Mi vida hasta los 19 años fue muy aburrida.
Siempre; le temí a la diversión, o mejor dicho... A pasar los límites, a experimentar.
No hablo de simplemente salir a fiestas o antros, de tomar alcohol, de salir con chicos, porque... En realidad eso lo hice; pero sin diversión, porque a todo eso le puse un estúpido limite, que provoco que no pudiera divertirme como se debía.
Tampoco soy de las que piensa que hacer algún deporte, salir al cine, a un café, o leer un buen libro sea aburrido. Al contrario, a mí me encanta todo eso.
Pero también amaba salir a fiestas, conocer gente, tomar... Pero todo eso lo quería hacer con precaución porque ese tipo de cosas en exceso no son buenas. O eso creía yo.
Nunca sobre pase el límite, por no decepcionar a mis padres, ni a mí misma... Que estúpida era.
Eso cambio, hace unos meses. Aprendí que pasarse un poquito de la raya no estaba mal, no me iba a exceder, solo iba a dar algunos pasos después de la aburrida línea del llamado límite.
Y me di cuenta que era mucho más divertido, mucho más satisfactorio, que solo estar sentada escuchando las historias de sexo de tus amigas; tu no entendiendo ni una palabra que decir a causa de tu virginidad. Tomar solo una cerveza con miedo de que con solo una bastara para caer en la perdición; mientras los otros probaban sin miedo, esos dulces que te hacían ver un unicornio, o quizás un pandicornio, yo quería ver uno. E ir a las fiestas o antros siendo una antisocial, porque hablar con desconocidos no llevaba a nada bueno; mientras la gente conocía quizás al amor de su vida, a un buen amigo, o simplemente a una buena experiencia sexual.
Definitivamente una perdedora era yo.
Desde los 16 años tengo tantas ganas de un pene.
Sarah. Ella fue la que me llevo un poquito después de la raya.
Yo nunca me llevaba bien con Sarah, y no es como que ahora lo haga, pero a antes era peor. Ahora todo es más... Placentero. Si, esa es la palabra correcta.
Me decía lo aburrida que era, y que solo perdía mi tiempo sin saber el verdadero significado de diversión.
La odiaba por eso. Pero con el tiempo me fue enseñando a verdaderamente vivir la vida.
A ver de lo que me estaba perdiendo.
Entonces, un día cualquiera yo le dije que quizás tenía razón, y que quizá ella era la indicada para guiarme por el camino correcto, el camino chido.
Me hizo una lista con indicaciones que debía hacer para entrar al mundo del disfrute.
Al ver aquella lista, no paraba de reír. Era taaaan estúpida la lista. Parecía que un chico o chica hormonal secundaria lo había escrito. Pero así era ella; a sus 20 años, ¿Que podía hacer yo?
Al leer la hoja con palabras de tinta azul, pensaba en cada indicación que me puso mi amiga de pelo de chica básica.
Y en cada punto, pensaba como quería que fueran las cosas, y me imaginaba haciéndolas muy tipo cuento de princesas, y otras simplemente nunca las haría.
Aquel día, solo guarde en algún lugar de mi habitación la hoja que Sarah me había dado.
Definitivamente su lista no estaba del todo bien.
Pero bastaron unas semanas, para que mi dignidad y decencia, se fueran a la mierda.
Cosas para que la aburrida de Alo deje de ser una Yulisa... Perdón una monja:
1- Probar algún dulce de la felicidad. √
2- Tomar más de 6 cervezas. √
3- Dejar de ser virgen. √)?
4- Besar a una chica o cogértela, o que te coja. √
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Una historia más de algún adolescente.
Teen FictionComo lo dice el titulo, una historia más de algún adolescente.
