1

9 0 0
                                        

«Emma, despierta »

Abro los ojos repentinamente, sorprendida por la misteriosa voz que parecía venir de ningún otro sitio salvo de mi propia cabeza. Voy cobrando el sentido de mi cuerpo. Primero las piernas, tras ellas mi torso, siendo mis brazos y mi cabeza lo último que siento. Me encuentro en el suelo, en posición fetal abrazando mis piernas. Estoy en un lugar que no recuerdo haber visto nunca: un campo de un amarillo trigo baña mi vista, en el que puedo reconocer parcelas de cultivos del cereal repartidas por el paisaje; y un cielo de un morado intenso que anuncia la noche parece querer aplastarme. En cuanto soy consciente de mi ropaje, no tardo en sentir escalofríos subir por mi espalda. Un camisón de encaje blanco y fino es lo único que me protege de la helada brisa.

Me levanto. Observo mejor mi alrededor. Advierto un pequeño camino a pocos metros de mí. Mi vista alcanza a un par de personas que parece ser que trabajan con el trigo, pero se encuentran muy lejos de mí como para acercarme y preguntar dónde estoy. No tengo ni tiempo, ni interés. Seguiré el camino hasta que me lleve a algún sitio. Hasta que me enseñe por qué me encuentro aquí.

Llevo caminando lo que parece más de media hora. Mi cuerpo lo nota, pero mis pies descalzos no sienten dolor, ni la pesadez de haber estado caminando por tanto tiempo. Justo cuando pienso que no me he movido de mi posición inicial, aparece una cabaña en mi vista. Parece abandonada, pues hay tablones rotos tapando las ventanas y la madera se aprecia que es de un marrón demasiado oscuro, casi negro. Como si la madera se hubiera ensuciado tras cientos de años. Mi curiosidad me impulsa a salir del camino sólo para visitar esa cabaña perdida en la nada.

Al verla de cerca, me queda aún más claro que no ha sido habitada en mucho tiempo. Los tablones que se veían a lo lejos están casi podridos, dejando un enorme agujero en la casa y dándole de nuevo una ventana. Examino por unos minutos más el exterior de la cabaña y deduzco que no hay nadie dentro. Me acerco a la puerta principal y la abro despacio. La puerta emite unos fuertes crujidos, como si se quejara de la extraña que ha venido a abrirla tras años de tranquilidad. El entorno tras ella es tenebroso, y para nada propio de una "cabaña abandonada en medio de un campo". El interior es elegante, dándole aire de casa burguesa propia del Renacimiento. Eso sí, descuidada y sucia. No alcanzo a ver mucho más, pues murciélagos salen de la nada y vuelan sobre mí hacia el interior. Del susto, retrocedo hasta que me encuentro fuera de nuevo. Sigo alucinada, apreciando esta decoración misteriosa y fúnebre, cuando tres figuras translúcidas, vestidas como yo, salen de las distintas habitaciones para mirarme con una pícara sonrisa en sus fantasmales rostros. Un viento fuerte sale de la casa en cuanto estos seres abren sus bocas para gritar. Noto la respiración de alguien en la nuca, y la puerta se cierra ante mí con un portazo lo suficientemente fuerte como para despertarme.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Sep 21, 2020 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

MY DREAMSStories to obsess over. Discover now