Faltaba poco para volver a verle. No dormí en toda la noche pensando en qué vestiría, qué maquillaje usaría, qué peinado me haría; pensando en qué le diría cuando lo viera.
Ya era de mañana, estaba lista para salir, tomar el transporte e ir al punto de encuentro.
Llego treinta minutos antes y como esperaba, soy la primera en llegar. Me siento un poco aliviada por eso, significa que no tendría que ser la primera en hablarle.
De igual manera, no me tomaría mucho tiempo esperar, después de diez minutos de haber llegado, comenzaría a llegar el resto.
Y llega él. A lo lejos lo veo acercarse y mi corazón comienza a ir más rápido, la respiración se aumenta y siento como mis mejillas empiezan a calentarse.
Con su cabello corto y bien peinado, una camisa de mangas cortas que resaltan el trabajo que le ha dado a sus brazos, unos pantalones anchos y zapatos negros; pero lo que más resalta es su sonrisa. Una sonrisa acompañada de dos hoyuelos que la hacen más preciosa. Me pierdo en mis pensamientos que no me doy cuenta que está parado frente a mí, con su mano en dirección a mí.
Y siempre era lo mismo. Un "hola" y un apretón de manos. La única interacción entre los dos, pero para mí era suficiente. Sufiente era verlo, aunque él no me viera a mí; oírlo y escucharle, aunque él no hiciera lo mismo. Y es que era dueño de una personalidad arrolladora, con un sentido del humor agradable y una maravillosa presencia. De esos que a cualquiera en su sano juicio volvería loco.
*
La profesora y persona guía ya estaban con nosotros y faltaba poco para comenzar.
—Ahora cada quién irá con un usuario y le ayudará en lo que necesite.— anunció la profesora y todos comenzamos a movernos por el lugar
Ubicada en mi lugar, pude ver que él estaba diagonal a mí. Ya había comenzado, estaba hablando con una señora bastante mayor y se le veía sereno, seguro de lo que decía y con confianza. Sus ademanes complementaba su personalidad. Era curioso y divertido ver la manera en cómo sus manos acompañaban todo lo que decía.
Así se pasó la mañana, entre consultas y mirarlo a él.
Era hora del almuerzo y había traído la comida de casa. Todos habían salido a almorzar en un restaurante cerca y había quedado yo sola, o eso pensaba.
—Creí que ya nadie traía su almierzo de casa.— hablan detrás de mí, haciéndome saltar — Lo siento, no quería asustarte.
Reconocí esa voz de inmediato, la reconocería aunque estuvieramos a oscuras. Mis pulsaciones se elevan, al igual que mi respiración, como siempre que él está cerca.
—No te-te preocupes.— a duras penas me salen las palabras del nerviosismo —Creí que estaba sola.
—Está bien.— una pequeña risa sale de sí — He notado que casi ni te conozco. Y eso que llevamos mucho tiempo estudiando juntos.
—Así es. — digo en mi pena y timidez —Igual no hay mucho que conocer.
— Sería interesante averiguar qué escondes.
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Quiero Conocerte
Short Story"Cómo pueden cambiar las cosas en un milisegundo, que lo que creías imposible está sucediendo en ese mismo instante, que el amor que creías platónico resulta ser correspondido, o para mala suerte, que todo se pierda por una mala decisión." Partes de...
