El clima era lluvioso y hacia mucho frío, las hojas de los árboles se movían debido al viento, este era tan fresco que me ocasionaba escalofríos y hacia que los bellos de mi piel se erizaran a pesar de estar bajo el suéter, ese suéter que emanaba su olor de tantas veces que lo usaba, le encantaba tomarlo de mi habitación y llevárselo sin que me diera cuenta, para al día siguiente verlo usándolo en la escuela. O en otras ocasiones solía usar mucho el atrevimiento que ni siquiera me preguntaba si podía tomarlo, solo se lo ponía en frente de mí dejando que aquella prenda lo cubriera hasta casi llegar a las rodillas, yo reía cada que hacía eso.
La ansiedad me invadía al imaginarme su reacción al saber que justo iba a comprar los boletos para el concierto de nuestra banda favorita, pero debía esperar hasta el día siguiente a la hora de clases.
Las pequeñas gotas caían sobre mi suéter y mi cabello demasiado desordenado, a él le gustaba que lo trajera así todo el tiempo, decía que es natural y me veo muy bien, aunque de lo último no tengo mucha seguridad de que sea cierto. Reí al recordarlo, él es la persona más tierna y linda que he visto y esperaba con ansias de que sea ya la hora de clases para poder verlo, además de que quisiera ya contarle que tendría los boletos que tanto quiso para el concierto, aunque bueno; ahora mismo me encontraba corriendo bajo la leve lluvia solo para comprarlos, el hecho de que se hayan agotado también es una opción, aunque prefiero no pensar en eso.
Verlo feliz es lo que más quiero en este mundo, y haría lo que fuera solo para ver esa hermosa sonrisa en su rostro. Me doy cuenta de que por milésima vez en el día me encuentro pensando en el involuntariamente, respiro inhalando y exhalando tranquilamente con la intención de que la sangre baje de mis mejillas para que nadie me vea de forma extraña y poder comprar los boletos con calma. Cuando por fin me he calmado un poco y ha bajado mi sonrojo estoy listo para comprarlos.
Los tomo en mis manos después de tanto tiempo esperando por ellos, los miro detenidamente "concierto Twenty One Pilots", sonrío cuando una emoción indescriptible me invade de sobremanera. Esperé tiempo para que salieran los boletos, para después llenarme de valentía y preguntarle al chico que me gusta -también mi mejor amigo- si le gustaría ir conmigo al concierto. Mi corazón se alegró cuando con mucho entusiasmo me dijo que si, pasaron dos semanas y el no paraba de hablar de lo genial que sería ir al concierto conmigo y lo mucho que nos divertiríamos, por qué; esta vez iríamos solos, sin nuestros demás amigos de por medio, al fin solos.
Desesperado tome mi celular para llamarle y decirle que por fin los tenía cuando mi celular vibró indicándome que era una llamada de mi madre, lo cual me extraño ya que no había pasado mucho tiempo desde que salí de casa además que le había avisado a donde iría. Pulsé el botón para contestar con el ceño fruncido, creí que era una de esas fastidiosas llamadas que hacia cada cinco minutos solo para saber si estaba bien, para asegurarse si estaba con mis amigos o algo parecido. Pero no fue así.
-Si me llamas para saber si estoy bien, quiero decirte que no te preocupes. Además, ya iba de regre...
-No Finn, no te llamo para eso- me cortó inmediatamente- esta vez es necesario que escuches lo que te voy a decir, pero prefiero decírtelo cuando llegues.
Mire para los dos lados de la calle para asegurarme que podía cruzar, la voz seria de mi madre hizo que me preocupara más. Crucé la calle cuando no paso ningún auto, faltaban ya pocas cuadras para que llegara a mi casa por lo que apresure el paso, si era necesario que escuchara lo que tenía que decir era de suma importancia que estuviera en casa lo más pronto posible. Sí, mi madre ya me estaba preocupando, suelo preocuparme muy fácil, y más cuando me habla en tono serio y no es para regañarme.
-Ok, ya casi llego- dije y colgué mientras apresuraba el paso.
Cuando ya estuve enfrente de mi casa me percaté de que estaba un auto de policía afuera, lo cual hizo que mi confusión y preocupación subieran provocándome más escalofríos, creí que ese era solo trabajo del frío.
Abrí la puerta con intriga, quería saber ya que era lo que estaba pasando y el por qué todo se volvió tan raro. Mi madre se levantó cuando abrí la puerta del todo, se encontraban dos policías sentados en uno de los sillones de la sala.
- ¿Qué ocurre? - pregunte preocupado.
Mi mamá volteo a ver a los policías unos segundos, como dudosa y con una mirada llena de miedo, estos asintieron levemente con la cabeza.
Todo parecía estar pasando en cámara lenta.
-Jack desapareció hace dos horas- dijo por fin. Mi vista comenzó a hacerse borrosa a causa de las lágrimas que amenazaban con salir, me esperaba de todo menos eso. Enfoqué la mirada brillosa a mis manos y con lo poco que podía ver distinguí los boletos. No iba a pasar nada de lo que habíamos imaginado. El ya no está. Se ha ido.
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• BLACK CLOUDS • /Fack/ OS
FanfictionCuando la felicidad y la emoción parecen iluminar todo para Finn, resulta que no todo puede salir como parece o como se planea. "La capacidad de hacer planes y de imaginar el futuro, va de la mano con la capacidad de preocuparse, de temer al porveni...
