Nunca existió una tan pendeja como ella sobre la faz de la tierra, le iba como el orto en el amor y cuando les hacía “pspsps” a los gatos nunca venían.
Al levantarse a la mañana lo primero que veía era que le había salido otro grano horroroso en mitad de la cara, aunque era irrelevante pues, con grano o sin el, seguía siendo la más fea.
Cuando cogía su teléfono se daba cuenta de que no se había cargado en toda la noche por qué alguien le había robado el cable.
Desayunaba y salía.
La pendeja salía de casa y siempre se olvidaba todo.
Un día la pendeja murió, ni funeral le hicieron, ni si quiera les caía bien.
CITEȘTI
La pendeja
Proză scurtăLa pendeja, le llamaban y estaban en lo cierto, no hubo pendeja como ella en toda la historia de la humanidad.
