Desde el inicio no fui normal.
Nací antes de lo esperado, en un día al parecer especial.
El 24 de diciembre de 2002 fue cuando nací, con siete meses de gestación, no fue un parto natural, fue por cesárea, mi hermano mayor por 15 años, nos llevó a mi mamá y a mí al hospital ese día, se puso tan nervioso que no sabía si debía llevar zapatos o qué cosa, mi mamá como siempre guardaba la calma y ayudaba a mi hermano a pensar "con la cabeza fría" ...
Fui una niña sana a pesar de nacer antes de lo planeado, aprendí cosas que otros bebés tardan mucho tiempo en aprender de manera rápida y fui desarrollándome demasiado bien para mi edad. Cuando tenía unos cuantos meses de haber nacido, descubrí cómo abrir mi cuna y mi mamá se dio cuenta justo cuando estaba por poner mi pie en el piso, antes de caminar nunca gatee, empecé a moverme por mí misma, sentada en el piso y dando saltitos de espaldas, la primera vez que comí sola en vez de llevarme la cucharada de sopa de frijoles a la boca, la llevé a mi cabeza y me bañé en sopa de frijoles.
Cuando entré al colegio me parecía absurdo tener que hacer planas para practicar mi escritura, para mí, era una pérdida de tiempo "¡ya sé como hacerlo, no necesito hacerlo mil veces, mamá!". Pobre de mi mamá, que no sabía cómo hacer que su hija de 6 años supiera que esa era la metodología de el colegio. "Metodología" qué iba a saber yo de esa palabra, ella solo me repetía que era la única forma en la que mi letra podía ir siendo más entendible y bonita. Tuvo que hacer las planas conmigo para convencerme, llenamos todo el cuaderno y saqué buena nota.
Antes de pasar a primer grado, la directora de mi área le recomendó a mi mamá que me llevara a la psicóloga, creían que podía tener TDH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad).
La psicóloga a la que me llevó mi mamá, me hizo una evaluación y al parecer todo iba bien en mi cabeza, tenía un coeficiente intelectual mayor a la media, mi problema en resumidas cuentas era que el sistema habitual que usaban con los demás niños y niñas, era demasiado cuadrado, rígido, yo no quería estar sentada todo el día copiando preguntas y respondiendo, sin entender en su totalidad para qué iba a servirme eso, yo quería jugar, inventar historias, leer, cantar, hablar con niños de mi edad o simplemente ser lo que yo quisiera, pero claro, en el colegio no puedes hacer eso.
Así siguió mi vida durante 4 años, hasta que mi mamá decidió cambiarme a otro colegio, yo tenía demasiados problemas de conducta por platicar y nunca presentar mis tareas, pero todo parecía tan aburrido para mi, que no me importaba en lo más mínimo cumplir con nada. La única vez que hice mi tarea fue cuando un niño que me traía loca desde hace 2 años me pidió ser su novia, por medio de el papelito mágico al que todos y todas hemos sido expuestos o hemos utilizado, ese día me dió tanta energía saber que le gustaba, que terminé todas mis tareas en dos horas, para mí fue extraordinario, lo más cómico de esta historia es que lo tuve esperando una semana para decirle que sí y cuando por fin estábamos juntos, lo terminé tres días después porque me ponía demasiado nerviosa. No volvió a hablarme.
YOU ARE READING
Blanco y negro
Non-FictionLa vida es muchas cosas, son muchas etapas, cada una llena de un sabor diferente. La vida no es de colores, es de tonalidades de diferentes tonalidades de blanco, negro y gris.
