- ¿Esta bien si me pongo aquí?
- Más a su izquierda, si fuera tan amable.
- Rosa, deberíamos movernos nosotros, ¿no te parece?
- Qué estúpida, tienes razón. Lo lamento, profesor.
- Tranquila, tranquila, me siento identificado con esa clase de nervios. Me hubieran visto la primera vez que di una entrevista para un periódico local. Caí encima del joven entrevistador por un tonto resbalón al acercarme a saludarlo.
El de la cámara y el asistente, incluyendo la joven del flequillo, se echaron a reír. La periodista se ubicó delante del pupitre a una distancia bastante considerable para que el intrépido Omar posicionara el aparato lo más estable posible. Querían sacar la mejor toma del hombre bien parecido. El sujeto detrás del escritorio se ajustó los lentes y el saco. Sencillo y sonriente, tomó asiento extrayendo su smartphone para revisar sus últimas notificaciones. Al no ver el mensaje que estaba esperando, lo guardó y miró a la señorita ya listo para responder las preguntas.
Habrían avanzado unos minutos hasta que se cansó de seguir el guión. Había intentado mantenerse pulcro y formal, pero lo cierto es que ese tipo de cosas tendían a aburrir demasiado a la gente. Existía una barrera entre entrevistador y entrevistado que pretendía romper sin parecer hosco.
- ¿Podemos dejar un poco de lado la formalidad?
- ¿Disculpe?
- Claro, si es que se puede. El ambiente está bastante tenso, ¿no? - dijo pidiendo la aprobación de los chicos con frescura sutil.
Rosa titubeó. No tenía idea de qué responder.
- Vamos, Omar… ¿Omar te llamas, verdad? - el chico asintió - Siéntate en los sillones de por allí. Están puestos para que las personas los ocupen. Vamos, la cámara está perfecta ahí. Estar mucho tiempo de pie te hará daño, hijo. Tú igual, muchacho, pónganse cómodos.
Accedieron a su generosa humildad, tímidos y sonrientes. Rosa se vio embelesada por el profesor, tratando a su vez de recuperar el hilo. Aclaró su garganta y prosiguió.
- Entonces, ¿profesor? ¿Podría hablarnos un poco más de las leyendas urbanas, o tal vez la veracidad que se esconden detrás de los videos de temática de terror que abundan a grandes cantidades hoy en día?
El hombre suspiró profundo.
- Es evidente a cuánto han logrado escalar los cortos con imágenes y sonidos escalofriantes en tiempos actuales. La popularidad que poseen es indiscutible, en especial los que salieron cuando los cibernautas apenas y utilizaban Youtube como una herramienta de entretenimiento. Se volvió más fuerte durante el año 2007. Por ejemplo, uno de ellos fue ese video que se colgó en la red, el de la carretera, ¿lo recuerdan? Es un clásico. Sigues con la mirada a un auto que viene de una curva por una carretera en medio de un entorno verde y frondoso y de pronto te llevas la sorpresa.
- ¡Ah! - soltó Rosa en voz alta y después se tapó la boca poniéndose colorada.
- ¡Oh, vamos! Que no te de vergüenza - el profesor se desternilló de risa golpeándose la rodilla -. Todos vimos ese comercial, porque de hecho lo que pocos saben es que se trataba de un comercial alemán de café enlatado. ¡Era una locura pensar que alguien pudiera aguantar ver eso en la televisión! ¿A quién se le ocurriría? Reproducirlo era de valientes.
- No apto para cardiacos.
- ¡Exacto, no apto para cardiacos! Ya lo entiendes. Años más tarde, el fantasma en la mecedora, luego el fantasma del espejo, el fantasma de la despensa, la chica de la carretera. Videos más elaborados como Usuario 666 o la temible leyenda del video en blanco y negro de Suicide Mouse.
- Sí, me parece haber oído de ellos. Muchas personas creaban mitos, historias aterradoras como que el espíritu de los videos se te aparecería a medianoche y no tendrías más salida que confrontarlo o esperar una muerte horrorosa.
- Exacto, ahí radica el punto. Son las mismas personas las que alimentan estas leyendas y CREAN sus propias leyendas, llegando a ser, incluso, un reto para los escépticos, ¿no? A veces por probar que no existen tonterías como maldiciones, espectros y demonios, se atreven a reproducir el contenido. Ojo, no he dicho que todo sea un engaño. Yo en lo personal tengo una fascinación por lo paranormal, pero también no me gusta que me agarren de ingenuo.
- ¿Me está diciendo, profesor, que algunas leyendas urbanas que surgen a partir de un video subido a la red pueden ser reales?
- Generalizar sería exagerado. Las pruebas verídicas siempre tienen la oportunidad de respaldar las historias contadas a voces. Si nos remontamos a la época donde el ojo humano aún no había visto el terror en su máximo esplendor, digo, cualquier cuento que involucre un corto maldito se volvería un pretexto para convertir a los ateos en religiosos.
- Dado entonces lo que usted ha respondido, ¿cuál sería su opinión acerca de las personas que buscan respuestas tras estos mitos, los que no se dejan engañar y se obsesionan con "hallar" una aparente verdad? - enfatizó.
- ¿Como los investigadores paranormales? Hay una gran diferencia entre buscar respuestas y estar obsesionado con ellas. Durante el 2007, la palabra “perturbador” no solo se volvió el encabezado de innumerables periódicos y blogs en la internet, lo describían como el terror hecho video. Un minuto y veintiún segundos de tortura visual y sonora era lo que se necesitaba para asustar a toda una generación. Y desde entonces no hubo nada igual... Hubieron seis chicos, en especial uno, que motivados por su incertidumbre decidieron hacer algo al respecto. No puede ser real, pensaron. ¿Quién era la mujer del video? ¿Era un hombre quizá? ¿Quién era el verdadero responsable detrás de unos de los virales más famosos de su época? ¿Cuál era su propósito? Había provocado pesadillas, pánico, miedo y hasta en los casos más extremos, suicidios.
- Perdone, profesor, ¿dijo suicidios? ¿Un video provocando suicidios?
Este asintió.
- Aunque no se comprobaron al 100% - tomó un respiro -. No se quedaron con los brazos cruzados. A diferencia de otros aficionados, ellos fueron más allá de solo ochenta y un segundos. Pero jamás supieron si el seguir al de la idea había sido un error o un acierto.
- Hablamos de una historia que muy pocos conocen, porque después del descenlance, la noticia fue olvidada por los medios. Inclusive hasta este momento, que tenemos la oportunidad de hablarlo. ¿Usted qué piensa, profesor? ¿Qué fue, un error o un acierto?
Bajó la mirada, con la expresión completamente nula y la mente algo aborotada. Se había hecho esa pregunta por mucho tiempo, al igual que el resto, que estaba seguro, aún tenían claros esos recuerdos responsables de la mayoría de sus insomnios.
Entonces levantó la cabeza y se animó a responder con una sonrisa tranquila y un trasfondo falso.
- Aún no lo sé.
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Obedece a la Morsa - Pesadilla Viral: Parte Dos
HorrorEsta historia es una secuela directa de "No Obedezcas a la Morsa: Pesadilla Viral Parte Uno", donde se relata la historia de cómo un video de dudosa procedencia comenzó a surcar el internet aterrorizando a todo aquel que lo veía. Como el texto anter...
