único

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Mark Lee.

Tan inocente, tan lindo y calmado. Tan bebé, tan hermoso y perfecto a la vista de cualquiera que pase. Un chico tan cautivador, tan etéreo para cualquier ser humano existente.

Más para Qian Kun, quien es quien ha estado siempre para él. Siempre le ha apoyado, le ha cuidado de cualquier mal que venga o de cualquier problema en el que el pequeño se pueda meter.

De vez en cuando Mark puede dejar de ser ese ser lindo, adorable y callado pasando a ser un chiquillo berrinchudo, un poco gruñón y a veces molesto. Claro, no para Kun. Kun no le veía nada de malo a eso.

Aunque sí era molesto que Mark también le llamase "mamá Kun". ¡No es una mamá! ¡Ni siquiera es una mujer!.

— Mamá Kunnie —habla Lee, mirando a Qian quien solamente le ignora—. Mamá Kunnie —repite de nuevo, y Qian ni siquiera se toma la molestia de mirarlo—. ¡Mamá Kun!.

— Vuelves a llamarme así y tendrás un jodido castigo, ¿me oíste, Mark Lee?.

El más pequeño se queda callado, quieto en su lugar sin decir nada. ¿Un castigo? ¿Qué clase de castigo tendría Kun para él?. Además, uhm, Mark no es un mal chico. Está seguro de que es el mejor chico.

— Mamá Kun —habla una vez más, jugando con la paciencia de Qian.

— Mark...

— Mamá Kunnie~ —Lee ríe, con diversión ante lo que parece ser un Kun enojado.

— Ven aquí —llama Qian, con enojo en su voz. Mark tiembla en su lugar—. He dicho que vengas aquí. Ahora.

— Hyung...

— He dicho ahora, ¿no me has oído? —el pequeño traga duro, con nerviosismo.

Con pasos lentos se acerca a Kun, el sudor comienza a recorrerle el cuerpo completo y solamente suspira con un nerviosismo bastante alto. ¿Qué tal si aquel castigo que Kun dice es doloroso? ¿O cansador? ¿Qué tal si ya no le deja comer sandía?.

Oh, mierda.

Se posa delante de Qian, con las manos entrelazadas delante de él y la mirada y cabeza mirando hacia abajo. En ocasiones cruzando sus ojos con los de Kun, quien tiene un semblante serio, algo enfurecido y un poco atemorizante.

Bueno, demasiado atemorizante.

— Sobre mis piernas —ordena y los ojos de Mark se abren en sorpresa—. Ya.

— ¿Eh? —él parece tan confundido, tanto que Kun quiere reírse de lo tierno que se ve—. S-sus... ¿S-sus piernas?.

— Sí —responde con sequedad—. ¿O acaso tienes miedo de hyung?.

— ¡N-no! —Lee se apura a decir, el tartamudeo en su voz siendo evidente—. Y-yo sólo...

— Entonces haz lo que pido —ordena Qian otra vez, ahora con la voz más ronca y firme—. Ahora.

Mark murmura maldiciones, caminado tembloroso hasta Kun. Posa sus manos sobre los hombros ajenos y siente su rostro arder cuando sus piernas se posan a cada lado de Kun, quien al tenerlo ya sobre sus piernas coloca sus manos sobre sus caderas.

Jadea nervioso al sentir la respiración de Qian recorrerle el cuello, se hace pequeño en su lugar y muerde sus labios ante las suaves caricias que recibe por parte del otro chico. Escalofríos y escalofríos lo invaden, sus nervios a flor de piel por tener al más grande tan cerca suyo.

Sus grandes ojos se cruzan con los otros, una corriente lo hace temblar en su lugar y rápidamente sus brillantes orbes achocolatadas se posan sobre los belfos del más grande.

❝Daddy Kun❞ ¦ KUNMARK OS.Stories to obsess over. Discover now