mismo, además Jonah, ¿no querrás que tu bebé viva en un hotel o si?- no me dio tiempo de responder, solo pude ver la manera en que Tina perdió todo el color de su rostro. No, el niño no es mio Tina, no lo es.

-Comencemos- dijo Andrea tratando se animar el ambiente, todos asintieron.

-¿Por donde comenzamos?- fue el turno de Arantza para hablar.

-Bueno, los chicos y yo pintaremos el apartamento, una vez seco, ustedes se encargarán de la decoración. ¿todos conformes?- pregunté, los chicos se veían mucho más emocionados que las chicas, las veo un tanto cambiadas en cuestión de actitud.

Perdí la cuenta de las horas que habían pasado, imagino que unas cuantas, iniciamos al anochecer y por lo que se ve en las ventanas mientras colocamos algunas cortinas es un gran sol. Casi todo estaba listo, solo faltaba la presencia de Kiki, sinceramente habíamos hecho un gran trabajo, todo había cambiado, el lugar estaba completamente irreconocible, era un hogar en una zona no muy segura, pero en su interior era totalmente acogedor y moderno.

-No se como se los agradeceré chicos- nos encontrábamos en la sala de estar, me sentía cómodo, los comodos muebles de cuero, la hermosa mesa de centro, la alfombra que le daba calidez al lugar,  el pequeño televisor con todos sus artefactos, todo era perfecto, me sentía satisfecho, nos sentimos satisfechos.

Quería hablar con Tina, no encontraba el momento, le he pillado mirándome un sin fin de veces, no me cansaré de decir que esta hermosa, pero siento que hay algo que ha cambiado, y espero que no sea mi amor por ella.

...

Perdido en mis pensamientos me hallé solo, en el apartamento, con el móvil vibrando en el bolsillo, lo tomé, mis ojos contemplaban una foto de Kiki, Sophie y yo, hace unos meses en Copacabana, seleccioné la opción contestar.

Escapados Where stories live. Discover now