Desde pequeña había escuchado como donde una vez paseó con su padre una vez hubo muchas personas que comían humanos.
-¿Por qué? ¿No había más comida? - preguntaba Lucía a sus siete años de edad.
Ella recordaba el hermoso río que recorría el pueblo y las casas abandonadas, llenas de musgo y de plantas trepaderas que recorrían de principio a fin muchas de las diez casas que habia en ese lugar.
Lo hermoso que fue el día que ella y su padre iban agarrados de la mano a explorar ese caminito verde, donde su padre le explicó por primera vez desde el reflejo del río lo hermosa que era y que nadie le dijera lo contrario.
-No cariño, es algo muy complicado de explicarte a esta edad. Pero lo que quiero advertirte es que vayas siempre acompañada a ese lugar. - Comentó su padre.
Ella no entendía,porque en momentos como estos su padre le quería explicar algo que estaba fuera de su alcanze.
-¿Però no prefieres hablar de como te encuentras tú? ¿Cuando te volveremos a llevar de nuevo a casa?
Su padre llevaba ingresado un año en el hospital de esa ciudad, tenía una enfermedad de la cuál a Lucía no le explicaron.
-Cariño, todo está bien, en nada volveré a casa - y con ello abrazó a su hija.
Lo que Lucía tampoco sabía es que ni su padre podía afrontar su propia muerte, y que en ese momento la camisa de la pequeña estaba llenas de lágrimas.
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CANNSITE
Teen FictionLucía viaja todos los días en un pequeño autobús para poder acceder a sus estudios. Le encanta observar por la ventana todo el paisaje y relajarse, pero hay un lugar específico donde, entrando a la ciudad hay un pequeño pueblo abandonado. La leyen...
