Capítulo 1: La Historia

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Desde los tiempos más antiguos existían seres cuyas capacidades y acciones se distinguían como el agua y el aceite.

El bien y el mal, la luz y la oscuridad, los ángeles y demonios vivían en una guerra total, una que nunca terminó.

Los demonios al ser poseedores del mal, deseaban el dominio de los mundanos para saciar sus más oscuras tentaciones.

Estos llevaban a sus presas a los más exquisitos placeres lujuriosos para atraerlos a la oscuridad y así cuando estos sucumbían ante el peligro, sus pecadoras almas eran consumidas por la oscuridad y el mal obtenía más poder.

A la vista de los santos, los ángeles, era un pecado atroz que debía ser eliminado, pues en sus reglas sagradas arrastrar a un ser-no importa sí es humano-a la perdición sin consentimiento alguno era una falta que se castigaba con la muerte.

Los ángeles culpaban a los demonios pero no podían ejercer su ley sin haber puesto la opción a estos.

Los diálogos entre ángeles y demonios no término bien y se desató la guerra eterna.

Esta trajo consigo muchas bajas para ambos bandos tanto así, que estaban a unos pasos a su extinción.

La luz y la oscuridad hicieron un pacto en donde ambos respetarían a los mundanos por sólo el hecho de existir.

El mal también tendría que controlar a sus retorcidas ganas de alimentación con los humanos, dejando a estos a que tomaran su propia decisión.

Los ángeles por su parte no atacarían a los seres oscuros siempre y cuando cumplierán su palabra, estos también dejarían tomar la decisión a los humanos de elegir un bando, puesto que si un humano por elección propia decide a el mal, la luz no podrá interferir.

Este tratado se ha mantenido al margen durante siglos, esta ley se a ejecutado solo por "El Consejo del bien y el mal", cuya representación hacen participe los altos mandos de ambos bandos.

También se acordó que para dejar más justa esta ley, ningún mortal debería saber sobre su existencia, pues se cree que el tener conocimiento de quién es quién, impide tomar a plena conciencia un bando, ya que existen las creencias religiosas y satánicas que llevan a los extremos las acciones humanas incluso sin haber decidido libremente.

Ambos bandos vieron las creencias humanas como una forma de obligar a estos a tomar elecciones equivocadas, por eso la condición anterior se acepto sin molestia alguna.

Llevando a cabo esta ley y sus condiciones, los ángeles y demonios pasaron a convertirse en mitos y leyendas, en cuentos para niños y demás.

En pocas palabras, son historia.

Pero hay mundanos quienes relatan que en el Cielo hay actividad y voces en la oscuridad.

Personas que ven la realidad de otra forma, murmuran en su mente que aún en estos tiempos de evolución existen seres rondando por las calles con un rostro de ángel pero con un alma perversa, y hay quienes ven humanos con alas de luz.

Para percibir todo con mayor claridad hay que tener alma, mente y corazón abiertos, sin contar que toca prestar mucha atención pues estos seres son muy precavidos.

Pueden pasar tan inadvertidos que la persona que está a tú lado puede ser el ángel más puro o el mismísimo diablo.

El Grito De Los Condenados [+18]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora