Recuerdo de Lyra.

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Cuando sus ojos se cerraban, yo veía desde afuera, la forma en la que sus delicadas y largas pestañas negras tocaban sus pálidos pómulos.
Era hermosa, y cada noche cuando cerraba sus ojos lo era más todavía.
- ¿En dónde estoy?- me preguntó aquella vez, justo después de despertar.
- Estás en casa. Mira, he encontrado las flores más hermosas para ti.
Puse el ramo de lavanda y margaritas en sus brazos y la vi sonreír. Era esa sonrisa tímida que se otorga cuando no conocemos a la persona que nos saluda.
- Gracias- susurró y las olió delicadamente mientras sus manitas las apretaban más contra su pecho. - ¿Cómo supiste que eran mis favoritas?
En ese momento quise responderle que la conocía desde hacía tiempo y que era la única a la que le había dado flores en toda mi existencia. Ella fue mi primera. Quería tomarla de la mano y hacerla olvidar todos sus problemas, besarla como si la oscuridad nunca fuera a llegar.
Pero no podía, porque la oscuridad estaba en camino, y cada vez que nos veíamos estaba más y más cerca de nosotros.
- No lo sabía, sólo tomé las que me parecieron más adecuadas para tu cabello. -Lyra se sentó en el suelo y yo la acomodé entre mis piernas. Su largo cabello castaño oscuro corría como seda sobre su espalda. Ella comenzó a tararear la canción y todo fue tomando vida.
Los campos de pasto verde y siena se alargaron bajo nuestros cuerpos. Pude sentir la hierba comenzar a picar en mis piernas. El árbol de la colina resguardó nuestras cabezas con la sombra de sus hojas. El cielo se coloreó de azul y algodonadas nubes viajeras lo cubrieron.
Comencé a poner margaritas a lo largo de su cabello, intentando hacer una trenza, la cual me quedó muy maltrecha, por cierto. Cuando terminé superpuse pequeños ramos de lavanda para hacerle una corona.
Lyra se volvió y lo profundo de sus ojos negros paralizó cada uno de mis movimientos. Tenía mucho poder sobre mí.
- ¿Me extrañarás?
¡Dios! Claro que sí. Ella era mi todo.
- Lyra...-hice como si la regañara mientras acariciaba una de sus mejillas con mis manos. -Sabes que me verás siempre que despiertes. Siempre estaré aquí. No debes tener miedo.
- Siempre tengo miedo Alden, hay veces en que cuando despierto no te recuerdo ¡Mira hoy! Ni siquiera recordaba tu nombre.
Un escalofrío corrió por mi columna. Estaba cerca, lo sabía, pero no podía decírselo. No podía contradecir a la oscuridad. Pero esta chica me era muy importante.
- Siempre hay miedo, Lyra, -la tomé por los hombros con suavidad. Lo menos que quería era asustarla.- siempre. Pero no debes dejarte intimidar por él, si lo haces, aunque sea un mísero segundo, todo nuestro esfuerzo habrá sido en vano.
Ella me miró con cariño. Sujetó mi rostro con sus manos y me besó dulcemente. ¡Cielos! Era la sensación más gloriosa que podía existir.
Lyra se levantó y estiró su cuerpo hacia arriba. Yo me levanté también y la abracé desde atrás.
De repente todo se volvió gris, y su cuerpo se debilitó entre mis brazos. Ella soltó un grito desgarrador y pude sentir como temblaba.
La abracé contra mí en un intento desesperado de que no se durmiera.
No quería que se fuera todavía.
- ¡No temas Lyra! ¡Estoy contigo!- grité alto tratando de que me escuchara entre sus gritos.
Sus alaridos y temblores pararon gradualmente. Todo, lentamente fue volviendo a su color.
La pequeña chica se giró para encontrar refugio en mi pecho. La apreté contra mi corazón y escuché sus sollozos mudos.
- Alden... Quiero que pare. No sé cuánto más pueda soportarlo.
Sujeté su cara con una de mis manos mientras limpiaba sus lágrimas con la otra. Odiaba ver lo débil que se encontraba luego de cada sacudida. Era como si su energía y alegría le fueran arrebatadas.
- Sshhh...- la tranquilicé. - Recuerda que no debes temer. La oscuridad llegará pronto, pero tú debes de ser fuerte. No luches contra ella, abrázala, únetele y todo será más fácil. Es mejor de esa forma.
- ¿Pero y qué pasa si no quiero irme con ella? ¿Qué pasa si quiero quedarme aquí contigo, abrazándote y viendo el pasto crecer todos los días?
Sus ojos negros estaban inquietos. Temía, pero no de la oscuridad; temía de lo que pasaría con nosotros.
Típico de Lyra.
- Lyra...Sabes que estoy aquí solo para ayudarte. No tengo voz ni voto en esto. - Era cierto, pero dolía en el alma que mi único motivo fuera prepararla para la oscuridad. - Eso es entre la oscuridad y tú. Tristemente ya tuvieron esa conversación y ya sabes la respuesta. En cualquier momento podrías dormirte y nunca más volver a verme.
- Pero Alden...
- Calla. Así es como debe de ser.
Un silencio tierno nos envolvió.
El paisaje volvió a oscurecerse y a perder los colores, Lyra calló arrodillada al suelo. Sus manos comenzaron a teñirse de negro y sus colores se iban perdiendo poco a poco. Me separé de ella.
Era el momento. La oscuridad había llegado para pedirla de regreso.
Sus cabellos ondearon en el aire, ahora completamente negros. Sus ojos abiertos eran dos azabaches en su cara. El centro de su pecho comenzó a agrietarse y cuando se abrió, un manantial de sangre totalmente negra brotó de este.
No era mi imagen favorita, pero debía enfrentarlo. Debía decirle adiós. Este era nuestro final.
- Alden...
Susurró roncamente.
Me agaché en el piso, justo frente a ella. Sujeté una de sus manos negras y acaricié sus hombros grises.
- No temas. - Sonreí forzosamente - Vas a estar bien.
Aguanté su mano hasta que desapareció. Solo polvo quedó entre la mía.
Fue el momento más difícil que he presenciado.
- Lyra.
Murmuré su nombre y me levanté.
Todo mi alrededor había vuelto a ser blanco, mi forma había dejado de ser la de un hombre alto y joven para volverse una masa incorpórea y transparente.
Ahora me llamo Ella, una chica de cabellos rubios, y estoy esperando por Rafael, quien debe despertar en unos minutos.
Me pregunto cómo será todo con este. No todos reaccionan igual cuando están al borde de volver a la oscuridad. Supongo que siempre esperan por la luz en casos como estos, porque la oscuridad es ardua. Siempre es más fácil esperar pacientemente por la luz que sobrellevar a la oscuridad.
- Hola, Rafael, mi nombre es Ella.
El joven me mira desconcertado. Es su primera vez aquí y está un poco perdido.
- Acabas de despertar. Bienvenido al Paso. Estoy aquí para guiarte de vuelta a la oscuridad.
El muchacho me mira aterrado.
- No temas. Anda, imagina que estamos donde más te gusta.
Rafael nos lleva a una playa desierta. Pero el horror sigue en sus pequeños ojos azules. Lo tomo de la mano y lo aproximo a mí.
- Rafael, no temas.
*******
Despierto en la cama de hospital. Mis ojos pesan todavía. Miro a mi muñeca y veo la intravenosa conectada a mi brazo. Mi madre está dormida en un sillón al lado mío. La enfermera monitorea mis signos vitales en la pantalla del aparato cerca de mi cama.
- Mamá- digo en un susurro. Aún no tengo fuerzas para hablar.
- ¡Mamá!- repito ahora un tanto más fuerte y mi madre despierta asustada en el sillón. Sus ojos cansados se posan en mí, las ojeras a flor de piel. Está sorprendida y feliz. Suelta lágrimas de emoción mientras me arropa una mano entre las suyas.
- Lyra, mi niña, por fin despiertas. La cirugía fue todo un éxito.
Me acaricio el cuello vagamente y no siento cabello. Cierto, el cáncer se lo había llevado hace ya meses.
- Pronto tendrás cabello de nuevo hija. Volverás a la universidad, y podrás hacer todas esas cosas que amabas antes de enfermarte ¡Ya verás! ¡Todo va a mejorar para nosotras!
Mamá suena feliz, y quisiera decir que también lo estoy, pero no lo siento del todo. Recuerdo un sueño, uno muy extraño. La nostalgia de haber perdido algo que ni siquiera conozco.
¿Estoy dormida o despierta?
La incertidumbre me atrapa. Miro mis manos, toco mi rostro, alcanzo la mano de mi madre; pero no puedo evitar este frenesí loco de ansiedad que me está atacando. Mi garganta se cierra y mi nariz no quiere dejar entrar aire.
Siento que me estoy ahogando cuando una frase retumba en las paredes de mi mente, calmándome al instante.
"No temas Lyra. Siempre estaré contigo."

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Hola bellezas.
Este es un cuento corto que se me ocurrió de la noche a la mañana y decidí compartir con ustedes porque los amo.😜
Recuerden seguirme, leer mis historias, dar votitos y comentar!
Si les gusta lo que leen, claro...
Anyway, sepan que los adoro y que nos leemos pronto.
Besitos de caracol!
Mua!

Recuerdo de LyraWhere stories live. Discover now