Capítulo Único

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Quiere aferrarse a su papel de víctima, quiere culpar a todos, quiere refugiarse en brazos de su madre. Busca excusas, ¿por qué a él, específicamente a el?

Siempre a sido un buen niño. Ayudo en la zapatería de su padre por años, trabajo, estudio, cuido de su familia y respeto a cada persona que entro a su vida, como su abuelita le ordeno.

Hasta consiguió una maldita beca para estudiar en Estados Unidos.

¿Entonces por qué el, Miguel Rivera, músico en ascenso está ahí tumbado, como un perdedor?

Tal vez todo comenzó el día que busco un trabajo, cuando mejor amigo de la novia de Marco le dio trabajo en su restaurante de comida china.

Pero no puede culpar a Kyle por darle trabajo, ni a Karmi por ser pareja de Marco, no es culpa de ningúno de los tres.

¿Quizá es culpa de Honey? No, ella sólo llevó a Hiro a comer, ella nunca fue con la intención de presentarlos.

Por dónde lo mire, la culpa es suya.

Por llegar tarde, por gustar de quien no debía, por enamorarse de unos ojos rasgados, una sonrisa chueca.

Una mente brillante, una risa contagiosa, unas palabras tan realistas que se le figuraban poéticas.

Es su culpa mirarlo con ojos de amor, fue su decisión mirarlo ser feliz de lejos, fue su decisión ir a su boda, brindar por su matrimonio, por la mujer que tomaría sus manos el resto de su vida.

Esta harto de mirarlos, tan felices, tan enamorados. Mira su celular, en cuanto el toque de queda termine, huira a llorar a su casa.

11:12 pm

—Ouh, yo quería pedir un deseó—eran las palabras de desilusión que Karmi le soltó a su lado.

—¿Y eso por qué?—recuerda haber preguntado, solo para distraerse de la imagen de su Chinito besando a la castaña que lleva el título de recién casada.

—Cuando dan las 11:11, se le llama la hora mágica. Cuando tienes la suerte de encontrarla, pides un deseo. Abriste tu teléfono un minuto tarde, querido.

Miguel soltaba un suspiro cansado.

Tal vez Hiro sea su hora mágica, efímero, hermoso y, a la vez, tan eterno. A Hiro también llegó tarde.

Un día, un año, o incluso, una vida. No importaba el tiempo transcurrido, llegó tarde.

Había llegado tarde a su vida.

—Quiero agradecer a todos por estar aquí, por presenciar el día más feliz de mi vida— La voz que alguna vez canto con el a modo de juego, anunciaba su felicidad desde el otro lado de la mesa.

—Y yo, quiero pedirle a nuestros más allegados un mensaje, para la suerte—completa la novia.

Oh, Trina, Miguel no tiene el corazón de odiarla. Es tan dulce, y amable. A ella nunca le molesto que Hiro saliera con él. Trina es fascinante.

No puede hacer más que desearle suerte, su moral le impide siquiera maldecirla en silencio.

—Miguel, ¿serias el primero?

—Claro que sí, Triny.

Todo está hecho, huira a Chicago con Marco cuando su chica termine su carrera, dará un concierto comunitario y un casa talentos lo recojera, será el Luis Miguel del siglo veintiuno.

—El amor es un tesoro, y Hiro, viejo, lo encontraste...

Hiro desaparecera, lo hará mientras Miguel ahoga sus sentimientos en el lago del olvido.

Levanta la copa que sostiene en la mano hacia la feliz pareja, y siente que la mano le pesa, y ese mismo peso se multiplica cuando Hiro también lo hace.

—Y-yo, quiero que sean felices, rezaré por ustedes siempre que pueda—Marco lo mira triste, le exige que se caye con los ojos, sabe que va a llorar.

Para Miguel, la melodia del piano suena triste, pero parece que es el único que lo percibe, todos parecen enternecidos con sus palabras.

—¡Por el señor y la señora Hamada!

Todos aplauden. Puede ver que Hiro se seca los ojos, al igual que su esposa.

Su esposa.

La única persona en su vida.

Miguel no es ella. No lo es, no lo será.

¿Que hubiera pasado si llegaba a tiempo? Alguna vez Hiro le dijo que le gustaría haberlo conocido antes.

¿Cuando es antes? ¿A qué se refería?

Hiro actuaba diferente cuando Trina no estaba, cuando ella estaba ausente, cuando visitaba a su padre, Hiro aceptaba bailar con el, le abrazaba, sostenía por más tiempo su mirada.

Son ideas suyas. Se dice a sí mismo.

Se lo dice Kyle, se lo dice Marco.

Se lo dicen sus padres. Se lo dice el hombre felizmente casado frente a él.

Solo le queda tomar sus cosas y besar la mejilla de Karmen, abrazar a Marco y despedirse de Kyle.

Se levanta, y le excusa su huida a Trina, quien insiste en que se quede. Hiro también se lo pide, y suelta dos gruesas lágrimas.

Es el adiós, a un amor, a una vida, a él. Al amor que no fue y no será.

Se feliz, Hiro Hamada, se feliz a su lado, mientras el se va, se va lento por la puerta y no vuelve.

Un aplauso, señores, al hombre que amó y nunca fue correspondido. Un aplauso para el amor que fue callado, aplastado, y dejado en el olvido.



Un aplauso, por llegar tarde a tu vida.
































¡Hola! Es el primer One-shot que escribo. Amo a estos niños, y quería escribir algo triste, es raro, no se, nunca lo había hecho xd

Tarde a tu vidaWhere stories live. Discover now