No veo nada. Giro mi cabeza hacia todos los lados sin apreciar imagen alguna y comienzo a sentir un sudor frío por mis manos. Ahora son mis rodillas, tiemblan. Qué me está pasando? Me encuentro en medio de una gran avenida, de camino hacia la universidad como cada mañana pero no puedo dar un paso adelante, no veo! Oigo un tumulto de gente y coches a mi alrededor pero no logro verlos. Todo ese ruido se aleja para dejar paso a un sonido que procede de mi cuerpo, los latidos de mi corazón que disparados me dicen que algo va mal, muy mal. Quiero llorar, ¡no se que hacer! El frío recorre ya todo mi cuerpo, creo que me voy a marear.
Efectivamente, me encuentro tumbada en el suelo rodeada de gente asustada por presenciar mi desmayo, y lo único que recuerdo antes de caer es la imagen en mi mente de un gran muro, enorme y grueso o eso me pareció.
-¿Estás bien? ¿crees que puedes levantarte?- pregunta preocupada una joven voz femenina.
-Es que no veo nada- respondo algo mas tranquila pero con el terror que eso conlleva.
-Tranquila yo te ayudo, coge mi brazo para que puedas levantarte-
Ya de pie, noté cómo la gente que en un principio me rodeaba prosiguen su camino, dan por hecho que la chica que acababa de ayudarme continuaría haciéndolo.
-No me sueltes por favor-digo casi suplicando a ésta joven.
-Tranquila, no lo haré, ¿quieres que llame a algún familiar?-
¿A quién? Pienso antes de contestar. Mi padre se fue de casa siendo yo pequeña, tenía yo 8 años y recuerdo llegar del colegio una tarde de invierno y ya no volverlo a ver. Pensé en su momento que habría algún motivo laboral ,pero al pasar el tiempo me dí cuenta cuenta que había algo más que explicaría su marcha del hogar. Era muy estricto, no lo eché de menos. Y mi madre, prácticamente se ha pasado la vida sin dirigirme la palabra, es como si siempre hubiera estado enfadada con migo. Dios menos mal que está Jaime, mi novio desde hace un año, llevamos seis meses viviendo juntos y es mi oxígeno de cada día. Me da la vida cada vez que me abraza.
-Por favor, necesito que llames a Jaime, mi novio- le digo ofreciéndole mi mochila. -Dentro está mi móvil-.
La paciente joven marca a Jaime. Dios mío espero que conteste, es profesor de bellas artes pero los lunes comienza más tarde su clase. no puedo ni imaginar su reacción cuando sepa lo ocurrido. Oigo a la joven indicarle nuestra ubicación, no vivimos lejos, no tardes amor!, grito internamente sin poder mediar palabra.
-¡Laura! ¡Laura! Ya estoy aquí cariño, ¿qué te ha pasado? ¿cómo te encuentras?- su voz temblorosa me parte el alma.
Me abrazo a él como si fuera lo único que existiera en éste instante y en éste mundo, sólo puedo llorar.
- No veo nada Jaime- explico sollozando.
- Tranquila amor vamos al Hospital San Diego, está cerca, allí te mirarán y te curarán-
Sé que lo dice para tranquilizarme pero está más nervioso que yo.
Llegamos al hospital después de un trayecto en el que Jaime no ha parado de hablar. intentándome animar con comentarios como; tranquila cariño, ya verás como eso no es nada. Pero en éstos momentos nada me consuela. Bajamos del coche. No me atrevo a dar ni un paso. Dios qué vértigo. Jaime se percata y corriendo me coge del brazo.
Ya dentro sólo espero que el especialista me haga las pruebas pertinentes, me dé algún tratamiento y me vaya a casa a descansar. Sólo deseo que pase éste maldito día y que todo vuelva a la normalidad.
Nada más lejos de la realidad. La seriedad con la que el oftalmólogo se dirige a mí con cada prueba que va realizándome es deprimente, podía disimular un poco, comienzo a ponerme otra vez nerviosa, me espero lo peor.
Se dispone a hablar:
- Después de realizarle un exhaustivo análisis y las pruebas pertinentes, lo que acaba usted de sufrir es consecuencia de una grave retinopatía diabética causada por su elevado azúcar en sangre.
-Pero si yo no soy diabética, no puede ser- Mis manos comienzan a enfriarse.
-¿Desde cuándo no se hace un análisis de sangre?-pregunta el doctor.
-Pues, pues ,la verdad es que, pues - Estoy bloqueada, -No lo recuerdo doctor, creo que nunca, pero dígame por favor ¿tengo cura?.
El silencio del doctor le delata.
-Su caso es muy grave , no creo posible que vuelva a recuperar la visión.
-¿Me está diciendo que el resto de mi vida sólo veré algo de luz y movimiento?, tengo 20 años,¡tiene que haber algo!-
Mis rodillas comienzan a temblar de nuevo, Jaime me abraza al ver que lloro desconsolada.
-Relájate cariño, buscaremos otro especialista, alguien que solucione todo éste sinsentido-
-Me temo que no lo encontrarán, el diagnóstico es claro- dice tajantemente el doctor -en éste hospital pueden disponer de ayuda psicológica e incluso un rehabilitador que le ayudará a utilizar bastón para poder hacer una vida relativamente normal.
No puedo creer lo que estoy oyendo , el doctor y Jaime comienzan a discutir. ellos elevan la voz pero yo cada vez los oigo más lejos. Ya no los escucho, ante puedo distinguir una visión que vi también antes. Es un muro muy alto, gris, hace frío, me da miedo, todo se vuelve a desvanecer, ahora todo está oscuro.
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TRASPASAR EL MURO
Mystère / ThrillerUn día como cualquier otro, la vida de Laura da un vuelco hacia la oscuridad. ** Laura, una joven e inteligente chica que acaba de comenzar sus estudios en la universidad, no espera que su prometedor futuro dé un gran revés. Sus ojos se apagan de...
