PETER
Por lo general no era una persona muy apegada a un trabajo. Era de aquellas que creían que no era sano llenarse de responsabilidades y vivir solo para trabajar. Pero lo cierto es que eso se complicaba ponerlo en práctica cuando era socio de una empresa bastante importante de indumentaria para hombres. El mercado estaba cada vez más competitivo y nuestro establecimiento debía estar a la altura de las circunstancias. Afortunadamente todo funcionaba a la perfección gracias al compromiso y dedicación que le entregábamos a este lugar tanto mi socio como yo. Mariano (Torre) era un tipazo. Antes de ser un excelente compañero y socio, era una gran persona. Nos conocíamos desde que éramos chiquitos. Su familia y la mía eran grandes amigas y con él, a pesar de la diferencia de edad, construimos un extraordinario vínculo de hermandad. Tal es así que yo lo trato como un hermano más. Teníamos la confianza absoluta de contarnos todas nuestras cosas, sean buenas o malas. Es por eso que también fue a mí al primero que le propuso su descabellada idea de montar esta empresa como socio junto a él. Al principio no estaba muy convencido porque era mucha responsabilidad y debía aprender infinidades de asuntos para estar al mando de un negocio. Él los tenía porque tenía dos títulos universitarios pero yo no tenía la suficiente confianza en mí mismo como para hacer esto. Después de largo tiempo, y mientras él dedicó su tiempo a construir la empresa, logró su objetivo. Claramente él sabía que yo iba a aceptar. Por eso éramos amigos. Sin embargo, él tuvo la deferencia que mientras se construía el edificio, yo me dediqué a estudiar como correspondía y al mismo tiempo, trabajaba. Fueron años de mucho sacrificio pero valieron la pena porque lo que logró este hombre con esta compañía era admirable. Además, todo el tiempo estaba pensando ideas nuevas para incorporar y crecer cada vez más. La verdad es que no me podía quejar en lo más mínimo. Y ustedes se preguntarán ¿este chico no tiene vida social, novia, amigos...?¿solo vive para el trabajo? La realidad es que en estos momentos eran épocas de mucho trabajo, más que durante todo el año. Había mucho más movimiento en el mercado, como mencioné al principio, más demandas, que exigían estar realmente concentrado en esto. Pero por suerte tengo una familia que me apoya muchísimo y amigos de oro que me bancan y nos juntamos los fines de semana ya que el resto de los días realmente se me complica. Imagínense que con estas referencias no tengo tiempo de estar en pareja y, para ser sincero, tampoco ha llegado ese amor real y verdadero que me partiera la cabeza. En realidad sí, una sola vez pude vivir ese amor pero era en vano recordarlo porque ella ya no se acordaba de mí. Y cuando digo que no se acuerda de mí es LITERAL. Resulta que ella fue el gran amor de mi vida. Aún lo es. Fue mi primera novia, desde los 14 años hasta los 18. Con ella viví las primeras experiencias en el amor, mi primer beso, mi primer "te amo", mi primera vez... luego de 4 años intensos, decidió irse a New York a encontrar su nuevo destino. A mí me dolió muchísimo, no solo porque me lo dijo un día antes de irse sino por la manera en que se dio todo. Poco antes que ella tomara esta decisión, nos enteramos que estaba embarazada. Imagínense nuestra felicidad al saberlo. Había mucho miedo también, por supuesto. Éramos chicos y no teníamos idea de cómo criar un bebé. Yo debía conseguir un trabajo pero no era problema para mí hacerlo. Nuestros padres no estaban muy contentos al comienzo pero sabían que nosotros íbamos a hacernos cargo y comportarnos acorde a la situación. Además éramos novios hacía años y entendieron que esta etapa debíamos transcurrirla juntos, con el amor como prioridad, siempre. Pero, desgraciadamente, por cosas de la vida, a los tres meses, lo perdió. Eso fue determinante para nuestra relación. Ella comenzó a alejarse, no quería verme, inventaba excusas, y cuando lo hacíamos era para pelearnos. Todo el tiempo le pedía que habláramos sobre lo que pasó pero estaba encerrada en sí misma. Me culpaba y me decía que no la entendía. Yo la apoyaba e intentaba salir de esa situación distrayéndola pero nada resultaba. Por dentro yo también me estaba muriendo de dolor pero no quería transmitírselo. Ella jamás se dio cuenta de eso porque al poco tiempo me anunció que se iba a estudiar New York lo que tanto amaba: cantar y bailar. Le pedí de todas las maneras posibles que no lo haga, que buscáramos opciones. Acá podía hacerlo tranquilamente, es más, ya había averiguado en academias antes del embarazo. Pero tenía todo decidido. Había sacado el pasaje de ida. Entonces entendí que el amor también es soltar, dejar ir, para que el otro pueda ser feliz. Yo obviamente que sufrí su partida pero a los meses surgió la propuesta de Mariano y decidí hacerlo por mi bienestar, después de la insistencia de mi familia y amigos, claro. Poco a poco fui enfocándome en los estudios y en el trabajo que se me venía por delante. De ella me enteraba por Eugenia, una de nuestras amigas en común. A través de ella supe que a Lali le estaba yendo muy bien y se hizo conocida, no famosa, por cantar en muchos eventos, bares, restaurantes. Obviamente que un día, por curiosidad, me metí en youtube y vi algunos videos de ella rompiéndola, como siempre. Se lo merecía y me hacía bien saber que estaba siendo feliz con lo que ella tanto amaba. Después de eso le pedí a Euge que no me cuente más cosas sobre ella así que seguí enfocado en mis cosas.
YOU ARE READING
La memoria del corazón
RomanceLali y Peter y un amor que va más allá de toda adversidad. Novios desde la adolescencia, se separan por un hecho traumático, ella se aleja y va a vivir a New York para estudiar y dedicarse a lo que más amaba: cantar y bailar. Después de tanto tiemp...
