Me apresure a levantarme tan pronto sentí los rayos del sol toparse con mi rostro, me levante de mi cama y me dispuse a cambiarme la bata por algo más cómodo y adecuado para ir a la panadería a trabajar, mi ropa consistía en un vestido sencillo, unas medias largas y unos zapatos sencillos después de todo me tendré que colocar un delantal para evitar que mi ropa se manche, después de esto me desamarre mi cabello lo mejor que pude ya que este al estar de cierta forma rizado hace imposible la tarea de peinarme decentemente o mantenerlo presentable por mucho tiempo por eso lo prefiero amarrar en una coleta alta y por si acaso llevo un listón rojo para que a la hora de ayudar a hacer el pan no caiga cabellos en las mezclas, por ultimo me lave la cara con agua fresca y me dispuse a salir de mi cabaña.
Esta se encontraba alejada del pueblo puesto que nunca me ha gustado estar cerca del pueblo con todo el ruido que se forma cuando los festivales llegan al pueblo, muchos piensan que vivir alejada en un lugar así, más cuando estás sola es muy peligroso y tenebroso, pero el hecho es que estoy acostumbrada a la soledad desde pequeña, bueno ya apartándonos del tema llego al pueblo en unos 15 minutos y a la panadería unos 5 más puesto que esta esta se encuentra en el centro de la ciudad, nada más llegue y me fije del todo el bullicio, que bueno es cierto que eso ya es normal en un pueblo como este pero al parecer había mucho de lo normal, no le tome mucha atención y me dedique a dirigirme a la panadería de los señores Beringer si sé que es un apellido de origen francés pero es que la señora Teodora es muy amable y el señor Frank es muy habilidoso y el me tomo en su tutela para convertirme en su aprendiz cuando apenas llegue al pueblo, cuando llegue me hice notar por la panadería.
-Ya llegue señora Teodora y señor Frank- grite con fuerza.
-Oh Bella que bien que llegaste tenía miedo de que no volvieras- dijo la señora Teodora mientras corría hacia mí y me tocaba mi cabello con dulzura.
-Tranquila mujer ella es una mujer fuerte, se puede cuidar sola- contesto un hombre alto blanco con el cabello castaño, mientras traía un costal de harina- bueno lista para trabajar.
-Si señor- conteste para ponerme mi mandil y amarrarme mi coleta en un chongo, entre a la cocina donde el señor tenia de todo para repostería, tenía un gran horno para leña y demasiados utensilios.
-Empieza con los panes dulces y yo empezare con los salados- me ordeno el señor Frank para después darme un bol con un poco de harina.
Yo solo me dedique a asentir y buscar los ingredientes para empezar a cocinar, mientras de la parte delantera se escuchó como la puerta se abría y con ello la voz de doña Teodora dando los buenos días, no le preste atención puesto que era todo normal hasta que doña Teodora entro con una expresión feliz a la cocina.
-Señor creo que doña Teo le quiere decir algo- le comente al señor Frank puesto que este solo le prestaba atención al horno.
-Enseguida Voy, solo hazme un favor Isabela- solo pude asentir- vigila el horno y mete los panes que ya están listos al horno.
-Está bien señor- le conteste con una pequeña sonrisa mientras empezaba a amasar la mescla de los cruasanes.
Estaba concentrada rellenado estos que me sobre exalte después del grito que pego la señora Teodora, al parecer ha de ser una buena noticia para el negocio ya que ella no se pondría así por cualquier cosa, solté una risa internamente la verdad los considero mis padres ya que los otros pues...simplemente no los conozco, por eso me alegra cuando ellos tienen esos pequeños momentos de alegría, lo disfruto de gran manera. Seguí con mi tarea mientras tarareaba la letra de una canción que cantaban por el pueblo, la verdad no me consideró gran cantante pero a falta de una radio en mi casa me gusta cantar para no sentirme tan sola, después de meter lo cruasanes en el horno remplazando los bollos que había metido el señor Frank, el mismo hizo acto de presencia para llevar los panes ya listos a la parte del frente de la tienda, escuche unas voces distintas y unas risas de alegría por parte de la señora Teodora, tenía curiosidad de ir a ver pero no quería arriesgar a mis hermosuras que seguían en el horno, lo bueno es que me distraje limpiando el desorden que ocasionamos para evitar meter la pata llendo a donde provenían la voces, por suerte al terminar de limpiar mis creaciones ya estaban listas, lo admito nunca he sido fan de lo dulce, pero el chocolate que llevan dentro estos cruasanes es amargo por eso me encantan, los saque con cuidado del horno y me dispuse a llevarlos a la tienda principal, ahí es donde me encontré a un joven alto castaño, al parecer este es el que traía encantados a los señores Beringer.
-Oh bella ven preséntate- me dijo la señora Teodora.
-Mucho gusto señorita- dijo el joven mientras me analizaba con la mirada.
-Es un placer señor, mi nombre es Isabela- le conteste lo más educado que pude.
-Oh perdóneme señorita mi nombre es Alastor y he venido desde la ciudad de Nueva Orleans para buscar un poco de inspiración para mi programa de radio- comento con una sonrisa.
- El joven está aquí para probar un poco de nuestro pan y está preguntando si alguien lo podría llevar por el pueblo- me comento la señora Teodora alegre.
-Ya veo- fue lo único que salió de mi boca.
Por experiencia desconfió de las personas que sonríen mucho, por lo regular son las personas más manipuladoras y las hipócritas...no estoy diciendo que todas sean así pero por lo general son así, sin hacer tanto caso me dispuse a acomodar los cruasanes que de hecho ya se estaban enfriando. Los tres seguían platicando alegremente, no les daba mucha importancia hasta que escuche mi nombre.
-Pues a mi parecer Bella es la mejor para mostrarle el pueblo de manera más profunda, después de todo ella pasea mucho por este- dijo la señora Teodora mientras me tomaba de los hombros y me acercaba- no lo crees mi amor- termino de decir esta.
-No lo sé cielo Isabela es la única que puede opinar en esto- dijo el señor Frank mientras se rascaba la nuca.
-Pues veo que está en tu elección señorita- comento el castaño con una sonrisa.
BINABASA MO ANG
NO ERES EL
RomanceNací no teniendo nada, decepcionada de la misma vida pero...después lo conocí a el, era mi todo, su sonrisa, su voz, como me trataba y tu...tu solo eres un impostor que me trata de engañar y meter en su enfermizo juego. Todos los personajes menos l...
