Se acerca año nuevo y como es costumbre, esta alma y sus amigos se dirigen a la playa para acampar. 4 en cada camioneta y ya están listos para irse. A mitad de camino, con la música al máximo, dicha alma gira su cabeza hacia la derecha y mira por la ventana. Sus ojos quedan atrapados en un espectáculo sin igual, una batalla de fuego y aire está tomando lugar justo al lado de ellos. La música ya no tiene cabida en su mente, casi todos sus sentidos anulan sus funciones. Es como si su mirada estuviese atrapada, observando esa matanza que parece durar una eternidad. Los árboles están de testigos, sin intervenir ni objetar, esperando que todo termine. Conforme el carro continua el camino, el aire va ganando la batalla, cada vez hay menos fuego en el escenario. Es como una gran ola gris, atacando ferozmente a las llamaradas anaranjadas y rojas, apagando su energía vital. De repente, algo llama la atención del alma, haciendo que esta pierda la concentración. Un cartel.
"Zona de neblina".
El alma sabe lo que significa y con lágrimas al borde de sus ojos, listas para dar el salto final, dirige su mirada, una vez más, al baño de sangre. La flama de los últimos soldados está a punto de extinguirse, su luz lucha para no apagarse. El final se acerca. La única llama que quedaba de pie es devorada por el ejército gris.
Oscuridad.
La batalla fue dispareja y el ganador era predecible, pero esta alma, aún sabiendo todo ello, llora la pérdida de luz. El auto en el que va es rodeado por el ejército vencedor, el cual parece haber triplicado sus fuerzas. Ahora ellos luchan para que su luz no de extinga. Pero no están solos. El conductor gira bruscamente para evitar un par de haces de luz que estaban a punto de impactar contra ellos. Todos se mantienen atentos por si se cruzan con otros guerreros.
Pasó una hora y el ejército gris se disipó.
Su luz se mantuvo intacta, brillando con fuerza, en honor a aquellos a los que le robaron la suya.
Al fin, llegaron a su destino.
Esta alma está lista para empezar una nueva travesía pero también sabe que la guerra aún no ha acabado. Y jamás lo hará. Es eterna, como el tiempo. Esa no era la primera batalla en la que participa y tampoco, la última. Usa la armadura del ejército de la luz, jurando, siempre, dar toda su energía por vencer a la oscuridad y eso hará. Cada día de lo que le queda de vida.
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Un Alma Perdida
Non-FictionUn alma. Una guerra. Todos somos parte de algún ejército. Conforme pasa el tiempo, descubrimos quienes son nuestros aliados y quienes, nuestros verdugos. Esta alma lo supo desde que aprendió que el dolor no solo reside en el mundo externo, en los e...
