–Es que wey! Yo quiero un novio!~ –soltó el mexicano recargando su cara a la mesa del mostrador.
–Hay causa, ni modo que así de la nada parezca una tienda y te traiga al amor de tu vida –habló Perú.
Ambos miraron la tienda de enfrente esperando que las palabras de Perú fueran escuchadas. Nada. No pasó definitivamente nada.
–A veces quisiera que todo lo que digas sea real –habló aún mirando aquel lugar.
El pequeño puesto de enfrente ya estaba siendo pintada, desde hace una semana que compraron la propiedad y se decidió que se hará un puesto.
–Mientras no vendan flores, todo bien para el japones –habló Argentina saliendo de un pequeño almacén de madera.
–Seeee –hablaron los dos chicos aún mirando la puerta.
No se sabía exactamente que venderían justo enfrente, Perú apostó que sería un restaurante, Argentina apostó que sería algún pequeño bar para darle mal imagen a la floreria, México apostó que sería una tienda de ropa o zapatos y Japón apostó que sería otra floreria, de echo no apostó pero se estaba enojando y lanzando maldiciones que si había otra floreria iban a tirar termitas o cualquier cosa para que se vayan.
–Chale –ahora los tres hablaron mientras que Chile le echaba agua a las flores.
La campana de la puerta sonó dejando entrar a un hombre apuesto, no más de 30 y menos de 25 años, una piel de color roja y unos hermosos ojos color amarillos.
–早上好天 –su voz gruesa llamó la atención de los 4 countrys.
–Adios Mex –habló el rojiblanco para retirarse junto a los demás y hacer su trabajo.
El gran hombre de ojos rasgados se acercó al mexicano quien ya se estaba muriendo de los nervios, un hombre apuesto, guapo y que ni puta idea le entendió.
–Buenos días, ¿en que puedo ayudarlo? –habló cortésmente.
–Bueno, usted podría ayudarme en cualquier cosa y más con esa hermosa cara de niño adolescente –se acercó al mexicano tomándolo de la barbilla.
En este momento, México quería que la tierra lo trague y lo manden al demonio o donde siempre lo mandó su madre. Estaba muy cerca de él, se besaron, se estaban comiendo ahí mismo y todo eso hubiera pasado si no hubiese llegado su jefe.
–Pos que pena, hoy no hay servicio y mucho menos para ti –habló un nipón de tez blanca.
El gran hombre se acercó al otro asiático, la escena era graciosa, un japones de 1.63 vs un chino de 1.82 y de paso el enano estaba emputado y el edificio riendo. Era el escenario perfecto para una serie de comedia.
–你好,一個好朋友你和你的伴侶做什麼?(Hola gran amigo, ¿como te va con tú pareja?) –dijo el mayor mirando al enano.
– Que te valga verga –dijo el japonés.
México casi grita de la emoción al escuchar aquella frase que siempre usaba con él, pero de puro mame. Pero aguantó las ganas de gritar de alegría al notar que el ambiente se ponía cada vez más tenso. A veces su jefe usaba las frases de sus empleados para sacar a sus enemigos de su negocio.
–No se que significa eso, pero viniendo de ti, me resultó ofensivo –dijo entrecerrando sus ojos.
Parecía que ambos estaban durmiendo parados, sus ojos solo mostraban dos rayitas emputadas mirándose fijamente.
–Solo vine a pedir unas flores para mi negocio –al fin la burbuja negativa se rompió dejando ver otra vez al chino sonreír.
–¿Así? ¿Para que? ¿Para que al final te lleves a mis empleados como hace cuatro años? ¿A caso soy demasiado asombroso en los negocios que escojo a los mejores empleados? ¿Te duele o que? –otra vez la tensión se comenzó a esparcir.
México quería huir, pero no debía dejar la caja sola, miró a sus amigos quienes estaban más ocupados en fingir hacer algo cuando realmente no estaban haciendo nada especial.
–Jajaja, no, pero solo quería éstas plantas –ya irritado le entregó un papel al nipón.
El menor tomó la hoja, comenzó a leer y sus facetas volvían al verdadero jefe que conocían, le echó otra mirada al rojizo y se quitó sus lentes.
–Bien, al menos sé que no vas a volver a plagiar mi negocio, toma –le regresa la hoja –daselo a Mí cajero, el te dará la cuenta y te podrás IR –recalcó esas palabras.
China se fue con el sexy cajero diría él, realmente si se lo llevaría por ser un poco más lindo que sus empleados que ni loco intentaría coquetear les pero tenerlo siempre frente a su puesto lo tranquiliza.
–Bueno... ¿Me permite? –extiende su mano para recibir el papel.
–Oh~ si –se lo entrega pero roza su mano con sus dedos.
–Jajaja... –ahora se sentía incómodo y haciendo las cuentas.
Al terminar de darle el precio el mayor le pagó con una tarjeta de crédito y se retiró mandándole un beso desde la salida del lugar.
–Mis empleados vendrán a recogerlo mañana, adiós hermosuras –dijo mandándoles besos a los demás.
México: No mames.
Los demás: No mames que asco.
Ese día no podían trabajar en paz, tenían miedo, sí, miedo a aquél hombre vuelva y esta vez los violen a todos.
–Añi~ ya me dio ñañaras –dijo el mexicano al solo pensar en el chino.
Todos ahora sí volvieron a la plática, sin notar que su jefe aún seguía ahí.
–Si, muy buen chisme pero trabajen... –todos lo miraron – (¡Ahora!) –
Todos se fueron a hacer algo, ¿que cosa? Yo que sé, solo fueron a esconderse a hacer algo y México no hizo nada, ya que él era quien les daba la bienvenida y cobraba. Pero si se ayudaban entre ellos, se cubren entre ellos y hacen el trabajo de otros, pero ahí se tienen los unos con los otros. Japón al ver un poco de avance y sabiendo que van a volver a juntarse, pero sonríe, sabe perfectamente que no lo dejarán caer como sus ex empleados.
Sin más el nipón se retiró dejando a sus empleados, los chicos al notar que no había señales de un japonés se volvieron a juntar.
–Si si ya a la chingada, vayamos a buscar esas flores guapos –dijo el mexicano y entre todos empezaron con el trabajo.
Ozi ozi chicos~
Nos vemos, espero les gusté y les agrade mijos.
Sin más que decir, me despido.
Ahí nos vidrios ❤
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Llevándome Al Amigo (AleMex)
De TodoMéxico: un hombre de 20 años trabajando en una linda floreria para poder ver a su amor quien era un mesero que se encontraba en el puesto de enfrente. Siempre sintió amor por ambos sexos, el problema era que no sabía como conquistar a su amado; su a...
