De pequeños nos enseñan que una mariposa tiene muchos colores en sus alas, que los pájaros pueden volar muy alto y que en tu armario no hay monstruos. Pero si buscas pintar tu vida de esos colores te van a enseñar que eso está mal, que no debes destacar. Te van a enseñar a temer las alturas. A tener miedo a esos monstruos en silencio porque, por dios, no deberías tener pesadillas ni querer dormir con la luz encendida. Eso es de niños. ¿Pero en qué punto decidimos cuándo somos demasiado mayores como para dejar de dormir con nuestro osito de peluche, dejar de enrollarnos el cuerpo en la manta para evitar que los fantasmas nos toquen? ¿Cuándo te enseñaron que llorar es de niños? Y ahora vas a decir que nunca, pero sabes que eso no es cierto. Y todos somos esos niños que nunca dejaron de cerrar los ojos con fuerza para no ver lo que hay detrás. Porque nos enseñaron que no hay nada detrás. Y teníamos miedo de abrirlos y descubrir que sí lo había. Y en eso se basa la existencia humana. En el miedo. Elegimos por miedo.
C0
Sus pálidas piernas se hallaban temblando entre las sábanas que subían y bajaban al compás de la canción que su boca exhalaba. No podía moverse. Y no lo hizo. Alicia se quedó contando sus pulsaciones hasta que se estabilizaron y, cuando podía, mantenía sus pequeños pulmones vacíos. Estaba asustada. Cada crujido, ruido extraño o sombra provocaba que su imaginación volara y le daba forma de hombre malo y olor a sangre. Tenía miedo, así que esperó con los ojos muy abiertos la llegada de ese hombre. Y, al cabo de las horas, se dio cuenta de que toda su habitación estaba iluminada por el sol. Había amanecido. Así que se hundió en el colchón y cerró sus ojos abrazando fuertemente a su osito de peluche. El Sol la protegía.
C1
Estaba corriendo por el campo, con muchos más niños. Entre todos esos niños estaba esa persona que todos tenemos, todos tenemos y todos queremos por encima de nuestras vidas. Si no la tienes, no sufras, la tendrás. Entonces llegaron a una gran fortaleza blanca y ninguno sabía qué era aquello. Entonces lo vio. La maldad apuntando hacia ella. Alicia corrió mientras gritaba y arrastraba al resto de sus amigos hacia los árboles. Y se escuchó la voz, iban a por ellos, a por el responsable que había visto su secreto, a quien sabía qué había ahí dentro. Iban a por Alicia. Corrieron hasta que no pudieron más, y les pillaron. Entonces entro él, el hombre de la voz fría y la cara de... la cara de su hermano. El hermano de Alicia. Ella se quedó quieta, no podía moverse ni un solo milímetro y, a juzgar por el resto de actitudes, sólo sus amigos lograban verla. Dispararon a una chica en el hombro y la obligaron a que respondiera "¡¿quién narices lo ha visto?!". Y ella señaló a Alicia. Pero el hombre de la voz fría no veía Alicia y, aun así, disparó. Y había sangre y un cuerpo tendido en el suelo. Todos miraban y ella no podía parar de llorar sobre él, tenía la cara a trozos descompuestos. La cara de "la persona" más especial del mundo.
Alicia se despertó llorando. Y gritó. Y lloró durante horas.
C2
Sus fríos dedos rozaban el suelo de la cocina mientras se llevaba a la boca una gran cucharada de leche con cereales.
—Mamá, ¿crees que la gente buena puede ser mala?
—Creo que la gente puede tener errores, Alicia. Hay veces en las que personas buenas actúan mal creyendo que así reducirán el número de víctimas.—Su madre le acarició la cabeza
— ¿Cómo... si ellos creyeran que eso está bien?
—Exacto.
C3
Iba al baño, todo el resto de niños gritaban y reían en aulas enjaulados. A ella la perseguían. Las luces palpitaban y en cada oscuridad la sombra avanzaba un paso. Y nunca la luz era tan brillante como para llamarse luz. Estaba tan asustada que se encerró en el baño, llorando, hasta que la vinieron a buscar.
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ALICIA Y EL REINO DE LOS MONSTRUOS
Historia CortaAlicia es una niña que viaja entre sus pesadillas y la búsqueda de si misma en un pequeño pueblo donde parece que nunca nada va bien.
