¿Es así cómo uno se da cuenta, de que está enamorado?
No me lo imaginaba tan grotesco, lo siento más como una patada en el estómago. Un balde de agua fría que cae de repente sobre tu cabeza. Una sacudida fuerte, que te despierta de un trance.
Al fin, admitía que había caído en sus redes. Pero, así como empezó, se acabó para mi.
Ya no podía volver atrás, lo había arruinado de sobremanera. ¿Algún día me perdonará? No era mi intención haber acabado, algo que podría ser bonito para ambos. No quería que acabase de esta manera. De la peor de todas.
Realmente no me lo había imaginado. Porque de ser así, volvería el tiempo atrás. Desde el día en que lo conocí, cuando era ciega a mis sentimientos sobre él. Desde el primer beso, hasta los momentos hermosos que compartimos.
Lo daría todo, por empezar de nuevo.
***
- Vamos Pan, sal de una maldita vez - habla molesta, del otro lado de la puerta.
Me acomodo la prenda ajustada, que se ceñía a mi cuerpo. No me sentía para nada a gusto con este vestido, era muy revelador y resaltaba todas mis curvas. Y cuando digo todas, son los rollos extra que redondean mi figura.
Bufo exasperada, - no me gusta nada de esto Rose, no quiero ir así vestida.
- Quiero verte, sal de ahí.
Hago caso a regañadientes, estirando mi ropa con desesperación. - Me siento un matambre - refunfuño entre lloriqueos.
Rosemary me examina sentada en el borde de su cama, con una postura imponente y las piernas cruzadas. De esta manera, se realzaba la longitud de estas, y su piel tersa. - Deja de quejarte, - me reta levantándose. Da unas vueltas a mi alrededor, viendo cada parte de mi cuerpo como si fuera una juez - te sienta de diez Pandora, no sé que tanto te quejas.
- No me gusta esta ropa, no la soporto, preferiría ir desnuda - me quejo, cruzándome de brazos como una niña pequeña y caprichosa. Más bien, lo de pequeña lo tengo bien resaltado gracias a mi metro sesentaicinco de estatura.
Alzo la mirada hacia los dos metros de mi mejor amiga, elevada por sus finos tacones.
- Ya te dije, que debes probar cosas nuevas. No vas a empezar tu último año, siendo la chica invisible. No otra vez.
- Claro - me carcajeo - y cambiaré de look, llamaré la atención, enamoraré al chico popular y tendremos un puto cliché de novela.
Ella me mira suspicaz y sonríe, - pues si eso es lo que quieres, mi querida Pan - palmea mi hombro cínicamente - eso tendrás. Lo que importa es la actitud. ¡Animo!
Un escalofríos recorre mi cuerpo, no le tenía muchas esperanzas a este año. Un vago presentimiento, me traía consigo que no sería uno de mis mejores años.
Me siento en el borde de la ventana que daba hacia la calle, moviendo mi pierna de un lado a otro, con la mirada al piso.
- No entiendo por qué se preocupan tanto, por unos meses de popularidad y ser reconocidos. Si cuando terminemos, nos iremos cada uno por su lado - susurro.
Ella se acerca hacía mi, y toma mi mentón como un gesto dulce - es porque nunca volverás a repetir esta experiencia, y lo que más te trae buenos momentos, es compartirlos con amigos.
Bufo con una sonrisa falsa, - sí claro, para que luego te dejen como a una persona desechable. Eso es, lo que aún no entiendo. Si tanto quieres amigos, entonces sé tu mismo y no finjas algo, sólo para que ellos te quieran.
YOU ARE READING
P de Peach
Teen FictionAsí como sus ojos, todo en su vida era diferente. Sus deseos por cambiarla, eran nulos frente a las personas que la rodean. Esto, ya que encontró el amor en la persona que menos se imaginaba, el odio hacia los que quería y afinidad a los antes desco...
