Abuela

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"Todas las mañanas y tardes son iguales ...".
Al menos para Irma.

Lleva una larga y dura historia, en su corta y blanda estatura.
Irma saluda al sol a las 6 en punto.
Ella se enfada mucho si su relojería está mal o no da bien la hora.
Para ella, haberse quedado dormida así sea por unos insignificantes -o no- minutos, es como si se le terminara la caja de cigarrillos a un fumador que padece insomnio en mitad de la madrugada.
Irma inicia su despegue de la cama contraccionando la zona abdominal, y luego coloca sus brazos uno a cada lado de su cuerpo, hasta tomar el impulso final que termina de poner recto su torso, quedando de frente a su ropero de roble.
Primero baja su pierna derecha y al cabo de unos segundos, baja la izquierda.
Su cama cruje mientras ella realiza el arduo trabajo de levantarse, o al menos así lo califica Irma.
Irma nunca desata sus cordones cuando se quita las zapatillas, y reniega cuando al otro día se las tiene que volver a poner.
A ella no le interesa qué ropa usar, ni combinar la vestimenta.
Siempre usa polleras largas que pasan sus rodillas, una blusa amarilla característica y una campera negra de lana.
Su casa es muy fría, por lo que al abrir la puerta que da la entrada al living, ubicada en un angosto pasillo que comunica el dormitorio, baño y entrada a la casa, lo primero que hace es encender la vieja estufa a leñas que aclimata la sala.
Irma camina rápido.
Las pisadas entre pié y pié.
El médico le aconsejó bajar de peso ya que sus rodillas lo sufren.
Pero ella se ofende cuando el "dotor" se lo dice, y automáticamente a la salida del consultorio camino a su casa, pasa por la farmacia del barrio a pesarse, aunque sabe que es una tortura ya que se aflije mucho si la balanza no le da buenas noticias.
Igualmente nada se compara a la angustia que sufre Irma al recordar cada mes de febrero, la muerte de su esposo Pedro... quien la dejó viuda, y con dos hijos por criar.
Irma no quiere que le tengan lástima.
Pero al mirarla a los ojos, prestar atención a sus amorosas y callosas manos, y ver esas manchas blancas como salpicaduras de témpera en su rostro y brazos, en ese triste mes, es inevitable no sentir lástima o pena por ella.
Irma es una mujer religiosa y cada mes reza el Rosario.
Irma lava y tiende la ropa a mano, no le gusta el lavarropas.
Calienta la leche en el fuego, no usa microondas.
Los días de lluvia cocina tortas fritas y buñuelos.
Ella es una ama de casa, y la casa la ama a ella.
Irma tiene una voluntad y espíritu de vida muy admirable, y más admirable es aún, su pasión por la máquina de coser.
Ella teje todo el día recostada en un sillón mientras mira televisión y toma unos mates pero, más le gusta todavía, dejar morir la tarde en su maquina de coser.
Irma siempre dice que su máquina de coser es su segundo marido, y su tijera con que corta la soledad.
Y aunque ella diga lo contrario, muy en el fondo todavía la siente, al extrañar su vida con la compañía de Pedro.

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⏰ Last updated: May 24, 2023 ⏰

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Breve descripción a mi abuela Irma.Stories to obsess over. Discover now