CAPITULO 1: CONECTÉMONOS

144 0 0
                                        

Desde muy pequeña he luchado con mi yo interior, nací sin una figura paterna en casa. Mi mamá me crió y debido a eso es que; por unos largos años, tuvimos el mismo carácter. Al pasar de los años las cosas cambiaron. He pasado por muchas cosas, decidí contarle mis cosas a ciertas personas las cuales creí que merecían estar a mi lado. Sin embargo, cuando contaba mi historia las cosas cambiaban entre nosotros y se alejaban de mí. Y así fue, pasó gente por mi lado queriendo entrar a mi vida, contaba mi historia y me despedía.

- ¡¿Por qué?!- Me cuestiono y me lo repito una y otra vez golpeando aquella pared. Tanta era mi rabia que sentía que en algún momento podría llegar a derribar ello.

Luego me calmaba y entendía que así es la vida y no puedo ir en contra de ello. Tal vez suene fría al relatar esto, pero... ¿Tú que crees que pasa una persona que ha sufrido de tocamientos indebidos a temprana edad por un familiar suyo?, ¿Tú que harías en mi caso? Lo normal es acudir a denunciar. Pero yo no pude hacerlo y hasta ahora nadie sabe de eso mas que tú y yo. Escribo mi historia ahora para poder afrontar mi día a día, esperando que tú también al leer esto me entiendas. No espero coincidir contigo, pero quiero que haya una conexión, que sepas cómo ayudar a una persona por la cual pasa o pasó por lo mismo que yo.

Como dije anteriormente, tuve el mismo carácter que el de mi madre. Si bien es cierto, ya no soy la misma de antes, en el tema del amor soy la última de la fila para cupido. Y es que a veces nos preguntamos, ¿qué sería encontrar el amor de tu vida? ¿Aún me cuestiono eso, sabes? Pero llega un punto en el que piensas y analizas bien. Solo agarras una llave imaginaria, cierras tu corazón y te tragas aquella llave. Eso hago yo, ya con mis veinte y tantos años con tantas decepciones amorosas decidí enfocarme en mi y en mis metas.

Si, ya pasé la segunda década de vida. Cuando era pequeña solía ser muy estudiosa, tenía buenas calificaciones en la escuela. Sin embargo, a medida que crecía me volvía rebelde. Todo cambia al pasar de los años, lo sé. Cambiaba desde mi forma de pensar hasta en las medidas de mi cuerpo. Solía tener el cabello largo hasta la cadera, de la nada decidí cortármelo y pintármelo. Y es que así algunos hacemos cuando decidimos que queremos cambiar ciertas cosas en nuestras vidas. Yo sabía que ya no era una chiquilla ahora, analizo día a día lo que viví. No sé por que tuve que pasar por todo eso, pero como te lo vuelvo a repetir. Es algo con lo que tengo que luchar a diario. Sé que no puedo retroceder al tiempo y hacer como si nada hubiese pasado. Tengo miedo, lo sé. Pero, ¿qué puedo hacer a mi corta edad?, ¿echarme todos los días en mi cama a llorar?, ¿no comer?, ¿entrar en depresión? ¡No! Malgastaría gran parte de mi vida haciendo eso y todo por mi malestar, me cago la vida literalmente si se me pasa por la mente hacerlo. Pero en su momento lo pensé, es por eso que con certeza digo una respuesta negativa ante aquellas preguntas. Sé lo que quiero, antes tuve grandes oportunidades de obtener ciertos logros, metas que quiero aún, pero luego me cuestiono.... ¿Puedo obtener aún la posibilidad de crecimiento personal y aunque no sé cómo lograrlas, sé que siempre hay una solución para todo eso dicen, o no?

Desde muy pequeña -como ya lo dije- me he criado sin una figura paterna y si bien es cierto, no sé sobre muchas cosas. Mi mamá, fue padre y madre para mí. Aunque otras veces no fue ni uno, ni otro. A veces me cuestiono y me pongo a pensar en el porqué de las cosas. ¿Por qué mi padre prefirió otra mujer?, ¿Por qué decidió irse a vivir con otra persona antes que su familia?, ¿Por qué me pasa esto a mí?, ¿Por qué le pasa eso a otra persona? Soy consciente de lo que hablo y escribo en estos momentos. Quizás me llene de rabia al darme cuenta que mi madre y yo seguimos estando solas. No obstante, al ver la actitud de mi madre hacia mí a veces, ya se la respuesta. Esto más que un libro es un diario. Un diario que escribo para poder desahogarme. Para poder obtener la paz que busco al escribir párrafo por párrafo. Me gusta muchas veces releer lo que escribo. La primera vez que escribí mi diario fue a los 10 años.  

Pasan los días y sigo teniendo el mismo pensamiento, me cuestiono... ¿Estaré madurando? Ya tengo cierta edad para hacerlo. Incluso se me pasó la idea en independizarme, pero me respondo rápidamente luego de aquel pensamiento.

-Estás loca! - me lo digo a mí misma mientras miro a mi techo. Ya déjate de tanta inmadurez y enfócate en lo principal, en lo primordial, tú, tus estudios...

-Siento tanta mierda encima, no sé si puedo seguir con esto- Sigo hablándome a mí misma, no estoy furiosa, pero ahora estoy triste. No pasó por un buen momento emocional ahora mismo.

Sé que todos pasamos por malos momentos, pero ahí mi historia...

SECRETOSWhere stories live. Discover now